ÁNGELES
Capítulo III
Rol y Misión de los ángeles
Una función de mediación entre Dios y los hombres
(Juan Pablo II, Audiencia General, del 30 de Julio de l986)
En el curso de la precedente catequesis, nos detuvimos en el artículo del Credo, mediante el cual proclamamos y confesamos a Dios creador no sólo de todo el mundo creado, sino también de las « cosas invisibles», y nos ocupamos del temas de la existencia de los ángeles, llamados a pronunciarse por Dios o contra Dios, en un acto radical e irreversible de adhesión o de rechazo de su voluntad de salvación.
Siempre según la sagrada Escritura, los ángeles, en tanto que creaturas puramente espirituales, se presentan a nuestra reflexión como « una realización especial de la imagen de Dios», Espíritu perfectísimo, como Jesús mismo lo recuerda a la Samaritana con estas palabras: « Dios es espíritu». Desde ese punto de vista, los ángeles son las creaturas más próximas del ejemplar divino. El nombre que la sagrada escritura les atribuye nos enseña que la verdad más importante en la Revelación es aquella que concierne a las tareas de los ángeles hacia los hombres: el ángel (angelus) significa, en efecto, mensajero. El hebreo malak, empleado en el Antiguo Testamento, quiere decir más precisamente delegado o embajador. Los ángeles, creaturas espirituales, ejercen una función de mediación y de ministerio en las relaciones que advienen entre Dios y los hombres. Bajo ese aspecto la carta a los Hebreos dirá que a Cristo le fue confiado un « nombre» , y, por tanto, un ministerio de mediación, muy superior al de los ángeles.
Los ángeles contemplan a Dios y lo alaban
El tema que hemos presentado puede parecer « alejado» o bien « menos vital» para la mentalidad del hombre moderno. Sin embargo la Iglesia, proponiendo con franqueza la totalidad de la verdad sobre Dios, Creador incluso de los ángeles, cree hacer un gran servicio al hombre. El hombre nutre a convicción de que en Cristo, Hombre-Dios, es él (y no los ángeles) quien se encuentra en el centro de la Revelación divina. Entonces, el reencuentro religioso con el mundo de los seres puramente espirituales se convierte en una preciosa revelación de su ser no sólo cuerpo sino también espíritu, y con su pertenencia a un proyecto de salvación verdaderamente grande y efectivo al interior de una comunidad de seres personales que, para el hombre y con el hombre, sirven al designio providencial de Dios.
Participan en la obra de salvación de los hombres
Siempre según la Revelación, los ángeles, que participan en la vida de la Trinidad en la luz de la gloria, están igualmente llamados a participar en la historia de la salvación de los hombres, en los momentos establecidos por el designio de la providencia divina. «¿Acaso no son espíritus encargados de un ministerio, enviados al servicio de aquellos que deben heredar la salvación? » pregunta el autor de la carta a los Hebreos. Esto la Iglesia lo cree y lo enseña, sobre la base de la sagrada Escritura de la que aprendemos que la tarea de los buenos ángeles es la protección de los hombres y la preocupación por su salvación.
El misterio de los ángeles guardianes y de los arcángeles
A partir de los hechos citados, a guisa de ejemplo, se comprende cómo en la conciencia de la Iglesia pudo formarse la convicción sobre el ministerio confiado a los ángeles a favor de los hombres. La Iglesia confiesa, pues, su fe en los ángeles guardianes, los venera en la liturgia con una fiesta especial, y recomienda el recurso a su protección mediante una oración frecuente, tal como la invocación « Ángel de Dios». Esta oración parece apropiarse las bellas palabras de San Basillio: « cada fiel tiene cerca de sí un ángel como tutor y pastor para conducirlo a la vida».
Finalmente, es importante destacar que la Iglesia honra a través de un culto litúrgico tres figuras de ángeles, que, en la Escritura son llamados por su nombre. El primero es Miguel Arcángel. Su nombre expresa y sintetiza la actitud esencial de los buenos espíritus. « Mica-el» significa, en efecto, «¿Quién cómo Dios? » En ese nombre se encuentra, pues, expresada la elección salvífica gracias a la cual los ángeles « ven la faz del Padre» que está en los cielos. El segundo es Gabriel: figura ligada sobre todo al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios» o bien « poder de Dios», como para decir que en la cumbre de la creación, la Encarnación es el signo supremo del Padre todo poderoso. Finalmente, el tercer arcángel se llama Rafael. « Rafa-El» significa « Dios cura». Se hace conocer por la historia de Tobías en el Antiguo Testamento, especialmente significativa respecto del recurso a los ángeles por parte de los hijos de Dios, que siempre tienen necesidad de defensa, se cuidado y protección.
INTRODUCCIÓN
Capítulo I: La fe de la Iglesia
Capítulo II: Existencia y naturaleza de los Ángeles
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