RESUMEN
- El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso. Viniendo de Dios y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana si no vive libremente su vínculo con Dios.
- El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su dicha. «Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, no habrá ya para mi penas ni pruebas, y viva, toda llena de ti, será plena» (S. Agustín, conf. 10, 28, 39).
-Cuando el hombre escucha el mensaje de las criaturas y la voz de su conciencia, entonces puede alcanzar a certeza de la existencia de Dios, causa y fin de todo.
-La Iglesia enseña que el Dios único y verdadero, nuestro Creador y Señor, puede ser conocido con certeza por sus obras, gracias a la luz natural de la razón humana (cf. Cc. Vaticano I: DS 3026).
-Nosotros podemos realmente nombrar a Dios partiendo de las múltiples perfecciones de las criaturas, semejanzas del Dios infinitamente perfecto, aunque nuestro lenguaje limitado no agote su misterio.
-«Sin el Creador la criatura se diluye» (GS 36). He aquí por qué los creyentes saben que son impulsados por el amor de Cristo a llevar la luz del Dios vivo a los que no le conocen o le rechazan.
Extraído del Catecismo de la Iglesia Católica
Primera Parte: La profesión de la fe
Primera Sección: «Creo»-«Creemos»
Capítulo Primero: El hombre es «capaz» de Dios
www.iglesia.org