Introducción a la lectura de la Biblia
Un documento introductorio a la lectura de la Biblia de gran valor para quienes buscan una guía, breve pero completa, sobre el origen de las Escrituras, el contexto histórico, contenido, posible orden de lectura, claves de interpretación.
LA BIBLIA ES UN LIBRO Y UNA BIBLIOTECA
La Biblia es un Libro. El Libro de los libros. El Libro "del Dios del Pueblo" y "del Pueblo de Dios". Pero lo que ahora se publica en un volumen fue primero una serie de textos agrupados poco a poco en razón de un común denominador, a saber, su origen divino. La misma palabra "Biblia" significa "los libros". De ahí que sea, a la vez, un "Libro" y una "Biblioteca" sagrada.
El total de los escritos bíblicos es de 74: 47 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo. Su común denominador no impide que exista entre ellos -como en toda biblioteca- una gran variedad. Allí encontramos relatos históricos narraciones folklóricas, códigos legislativos, oraciones de diferentes clases. oráculos proféticos, poemas de amor, parábolas, refranes, cartas y listas genealógicas.
Se equivocaría completamente el que pensara encontrar en la Biblia lo que suele llamarse un libro "piadoso". Ciertamente lo es, pero no de la manera que muchos se imaginan. En ella está contenida la "Historia de la Salvación". Y esa Historia abarca muchas cosas, como la vida de cada uno y de toda la humanidad. De hecho, Dios quiso hablarnos "así". Y "así" se fue "revelando a los hombres y nos reveló su designio misericordioso de amor.
Diversos sentidos
En la Biblia no debemos atenernos siempre estrictamente a la letra de lo que está escrito. Es indispensable comenzar por averiguar cuál es el estilo o el género literario empleado en cada uno de sus Libros o en las diversas partes de ellos para transmitirnos la Palabra de Dios. A algunos esto los puede desconcertar o confundir un poco, pero sólo así se puede descubrir el verdadero alcance de esa Palabra.
Todos sabemos que un mismo hecho se narra de diferentes maneras, dentro de un círculo de amigos o frente a un tribunal. También sabemos que aún dentro del estilo epistolar, no es lo mismo una carta familiar que otra de carácter comercial.
Lo mismo sucede en la Biblia. ¿Por qué vamos a entender literalmente el relato de la creación del mundo como si se tratara de un informe científico? ¿Y por qué nos vamos a extrañar de que a veces tal o cual acontecimiento se relate de maneras aparentemente contradictorias en uno u otro pasaje bíblico?
En este último caso, podemos preguntarnos cuál de esos relatos es el "exacto". En realidad lo son todos y no lo es ninguno del todo. Sin embargo, todos son "verdaderos". Cada uno, en efecto, pone de relieve un aspecto de la verdad. ¿Acaso la verdad en sí misma no suele ser compleja y casi imposible de abarcar desde un solo ángulo? Como a las montañas, no se la puede conocer desde una sola ladera.
De este modo, podremos manejarnos correctamente en el "mundo" de la Biblia. Podremos conocerla y, sobre todo amarla verdaderamente. En efecto, el deseo de la Iglesia y el objeto de toda iniciación bíblica es que se logre "aquel amor suave y vivo hacia la Sagrada Escritura, atestiguando por la venerable tradición de los ritos litúrgicos, tanto orientales como occidentales". Así afirma el Concilio Vaticano II en su Constitución sobre la Liturgia, 24.
Sí, debemos "amar" la Biblia, como se ama la voz de una persona muy querida. Pero ya sabemos que para llegar a amar de veras a alguien es necesario aceptarlo con sus virtudes y sus defectos, con sus valores y sus limitaciones. También para amar la Biblia hay que comenzar por no idealizarla, queriendo que sea como nosotros desearíamos que fuera: es preciso aceptarla "tal cual es". Y cuanto más la "amemos", más y mejor la "entenderemos".
"La verdad se propone y expresa en la Sagrada Escritura de diversas y variadas maneras, según se trate de textos históricos -con diferentes grados de historicidad- proféticos o poéticos, o de otras formas de hablar. De ahí que la Escritura deba leerse e interpretarse con el mismo espíritu con que se escribió". (Constitución sobre la Revelación divina, 12)
Para leer y comentar
Ex. 14; 15 Sal. 66. 5-6; 78. 12-14; 114; 136.13-15
Neh. 9. 9-12 Sab. 10.15-21
Para orar
"Tus fieles verán con alegría que puse mi esperanza en tu Palabra" Sal. 119. 74.