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Cómo enseñar a los hijos a elegir bien



Elegir bien no es fácil, hay que aprenderlo y qué mejor que los padres para enseñarlo. Elegir bien es preferir algo o alguien para un fin y es una capacidad de los humanos, que deben desarrollarla para evitar en lo posible los errores. Para elegir bien, hay que estar muy bien preparado. No todos y siempre, podemos elegir, pues hay muchas ocasiones, en que otros eligen por nosotros. Entonces suele ser cuando llegan los problemas, graves o pequeños, si es que, lo que otros han elegido, no coincide con nuestra elección o necesidad.

Los políticos, las empresas, el mercado en general, elige a cada persona por distintos conceptos, para ofrecerle sus productos, servicios o ideas. Para eso se hacen los análisis demográficos, para tener muy centrados los objetivos, a los que se quiere comunicar algo. Continuamente somos elegidos para algo, aunque no nos demos cuenta. Por eso los padres, tienen que educar a los hijos en el arte de elegir bien, con buena información, con serenidad, sin prisas, pero sin pausas.

El derecho a la libre elección, tan deseada por todos, conlleva la responsabilidad de aceptar los hechos y consecuencias de lo elegido. Cuando uno elige, sin estar bien preparado para saber elegir, tiene muchas probabilidades de equivocarse y después, no suelen valer los lamentos, hay que apechugar con las consecuencias.

Escuchar a los padres los pros y los contras, previos a cualquier decisión, es una ventaja muy grande, que servirá para acercarse más al éxito. Las mejores elecciones suelen realizarse, cuando se tiene buena información y se tiene la cabeza lo suficientemente fría, para no dejarse influenciar desde el exterior y evitando los prejuicios almacenados. Es cierto que debemos escuchar y sopesar todas las opiniones razonables, que nos ayuden a ejercitar la capacidad de elección, principalmente, las de personas bien formadas.

Vivimos en la era del conocimiento y de la información. Quienes tengan más desarrolladas estas capacidades, podrán elegir mejor al tomar sus decisiones. Para elegir bien es imprescindible o muy conveniente, ser enormemente analítico e intentar ver la elección y sus consecuencias, bajo todos los ángulos posibles. Las precipitaciones pueden y suelen llevar a errores irreparables. Aunque siempre no se tenga el tiempo, ni los elementos para profundizar en el tema de la elección, antes de dar el veredicto. Por eso las personas que están entrenadas a ser ágiles de mente y a estudiar, lo más rápidamente posibles, una síntesis de todas las posibles alternativas, tienen muchas más posibilidades de acertar, que los que precipitadamente eligen, aunque algunos lo hagan para no cansarse, con el problema que les plantean o por desprecio al mismo.

Desde la cuna los niños saben elegir, entre otras cosas, comer o no comer. Su primer no a la comida, es fruto de una elección, seguramente inconsciente, pero real. Las madres enseguida saben lo que sus hijos eligen y cuándo lo eligen. En cada edad, las elecciones tienen diferentes pesos en su vida. No siempre, ni todos tenemos la oportunidad de poder elegir. De pequeños, la mayoría de las veces los padres, para su mejor beneficio, eligen por los hijos. A medida que van siendo mayores, la elección les va tocando a los hijos y por lo tanto, también el asumir los errores y aciertos. De ahí la necesidad imperiosa de estar bien educados, en las técnicas para elegir bien. Esas técnicas enseñadas por los padres, pasan de ser costumbres a ser hábitos y después a ser virtudes. Es una buena costumbre enseñar a los hijos a que, el que parte algo, para compartir, debe ser el último en elegir.

Los padres tienen que enseñar a elegir a los hijos, dándoles desde pequeños dos o tres opciones similares para que elijan entre ellas, bajo el supuesto, que cualquiera de ellas será buena para ellos. Sin olvidar que en cada ocasión, los hijos deben ejercitar la costumbre, de explicar los motivos y fines por los cuales, han elegido determinada solución. Para ello deben tener una edad con cierta madurez, en que sean ya capaces de argumentar su elección.


 

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