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20. ¿Hay algo positivo en todo esto?
- A mi juicio, este fenómeno manifiesta el gran interés de millones de personas por Jesús de Nazaret, por la vida de los primeros cristianos, por la misión la Iglesia, por el sentido de la vida, etc.
Ese fenómeno manifiesta, además, de forma patente la ignorancia religiosa actual de numerosos cristianos.
- Esa ignorancia generaliza es fruto -a mi juicio- de décadas de catequesis muy deficiente, entre otros factores.
- Algunos católicos –pienso ahora en los que acuden regularmente a Misa- pueden tender a pensar que sus contemporáneos ya saben algo del Evangelio, cuando se transmite escasamente la fe en las familias y en los centros docentes, y en casi ningún medio de comunicación se habla con rigor de la Jesús, de los primeros cristianos, de la historia de la Iglesia.
- Si nadie les habla de Jesús, si nadie habla de Cristo, ¿cómo lo van a conocer? Resuena aquí el eco de las palabras de san Pablo: nadie puede conocer a Cristo si no se habla de Cristo.
- Por esa razón, este fenómeno en torno a la película y la novela Código da Vinci, es una ocasión para mostrar, además de la realidad histórica de Cristo, la grandeza y el alcance de su mensaje.
- Esto es particularmente importante para los jóvenes.
- Este libro plantea para todos los que buscan y aman la verdad; para todas las mujeres y hombres que respetan las creencias religiosas de los demás; para los ciudadanos que desean una sociedad tolerante, donde todos puedan vivir en un clima de concordia sin agresiones, y para los cristianos de forma particular:
o la necesidad acuciante de transmitir - de forma amena y sencilla, sin herir la sensibilidad de nadie, las verdades históricas y las verdades de fe.
o la necesidad de ganar en el respeto mutuo y en espíritu de diálogo.
o la urgencia de seguir el ejemplo del Papa Benedicto XVI, que sabe mostrar al mundo de modo profundo y atractivo el mensaje cristiano.
- Es una ocasión más -pienso- para reflexionar sobre una de las prioridades en la nueva Evangelización: hablar de Cristo y del mensaje evangélico de forma comprensible para todos, con una doctrina seriamente fundamentada en la historia y en la teología, sin dar nada por supuesto. Y siempre con respeto hacia el otro, con cordialidad.
- ¡Ah!, y un deseo final para los que tengan la oportunidad de visitar París y el Louvre: vale la pena contemplar en directo, sin adulteraciones ni manipulaciones, la sonrisa eterna de la Gioconda.
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