¿Qué tipo de amor supone el matrimonio?
En una ceremonia de boda donde todo son felicitaciones, fotos, sonrisas y fiesta, las palabras del rito tienen una nota disonante que siempre me han llamado la atención: en lo adverso. ¿No parece fuera de lugar y hasta de mal gusto recordar la adversidad en un momento así? Sin embargo, en esas palabras va toda una visión del matrimonio y del amor. Esto es lo que las siguientes líneas quieren explicar.
«Yo te tomo a ti por esposa/o y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida». Estas son las hermosas palabras con las que dos personas se convierten en marido y mujer. Durante la vida de la pareja la fidelidad a estas palabras va a exigir una gran dosis de inteligencia y de virtud. Inteligencia y virtud que suponen un concepto profundo del amor.
¿Qué tipo de amor es el que hace decir a una persona «yo te amaré incluso en la adversidad»? Decir «yo te amaré mientras seas joven y guapo/a y mientras me encuentre bien contigo» no causa sorpresa. Lo otro sí impresiona. Es un amor que supone una concepción de lo que es, en profundidad, el ser humano con quien voy a unir mi vida. Es una visión de la dimensión metafísica de la persona humana. La palabra "metafísica" no es un término común para los que no son filósofos. Pero, en realidad, sólo nos quiere decir que el ser humano es algo más que su realidad física y psicológica.
A nadie le es desconocido lo que la adversidad en el matrimonio puede llegar a ser. Conocemos los sufrimientos reales de muchos matrimonios y lo que la ciencia psicológica ha descubierto en cuanto a las deficiencias y enfermedades psíquicas que, en algunos casos, hacen difíciles e incluso imposibles unas verdaderas relaciones humanas: elecciones motivadas por razones torcidas, incapacidad de comunicación emocional, miedo al compromiso, afán de dominio, inmadurez, egoísmo. Una cierta literatura ha divulgado ideas sobre la imposibilidad del ideal de amar a una persona para siempre. Pienso en libros como Mujeres que aman demasiado, de Robin Norwood, y que comienza con esta frase: "Cuando estar enamorado supone vivir en el dolor, entonces se está amando demasiado". Desde luego hay que interpretar esta frase en todo el contexto del libro, pero, por sí sola, nos da una idea de cómo se piensa hoy sobre el tema.
Es un hecho que existe una crisis general de la verdad y de los conceptos. Esta crisis afecta especialmente el concepto del amor. Ha llegado a ser una palabra que significa todo y nada. Ahora bien, si el matrimonio se basa en una idea falsa de lo que es el amor, no subsistirá. Lo podemos comparar a la construcción de un avión: si se construye pensando sólo en los gustos, en los colores, etc., pero sin tomar en cuenta las leyes de la aerodinámica, entonces el avión estará muy bien para las fotografías, para quedarse en tierra, pero no para volar por el aire, que es donde le corresponde moverse. Una vez construido sobre información falsa, de nada servirá «retocarlo» cuando no funcione. Estará viciado en su raíz. Lo mismo sucederá a un matrimonio construido sobre una idea falsa del amor y de la vida. Funcionará el día de las fotografías, pero no «podrá volar», no resistirá la vida real.
Por desgracia, para una cierta parte de nuestra sociedad el matrimonio sí está construido con información falsa. Una información dominada por la idea del gusto y de la satisfacción propia. Ahora bien, si es difícil vivir a gusto cuando uno está solo consigo mismo, cuánto más complicado será viviendo con otro.
La idea central de la presente reflexión es la siguiente: el amor del matrimonio será capaz de proyectarse más allá de todas las circunstancias, incluyendo la adversidad. Amar al otro en cuanto persona supone buscar para él el Bien Absoluto. Por eso, el matrimonio es un compromiso hasta la muerte. Esta es la esplendorosa idea del amor capaz de fundar un matrimonio: quiero el Bien Absoluto para el ser amado. Querer algo menos para el otro no sería motivo suficiente para amar incondicionalmente.
De este concepto hay una magnífica explicación en el libro Amor y Responsabilidad, que vale la pena resumir aquí. En esa obra, K. Wojtyla, el actual Papa, hace un análisis del amor. Dice que es una palabra equívoca y que significa muchas cosas: desde el deseo, hasta el amor de complacencia, pasando por la atracción, lo sentimental, el amor de concupiscencia y la simpatía afectiva.
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