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Las comunes excusas aducidas para justificar el aborto


(Continúa de Aborto y Maternidad)



1. Los promotores del aborto usan los «casos extremos» -«hard cases»- para justificar el aborto.
Se trata de tres situaciones muy duras: el caso de peligro para la vida de la madre y los casos de embarazo como consecuencia de violaciones o de incesto. ¿Sabés que porcentaje de los abortos se deben a estas razones en los Estados Unidos? Menos del 1%. Impresionante, ¿verdad? Moviendo la sensibilidad de la gente con los casos difíciles, abren la puerta para el aborto libre que es lo que los aborcionistas realmente quieren. En los casos de violación e incesto hay muchas razones para no abortar en defensa de la salud mental de la madre (puedes encontrar abundante bibliografía en Internet sobre el tema). Y el caso de riesgo para la vida de la madre con los avances de la medicina, prácticamente no existe. Además, en los casos difíciles la respuesta es exactamente la misma que para el resto de los casos: ninguna razón puede justificar el asesinato de un chico inocente.

2. Otras veces oímos hablar de anormalidades en el bebé.
Quizás, si el chico tuviera algún defecto o fuera retrasado mental… ¿no sería un acto de piedad abortarlo? En realidad quien piensa así, está diciendo que si el chico no pasa un control de calidad, habría que eliminarlo, no merecería vivir… esto por el bien de la Humanidad, por supuesto. No ser perfecto, no quita el derecho a la vida. Habría que pensar que harías frente un chico de 10 años ciego, paralítico y sordo… ¿lo matarías? ¿Qué diferencia hay entre eso y hacerlo antes de que nazca? Estas circunstancias nos deben mover a amar más a esos niños. De hecho, todas las asociaciones de niños con discapacidades están en contra del aborto.

3. Otra excusa es la existencia de abortos ilegales.
El hecho de que algo malo sea hecho por la gente, no justifica su legalización, y menos todavía la legalización soluciona el problema. Este argumento podría ser aplicado al asesinato, robo, violaciones, contrabando, corrupción, etc., pero nadie lo hace. La triste experiencia de los países que han legalizado el aborto muestra que en todos ellos el número de abortos se ha incrementado como consecuencia de la ley, porque la ley tiene un valor pedagógico: dice a la sociedad qué es correcto. Además aprobar el aborto empuja a muchas mujeres en crisis hacia la solución aparentemente más fácil, algo que ellas después lamentarán toda su vida.

4. Frecuentemente se oye hablar de «embarazos no deseados».
En primer lugar tendrían que explicar por qué el hecho de que un embarazo pueda sorprender a una mujer, ésta tendría derecho a eliminar al niño y para así reponerse de la sorpresa… Hay un salto muy grande, sin relación lógica.

Por otro lado, este concepto es tan genérico que da lugar a muchos equívocos. Debemos clarificar el término porque embarazo siempre refiere a un niño (no hay embarazo sin niño) y aunque se pueda hablar de «embarazos no deseados», uno no debería hablar de «niños no deseados», aunque los enemigos de los niños lo hacen. Puede ser verdad que un niño sea inesperado y una sorpresa para la madre, pero si uno aplica el concepto de «no querido» al bebé, estamos en problemas. Casi siempre embarazos «inesperados» son seguidos por niños «muy queridos» (¡quizá nuestra misma madre se sorprendió al descubrir que estaba embarazada con nosotros!)

Veamos tres consideraciones sobre el término.

La consecuencia natural de una relación sexual es un embarazo. ¿Qué otro fin puede tener introducir semen en la vagina de una mujer (porque es lo que dos personas hacen cuando tienen relaciones sexuales)? Una mujer debería saber que después de tener sexo con un hombre puede quedar embarazada (suponiendo que no es estéril). ¿No es ridículo hablar de «no querido» la consecuencia natural de algo que la mujer hizo «queriéndolo»? Entonces, deberíamos concluir que ese embarazo no es tan «no deseado».

Hablar de niños «no deseados» es muy peligroso. En primer lugar porque el concepto de «no deseado» no es médico, ni biológico, sino fruto de una decisión personal. Una persona se transforma en «no deseada» sólo cuando alguien lo declara tal. Si fuera correcto eliminar el derecho a la vida de aquellas personas consideras no queridas por alguien, la vida en la sociedad se tornaría muy difícil. ¿Porqué no declarar «no deseada» a una abuela enferma? ¿A un vecino molesto que no permite dormir de noche con sus ruidos? ¿A un cliente que no paga las deudas? ¿A un conductor que me encierra en una curva? Los ejemplos se pueden suceder hasta el infinito. También podría pasar que el bebé que fue muy «querido» durante el embarazo, unos años después se vuelva «no querido» porque en la escuela no le va tan bien como sus padres esperaban y no satisface sus expectativas…

La «aparición» de un niño puede ser «inesperada», pero cuando está aquí, la única respuesta correcta es brindarle amor y la oportunidad de vivir. Incluso en el caso de una mujer que no quiere conservarlo con ella, le debe, al menos, dar el amor de ofrecerle unos padres adoptivos que lo amen. El niño en su vientre no pide demasiado, solo nueve meses de cuidados. Un bebé no es una enfermedad, cuando una mujer tiene una gripe porque un virus ha entrado en su organismo, se la cura matando el «intruso» con antibióticos. Pero un niño no puede ser considerado un virus «no deseado» que está atacando la madre.

Por lo tanto, quien no quiera correr el riesgo de ser declarado «no querido» y, por lo mismo, eliminado por otra persona, no debería hablar de embarazos o hijos «no deseados», mejor será hablar de niños inesperados, y tratar de amarlos como a uno mismo.

Otro caso es el de una mujer estudiante que queda embarazada y no quiere perjudicar su futuro académico. No es verdad que tener un hijo le impida estudiar. Deberá quizá interrumpir su estudio unos meses… y después de dar a luz puede continuar sus estudios. Ella debería haber pensado en el asunto antes de tener relaciones sexuales -entonces hubiera evitado quedar embarazada, evitando lo que lo produce- pero ahora que su hijo está viviendo en su vientre, la única decisión humana es darle amor y la posibilidad de vivir.
Esperar nueve meses no es demasiado.




¿Qué es en realidad un aborto?




Eduardo M. Volpacchio
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