Educar al niño y al adolescente: principios básicos
En un artículo anterior expuse los principios que a mi modo de ver deben orientar la labor formativa de padres y profesores. Se trataba de preceptos fundamentales, que conviene tener en cuenta siempre, a lo largo de toda la labor educativa.
Ahora me propongo añadir otras ideas rectoras, menos universales, aplicables de forma exclusiva o predominante a las primeras etapas del crecimiento de nuestros hijos. Tampoco en este caso aspiro a ser exhaustivo. Pretendo tan solo «iluminar» con algunos breves fogonazos —casi a modo de estrellas fugaces— la actitud más conveniente con los chicos durante sus años inaugurales, desde el nacimiento hasta la adolescencia.
Comencemos, pues, distinguiendo tres fases en el desarrollo infantil:
1- Hasta la escolarización
2- Los primeros años de escuela
3- La adolescencia
Tomás Melendo Granados
Catedrático de Filosofía (Metafísica)
Director Académicos de los Estudios Universitarios sobre la Familia
Universidad de Málaga (UMA), España
tmelendo@eresmas.net
www.masterenfamilias.com
www.iglesia.org