Los nuevos descubrimientos genéticos dan razón a los médicos católicos
La clonación humana deja de ser interesante, reconoce el padre de la oveja Dolly.
Los nuevos descubrimientos científicos sobre células madre (o estaminales)
adultas, que no implican la eliminación de vidas humanas, han dado
razón a la batalla ética librada desde hace años por los médicos
católicos.
El doctor Josep Maria Simón, presidente de la Federación Internacional
de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), aplaude los resultados de
un equipo japonés y un equipo estadounidense que han logrado
transformar células de piel humana en células madre, que son capaces
de evolucionar en células nerviosas, cardíacas o en cualquiera de los
220 tipos de células del cuerpo humano.
La nueva técnica, aunque lejos de estar perfeccionada, es tan
prometedora que el científico que logró clonar la primera oveja del
mundo, Ian Wilmut, anunció que dejará de lado la clonación de
embriones para focalizarse en las células madre derivadas de células
de la piel.
«Parece que la Providencia nos está marcando el camino a los médicos y
demás investigadores. Dios aprieta pero no ahoga. Se cierra una puerta
y se abre otra», reconoce en declaraciones a Zenit el doctor Simón.
«Los médicos católicos tenemos aún algunas dificultades para que
muchas personas comprendan y acepten que la vida humana naciente es
digna de todo respeto. Sin embargo, sólo la investigación y los
tratamientos con base en las células madre adultas está dando
resultados», añade.
«Al tratar con ellas no se destruyen embriones y encima tenemos
resultados -constata-. Y los resultados se valoran mucho en nuestras
sociedades occidentales desarrolladas y eficacistas».
El presidente de los médicos católicos confiesa: «¡No sé qué hubiera
sido de nuestra capacidad para comunicar si las embrionarias hubieran
dado resultados! La Providencia nos ha ahorrado lo duro que hubiera
sido decir: «Usted se podría curar con embriones pero debe seguir así
ya que su destrucción es inmoral»».
«En esa línea iba el Papa cuando nos dirigió el famoso discurso hace
un año a los participantes del congreso organizado por la FIAMC y la
Pontificia Academia por la Vida», recuerda el doctor en referencia al
encuentro que todavía puede visitarse en www.stemcellsrome2006.org.
«No quisiéramos podernos medallas, pero ya entonces dijimos que
habíamos invitado a los mejores. Y ahora ha sido el equipo japonés que
invitamos el que ha demostrado los grandes resultados con las células
adultas», concluye el doctor Simón.
El obispo Elio Sgreccia, presidente de la Academia Pontificia para la
Vida, es de la misma opinión.
«Ahora que no hay necesidad de embriones ni de la clonación
terapéutica - supuestamente terapéutica -, se cierra una página de
polémicas agudas», reconoce.
«La Iglesia la había afrontado por motivos éticos, alentando a los
investigadores a continuar con las células madre adultas y declarando
ilícita la inmolación del embrión», ha explicado monseñor Sgreccia a
los micrófonos de «Radio Vaticano».
«La ética que respeta al hombre es útil también para la investigación
y confirma que no es verdad que la Iglesia esté en contra de la
investigación: está en contra de la mala investigación, de la que es
dañina para el hombre»¸ concluye Sgreccia constatando que todos los
millones destinados a investigar con células embrionarias se han
convertido en un «derroche».
Por Miriam Diez i Bosch
ROMA, miércoles, 28 noviembre 2007 ( ZENIT.org)
www.iglesia.org