¿Qué es Economía de Comunión en la libertad?

Un proyecto que pone al hombre en sus distintos roles empleado, proveedor, cliente, agente de una comunidad, al centro de la unidad productiva y propone nuevos parámetros para las relaciones económicas.
Nace en 1991 en el marco de una visita a Brasil de Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolares.
Hoy, 800 empresas en el mundo adhieren al proyecto, orientando sus ganancias a la promoción de los necesitados, al desarrollo de la empresa y a la formación de personas a la “cultura del dar”.
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La Economía de Comunión, es un proyecto económico, que nace en el ámbito del movimiento de los focolares, después de 40 años de llevar una vida que se fundamenta en la fraternidad universal, donde las personas se comportan como hermano entre sí con la esperanza de contribuir a un mundo mas unido, donde se desarrollo, una cultura típica: la cultura del dar.
Desde los primeros tiempos, se llevaba adelante esta cultura, esta forma de vivir cada momento del día, dando, el tiempo, los bienes, escuchando, una sonrisa, la disponibilidad, es así como nace la comunión de bienes.
Esta forma de vida, generó desde los comienzos, muchas obras sociales, de caridad, para ir al encuentro de los mas necesitados.
Es así como llegamos al año 1991, donde Chiara en su viaje a Brasil, al contacto con la realidad social de ese país: millones de indigentes y unos pocos ricos.
También entre estos indigentes se encontraban los miembros del movimiento y lo que sé hacia con la comunión de bienes, y las obras sociales no era suficiente.
De ahí nace la idea de aumentar las entradas dando vida a empresas puestas en manos de personas competentes, capaces de hacerlas funcionar con eficacia para obtener ganancias.
De estas ganancias, una parte iría para ayudar a las personas que lo necesiten, dando la posibilidad de vivir de una manera un poco más digna, en espera de encontrar un trabajo u ofreciéndoles un puesto en las mismas empresas, una parte para desarrollar estructuras para la formación de hombres y mujeres motivados en su manera de vivir por la cultura del dar, hombres nuevos, porque sin hombres nuevos no se hace una sociedad nueva.
El proyecto EDC ha sido recibido con mucho entusiasmo no solo en Brasil sino también en América Latina y en el resto del mundo.
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