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Tácticas pro-aborto


(Continúa de Las comunes excusas para justificar el aborto )


Los promotores del aborto no tienen ningún problema en mentir para que cambiar la ley.

No hay que olvidar que en muchos países las campañas pro-aborto han hecho uso de mentiras para conseguir el apoyo de la opinión pública. El sistema ha sido presentar estadísticas inventadas sobre el número de mujeres que morían como consecuencia de abortos «inseguros» (en su esquema, sinónimo de ilegal), del número de abortos ilegales que exigirían ser legalizados (¿?) y el porcentaje de gente que apoyaría dicha legislación. En la mayoría de los casos las estadísticas fueron falsas. Para mayor datos los remito al testimonio del Dr. Nathanson
(http://www.buzoncatolico.org/actualidad/abortocartadeldrbernardnathanson.html).

Confundir el vocabulario.


Los pro-aborto hablan de «salud reproductiva», «derechos reproductivos, maternidad segura» y otros términos similares para ocultar la cara real del aborto. Nunca hablan de niños ni de bebés, o de las consecuencias del aborto para la madre, quieren –necesitan– que la gente se olvide de la realidad de lo que es un aborto. Por eso se vuelven locos cuando los defensores de la vida muestran películas o fotos de chicos abortados, porque muestran gráficamente la realidad. Nunca apoyarán planes de adopción, darán ayuda a mujeres embarazadas o tratamientos post-aborto porque su objetivo –su negocio– es que aborten cuantas más mejor.

Dicen estar a favor de la decisión (pro-chioce) para presentar con una cara simpática la promoción del aborto, porque nadie quiere ser pro-aborto. Pero, si analizas qué clase de elección promueven, te darás cuenta de que es una elección muy mala: matar a un inocente bebé.

Desviar la discusión a otros ámbitos


Por eso, te dirán que no quiera imponerles tu religión. Pero, ¿quién está hablando de religión? Este no es un tema religioso, es de derechos humanos. No se trata de discutir entre distintas religiones.

Te dirán que respetes su libertad, que si no quieres, no abortes, pero dejes abortar a los demás. Falso, no es cuestión de respeto de libertades, es cuestión de proteger la vida indefensa.

La batalla contra el aborto


Salvar niños del aborto es una tarea que nos involucra a todos. Nadie puede mirar indiferente, o hacerse el distraído mirando para otro lado. Cuando se matan bebés uno no puede excusarse en la libertad ajena y quedarse tranquilo pensando que yo no los mato.

La batalla de la defensa de la vida humana tiene varios frentes. En general, esforzarse por crear una cultura que ame la vida. En lo operativo concreto, cara al aborto, hay cuatro tipo iniciativas básicas: apoyar las leyes que defienden la vida e impedir las que favorezcan el aborto, ayudar a mujeres embarazados que se encuentran en dificultades, colaborar con los organizaciones que se ocupan de la adopción de niños, y enseñar a la gente a vivir la castidad, que es la solución definitiva.

Es muy útil ayudar en un movimiento pro-vida: hace que los esfuerzos sean mucho más eficaces, brindan formación, animan, aportan material para propaganda, etc., etc., etc., y, además ¡uno se lo pasa en grande! (me refiero sobre todo a los movimientos de jóvenes pro-vida).

Ayudar a mujeres embarazadas con problemas. «Lo que es bueno, es bueno; lo que es malo, es malo». Debemos aplicar esta sencilla proposición al caso del aborto. Tener relaciones sexuales sin estar casado es moralmente malo. Un bebé es siempre bueno. No podemos confundir una acción con una persona. A veces la sociedad puede ser hipócrita: cuando considera normal la vida sexual activa de los adolescentes, y se sorprende de los embarazos de los mismos. No olvidemos en la mayoría de los casos el aborto es consecuencia del miedo, la angustia o la desesperación; y que es buscado como una vía de escape. ¿Cuántas jóvenes matarían a sus hijos si encontraran comprensión, ayuda y cariño? Muy pocas. Muchos abortos son consecuencia de presión de la sociedad.

Hay muchas soluciones para el resolver los problemas que el aborto pretende resolver, pero eliminar un niño inocente, nunca es parte de la solución. Los problema son cosas que les suceden a los seres humanos, pero una persona no es un problema. Eliminar un ser humano para resolver un problema personal... no soluciona nada. Sólo crea un nuevo problema: me convierto en un asesino. Busquemos soluciones para los problemas reales -ayuda económica, cuidados médicos, quizá adopción...- ¡Todos los problemas tienen solución!

La solución definitiva al problema del aborto
La principal causa del aborto es la promiscuidad sexual. Y esto no hay quien pueda negarlo. ¿Cómo evitar que se maten niños con abortos? Enseñando a la gente a vivir la castidad. La prevención real y definitiva al aborto es la pureza: la abstinencia sexual antes del matrimonio y la fidelidad después. Si una persona no está preparada para tener un niño, no debe tener relaciones sexuales. Esto es simple y evidente. Quien no quiera enfrentarte con un embarazo, no debería hacer lo necesario para tener un hijo. La abstención del uso de la sexualidad antes del matrimonio es el sistema más efectivo para evitar abortos.

Con frecuencia se oye decir que el camino para luchar contra el aborto es la anticoncepción. Nos dicen que cuantos más anticonceptivos se consuman, menos abortos serán necesarios. Esto parece lógico, pero la realidad muestra lo contrario: las estadísticas dicen que los países con más alto índice de anticoncepción, son los que tienen más abortos.

Esto es así por tres razones:

No hay anticonceptivo que sea 100% seguro. El índice de fallo varía según el tipo de anticonceptivo y la «habilidad» del usuario, pero ninguno garantiza con el 100% no tener un bebé. De manera, que la anticoncepción necesita tener el aborto, como cobertura para el fallo anticonceptivo. De hecho, el 40% de las personas que acuden a las clínicas abortistas de Marie Stopes en Gran Bretaña, culpan del embarazo a fallos anticonceptivos.

Además, muchos anticonceptivos, no conducen al aborto... porque ellos mismos son abortivos. Anticonceptivos sin efectos abortivos son los de barrera -previenen el encuentro del óvulo con los espermatozoides-; y éstos son los que tienen más alto índice de falla. Todos los anticonceptivos hormonales (diferentes tipos de píldoras o inyecciones) tienen además de efectos anticonceptivos -procurar evitar la ovulación y tratar de impedir el ascenso de los espermatozoides hacia las trompas de Falopio-, otro que «cubre» los posibles fallos de los dos anteriores: hacer imposible la implantación del minúsculo ser humano en caso de ser concebido. De forma que tienen un potencial efecto abortivo.

La mentalidad anticonceptiva y el aborto tienen la misma raíz: ver el embarazo como una enfermedad y al bebé como un enemigo que hay que combatir a cualquier precio.

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NOTA: Puedes encontrar abundante material sobre el aborto en http://www.vidahumana.org

Centros de ayuda para la mujer: http://www.aciprensa.com/aborto/centros.htm



¿Qué es en realidad un aborto?




Eduardo M. Volpacchio
www.iglesia.org


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