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Excluimos a Dios de nuestra historia

En una reunión de padres de un colegio religioso de Buenos Aires, la maestra preguntó sobre la violencia en la escuela y cómo resolver las situaciones conflictivas: ¿qué hacer frente a la instalación de lo peor de nuestra sociedad dentro del aula? Por último se interrogó, a sí misma: ¿cómo Dios puede permitir una cosa así?
Un padre interrumpió y dijo: "Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este hecho, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que se vaya de nuestras escuelas, que se vaya de nuestro gobierno, de los medios de comunicación, de nuestras universidades, de la política, de los hospitales que se vaya de todos lados: en definitiva lo echamos... de nuestras vidas."
Y siendo tan respetuoso de nuestra libertad el Señor nos obedeció, creo que se ha retirado mansamente.
¿Cómo podemos esperar que Dios nos de Su bendición y Su protección cuando le hemos exigido que nos deje solos? "A la luz de ciertos acontecimientos:
Ataques de chicos armados a sus profesores, alumnos que van con sevillanas al colegio, colegios destruidos e inundados, funcionarios corruptos que desvían fondos a sus propias cuentas, etc., creo que todo comenzó cuando una diputada se quejó porque no quería que se rezara en las escuelas, ... Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas. La Biblia dice: no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo.- ...
Y dijimos que estaba bien.
Luego Marcuse y otros dijeron que no debíamos poner límites a nuestros hijos cuando transgreden las normas porque sus personalidades pueden frustrarse y podríamos lastimar su autoestima.
Afirmamos que los expertos saben lo que están diciendo.- ...
Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo que los maestros y directores de los colegios no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando transgreden las normas de convivencia. Los asesores pedagógicos de las escuelas dijeron que más valía que ningún docente o directivo de las escuelas aplicara normas de disciplina a ningún estudiante porque no queremos publicidad negativa y por supuesto no queremos que nos vayan a demandar (hay una gran diferencia entre disciplinar y: golpear, cachetear, humillar, patear, etc.).- ..
Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo, dejemos que nuestras hijas aborten si quieren ...
Y dijimos que estaba bien.

Luego algún miembro del consejo de administración de las escuelas dijo, ya que los muchachos siempre van a ser muchachos y de todos modos lo van a hacer, démosle a nuestros hijos todos los preservativos que quieran para que puedan divertirse, con nuestras hijas y así ahorramos plata en abortos y de paso "prevenimos" el sida y las enfermedades venéreas.- ...
Y dijimos que estaba bien.

Luego algunos de nuestros principales funcionarios públicos dijeron que no importa lo que hacemos en privado (sodomizarnos o drogarnos) mientras cumplamos con nuestro trabajo:
"es perverso pero hace", "roba pero hace". Estuvimos de acuerdo con ellos y dijimos, no me importa lo que la gente hace con su vida privada, incluyendo el Presidente, mientras yo tenga un trabajo y la economía esté bien.

Luego alguien dijo: dejemos libertad absoluta a la pornografía y neguemos que es una afrenta a la dignidad humana, en especial la de la mujer.
Otro afirmó que Play-Boy, aparte de tener muy buenos artículos periodísticos tiene una óptica sana y realista sobre la belleza del cuerpo femenino...
Y dijimos que estaba bien.

Y luego alguien llevó más allá esa apreciación y publicó fotografías de chicos teniendo sexo y las puso en Internet.- ...
Y dijimos que estaba bien, tienen derecho a la libertad de expresión.

Luego la industria del espectáculo dijo: hagamos “reality shows” por televisión y películas que promuevan la pornografía, la infidelidad, el hedonismo sin límite, la violencia y el sexo perverso como paradigmas de una sociedad sin valores, donde todo es cuestionable: desde la vida de un inocente hasta el derecho a la privacidad, donde la "cámara oculta" y un imbécil movilero tienen el poder de dirimir sobre la fama y la honra de un indefenso ciudadano.
Grabemos música que estimule las violaciones, las drogas, los suicidios y los temas satánicos.
Y dijimos, no es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma en serio, así que adelante.

Ahora nos preguntamos por qué nuestros hijos no tienen parámetros para distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos. Si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta.
Creo que tiene mucho que ver con: "LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS."
Es curioso cómo la gente simplemente manda a Dios fuera de la historia y luego se pregunta por qué el mundo está en proceso de destrucción. Es curioso ver cómo creemos lo que dicen los medios de comuniocación, los diarios, revistas, radios, opinando sobre lo que le pregunten, y... cuestionamos lo que dice la Biblia. Es curioso cómo hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio, pero la discusión de Dios en público se suprime en las escuelas, los espacios de trabajo y a hasta en el hogar.
Es curioso...

 


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