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La próxima Película «EL CÓDIGO DA VINCI»
El portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, manifestó hace unos días (cfr. Zenit, 24-II-2006) que el derecho de expresión es un derecho absoluto pero que va unido a otros derechos como son el de respetar a los demás.
Según Navarro-Valls los medios de comunicación tienen que transmitir la verdad de todo lo que está pasando y actuar con seriedad. Como todos los derechos, añadió, también en el caso de la libertad de expresión hay que pensar qué quiere decir cuando ofende a otros.
Aunque esas declaraciones se referían de modo más directo al grave episodio de la publicación de las viñetas de Mahoma, se aplican también como es natural a todas las religiones y así lo recordaba expresamente el reciente comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede: Il diritto alla libertà di pensiero e di espressione, sancito dalla Dichiarazione dei Diritti dell\'Uomo, non può implicare il diritto di offendere il sentimento religioso dei credenti. Tale principio vale ovviamente in riferimento a qualsiasi religione.
He pensado en la religión católica y en la película El Código Da Vinci -basada en la novela de Dan Brown- que tiene previsto su estreno para mediados de mayo. Los protagonistas principales son Tom Hanks y Audrey Tautou. El director de la película es Ron Howard muy conocido por haber dirigido, entre otras, películas como Apolo 13, Rescate, Una mente maravillosa -recibió en 2001 el Oscar a la mejor película y al mejor director- y más recientemente (2005) The Cinderella Man.
Fijándonos en la historia que cuenta esta última película, refleja, como se sabe, el drama de un hombre que lucha por su mujer y por sus hijos, que no aspira a más gloria humana que la del amor de los suyos y que incluso en momentos muy difíciles de miseria -en la Gran Depresión norteamericana de los años 30- se comporta honradamente y educa así a sus hijos, conforme a unas normas de conducta ejemplares. La suya es una mirada de hombre bueno que valora sobre todo su familia. Los combates de boxeo dejan ver la crudeza del castigo que recibe pero más aún reflejan la resistencia interior y la capacidad de sufrir de un hombre esperanzado y con un sentido cristiano de la vida. Su mujer siempre está a su lado, apoyándole, esperándole y rezando...; queda claro que su heroicidad no tiene nada que envidiar a la de su marido pues, con él, ella también vive para sacar adelante su familia. En esta visión esperanzada, Howard se separa de otros directores que muestran familias rotas, con una visión de la vida pesimista y desesperanzada.
Aunque haya tanto dinero por medio, me cuesta pensar que Ron Howard se haya prestado a dirigir una película basada en El Código Da Vinci que, como bien se sabe, es una novela blasfema, que ataca frontalmente a la fe católica. La novela busca provocar una gran prevención y desconfianza hacia Jesucristo y hacia la Iglesia Católica; induce a pensar que todos los hombres listos de la historia no se han creído lo que enseñaba la religión. Sólo los tontos creen -viene a decir Brown-, sólo los tontos tienen fe. El autor considera responsable a la Iglesia católica de miles de crímenes de todo tipo.
De otra parte, hay conflicto legal por el copyright: parece que Dan Brown ha podido copiar las ideas y la estructura del libro de un ensayo publicado en 1984 por los ingleses Michael Baigent y Richard Leigh, titulado La sangre santa y el Santo Grial. El 27 de febrero comenzó el juicio en un Tribunal de Londres y los autores ingleses piden una indemnización de 10 millones de libras.
Si los autores ingleses ganan este juicio, puede suspenderse o retrasarse el estreno de la película El código Da Vinci, al menos en el Reino Unido.
Volviendo al fondo de la cuestión, ¿cuáles son algunas de las afirmaciones fundamentales del mensaje de El Código Da Vinci?
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