15 DE AGOSTO DE 2012
Esta mañana Benedicto XVI acudió –como es una tradición- a la parroquia de Santo Tomás de Villanueva en Castel Gandolfo para celebrar la Santa Misa en la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María.
El Papa inició su homilía recordando la proclamación por parte de Pío XII de este dogma que nos indica que terminado el curso de la vida terrena, la Madre de Dios fue asunta a la gloria celeste en cuerpo y alma; el Papa expresó que es una verdad de fe que ya era conocida por la tradición y afirmada por los padres de la Iglesia.
En la última parte de su homilía, Benedicto XVI nos ha regalado palabras inspiradas para describir la profunda unión de la Madre con el Hijo. El Papa nos explica que la Asunción de María aporta a nuestro camino la certeza de que en Dios hay un espacio para el hombre. y que, por lo tanto, en el hombre hay espacio para Dios. Y que María, unida totalmente a Dios, tiene un corazón tan grande que toda la Creación puede entrar en este corazón. Ella está cercana, puede escuchar, puede ayudar, está próxima a todos nosotros.
El Sucesor de Pedro ha indicado que la Bienaventurada siempre Virgen María es el Arca Santa que lleva en sí misma la presencia de Dios. Por ello - y constatando que un mundo sin Dios es un mundo sin futuro-, Su Santidad nos invita a seguir el ejemplo de María y abrir nuestro ser a Dios porque en Él nuestra vida se enriquece y se hace grande.
El Papa concluyó con la certeza que nos acompaña en nuestra vida y que Dios nos espera, y citamos: “¡Dios nos espera: esta es nuestra gran alegría y la gran esperanza que nace justo de esta Fiesta. María nos visita, y es el gozo de nuestra vida, y el gozo es esperanza!”.
PARA LEER EL TEXTO DE LA HOMILÍA DE BENEDICTO XVI EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA: 15.08.2012 HAGA CLICK AQUÍ
SOBRE EL EVANGELIO DEL DIA - JUAN PABLO II
HISTORIA DEL DOGMA DE FE
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