Introducción a la lectura de la Biblia
Un documento introductorio a la lectura de la Biblia de gran valor para quienes buscan una guía, breve pero completa, sobre el origen de las Escrituras, el contexto histórico, contenido, posible orden de lectura, claves de interpretación.
GÉNEROS LITERARIOS
Uno de los géneros literarios más conocidos del Antiguo Testamento es el «histórico», hasta el punto que todo el Antiguo Testamento se concibió como una «Historia Sagrada». De hecho las dos principales obras literarias articuladas de la Biblia - y no meras recopilaciones de obras independientes- Son dos obras « históricas»: la «deuteronómica» (Josué, Jueces, Samuel y Reyes) y la del «Cronista» (Crónicas, Esdras y Nehemías).
También la obra literaria de mayor importancia y la más antigua o sea los textos de la tradición llamada « yahvista» -porque en ella se designa a Dios con el nombre de «Yahvé»- es una obra «histórica». Eso no quiere decir que todo lo que se narra en ella sea «histórico». Al contrario, contiene los famosos relatos de la creación del mundo y del hombre, que sirven de introducción a la historia auténtica a la manera de «mitos» «que expresan lo que nunca fue y siempre es».
Más aún, cuando se habla del género «histórico» de estas obras literarias de la Biblia, no se debe entender dicha expresión en el sentido que se le da actualmente.
Lo que pretenden esos textos no es simplemente relatar las cosas que sucedieron en otra época.
Las exposiciones históricas más importantes de la Biblia tienen otra finalidad. Son escritos aleccionadores y programáticos, que muestran más bien lo que hay que hacer «ahora». El pasado se narra para que pueda pensarse en los errores que hay que evitar y en las medidas que se deben adoptar: es una «historia profética ». Desde luego a través de esta gran obra histórica del Antiguo Testamento nos han llegado muchas noticias del pasado, pero el propósito del autor no era tanto este sino más bien ofrecer un «programa» de gobierno y de reformas.
Esto se nota sobre todo en la obra del «Cronista», cuyo propósito era poner de relieve que la misión esencial de la comunidad religiosa de Israel consistía en dar gloria a Dios en el Templo de Jerusalén. En el fondo, la obra del Cronista es una «reinterpretación» de la historia de Israel.
Sin embargo, no todos los escritos «históricos» del Antiguo Testamento tienen este objetivo «programático». Otros intentan mostrar cómo se ha llegado a una determinada institución o situación discutible del presente por ejemplo, cómo Salomón llegó a ser el legítimo sucesor de David. Este tipo de escritos están mucho más cerca del estilo actual de los libros de historia y sirven de fuentes muy valiosas para el historiador.
De todas maneras, la Biblia contiene y es una «historia sagrada» en el sentido más profundo de la palabra: es la «Historia de la Salvación», la historia de la fidelidad de Dios más allá de las infidelidades de los hombres.
Otro de los géneros literarios de la Biblia es el de los relatos «didácticos» o «doctrinales» con apariencias históricas, entre los que se destacan los libros de Tobías, Judit y Ester. Estos tres Libros pueden considerarse una especie de «novelas históricas», cuya finalidad era levantar el ánimo de Israel en los momentos de desaliento y cuando el pueblo estaba más expuesto a dejarse arrastrar por el paganismo circundante.
En el Nuevo Testamento lo que más se asemeja a estos relatos doctrinales son las célebres «parábolas»
que, junto con las fábulas, también se encuentran en el Antiguo Testamento, diseminadas en varios de sus Libros.
Otro caso de relato «doctrinal» es el 2do. libro de los Macabeos con la diferencia de que su autor no lo compuso sobre la base de alusiones bíblicas como las anteriores, sino de extractos de una obra histórica que se perdió.
A estos géneros, hay que agregar el de los «oráculos proféticos» -iniciados casi siempre con la expresión: «Así habla el Señor»- que no sólo se encuentran en las "colecciones proféticas sino también en otros Libros, incluidos los Salmos.
También encontramos en la Biblia el género «apocalíptico», muy extendido entre los judíos desde el siglo II a.C. hasta el II d.C. Se caracteriza por sus «revelaciones», sobre todo acerca del porvenir, y en él abundan las visiones simbólicas, las alegorías enigmáticas, las imágenes sorprendentes y las especulaciones numéricas.
Su aparición se explica por las duras condiciones de vida del Judaísmo tardío, que despertaron un gran anhelo de tiempos mejores y de liberación nacional. El prototipo de este género literario en el Antiguo Testamento es el libro de Daniel, así como en el Nuevo Testamento lo es el célebre Apocalipsis.
Otros géneros literarios de la Biblia son el «proverbial» (Proverbios), el de los «poemas didácticos»
(Sabiduría), el de los «diálogos sapienciales» (Job), el de las «súplicas individuales o colectivas»
(Salmos), el de los «Himnos» Salmos.
Aclaremos que en un mismo Libro se mezclan a veces diversos géneros literarios, y tengamos en cuenta que un mismo hecho puede ser narrado con diversos géneros literarios. Un ejemplo de esto es lo que sucede con el «Oráculo profético» de 2 Sam. 7. 4-17, que está en el origen de la esperanza mesiánica de Israel y tiene un hermoso paralelo poético en Sal. 89. 20-38.