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Preguntas y respuestas sobre la Eucaristía parte IV



Algunos pensamientos finales


Al concluir sus enseñanzas sobre la Eucaristía, el Catecismo nos recuerda que también es �la esperanza de la gloria por venir. "De esta gran esperanza, la de los cielos nuevos y la tierra nueva� en los que habitará la justicia (2 Ped 3, 13), no tenemos prenda más segura, signo más manifiesto que la Eucaristía (1405). El Catecismo concluye con una referencia a San Ignacio de Antioquía: �En efecto, cada vez que se celebra este misterio, se realiza la obra de nuestra redención� y partimos un mismo pan que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en Jesucristo para siempre� (1405).
Nuestro Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, nos enseña, en su hermosa exhortación apostólica La Iglesia en América: �La Eucaristía es el lugar privilegiado para el encuentro con Cristo vivo. Por ello los Pastores del pueblo de Dios en América, a través de la predicación y la catequesis, deben esforzarse en dar a la celebración eucarística dominical una nueva fuerza, como fuente y culminación de la vida de la Iglesia, prenda de su comunión en el Cuerpo de Cristo e invitación a la solidaridad como expresión del mandato del Señor: �que os améis los unos a los otros, como yo os he amado� (Jn 13, 34) (35). Sus palabras deberían ayudarnos a todos nosotros, obispos, sacerdotes, diáconos, hombres y mujeres consagrados y hombres y mujeres fieles laicos a renovar nuestro compromiso de agradecer a Dios el extraordinario don de la presencia de Jesús en la Eucaristía.

Pautas para recibir la Comunión


El 14 de noviembre de 1996, la Conferencia Nacional de Obispos Católicos aprobó las siguientes pautas para recibir la comunión. El objetivo de estas pautas es recordar a todos aquellos que asistan a las liturgias católicas las normas de disciplina de la Iglesia vigentes respecto del acto en que se comparte la comunión eucarística.

Para los católicos


Como católicos, participamos plenamente en la celebración de la Eucaristía cuando recibimos la Santa Comunión. Se nos alienta a que recibamos la comunión con devoción y frecuentemente. A fin de estar adecuadamente dispuestos a recibir la Comunión, los participantes no deben estar en conciencia de pecado grave y, normalmente, deben haber hecho un ayuno de una hora. Las personas que tengan conciencia de estar en pecado grave no deben recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse. En este caso, deben tener presentes que están obligadas a hacer un acto de contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes (cánon 916). Se alienta a todos a recibir frecuentemente el Sacramento de la Penitencia.

Para nuestros hermanos cristianos


Damos la bienvenida a esta celebración de la Eucaristía a otros cristianos como hermanos y hermanas. Oramos para que nuestro bautismo común y la acción del Espíritu Santo en esta Eucaristía nos unan entre nosotros y contribuya a disipar las tristes divisiones que nos separan. Oramos para que éstas disminuyan y, finalmente, desaparezcan, conforme a la oración de Cristo de �que todos sean uno� (Jn 17, 21).
Dado que los católicos creemos que la celebración de la Eucaristía es un signo de la realidad de la unidad de nuestra fe, vida y culto, normalmente no se permite que los miembros de aquellas iglesias con las que no estamos aún plenamente unidos reciban la Santa Comunión. A fin de compartir la Eucaristía, en circunstancias especiales, con otros cristianos, se requiere un permiso conforme a las directivas del obispo diocesano y las disposiciones del derecho canónico (cánon 844 ~ 4). Se urge a los miembros de las Iglesias Ortodoxas, la Iglesia Asiria Oriental y la Iglesia Católica Nacional Polaca a respetar las disciplinas de sus propias iglesias. Conforme a la disciplina Católica Romana, el Código de Derecho Canónico no presenta objeciones a que los cristianos de estas iglesias reciban la Comunión (cánon 844 ~ 3).

Para aquellos que no reciben la Santa Comunión


Se alienta a todos aquellos que no reciban la Santa Comunión a expresar en sus corazones un deseo piadoso de unidad con el Señor Jesús y con el prójimo.

Para los no cristianos


También damos la bienvenida a esta celebración a aquellos que no comparten nuestra fe en Jesucristo. Si bien no podemos admitir que reciban la Santa Comunión, les pedimos que consagren sus oraciones a la paz y la unidad de la familia humana.


Preguntas y Respuestas sobre la Eucaristía (parte I)

Preguntas y Respuestas sobre la Eucaristía (parte II)

Preguntas y Respuestas sobre la Eucaristía (parte III)


Por Los Obispos Católicos de Pennsylvania.
Bibliografía: "Proclamando la fe en el Tercer Milenio"
www.iglesia.org

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