Andar por la Cuaresma es...
- Sentirse beduino, con lo imprescindible, en un desierto de 40 días
- Ojear la Palabra de Dios como el oasis más esperado
- Valerse y ser uno mismo sin necesidad de adulteraciones ni hipocresías
- Resistir a la tentación de abandono y de vender a DIOS, que es todo, por la nada.
- Ser nómada buscando en las fuentes de agua fresca que produzcan satisfacción interna y recuperación de fuerzas por la reconciliación con uno mismo y con los demás.
- Acercarse a las fértiles orillas de la Palabra de Dios , de su Eucaristía y de la confesión.