Falleció Juan Pablo II
Nuestro Señor abrió hoy las puertas del Cielo a Juan Pablo II, quien contó hasta su último día en la Tierra con la fuerza de la oración de todos los fieles
Juan Pablo II murió hoy, 2 de abril de 2005, a las 21:37 hora de Roma, a consecuencia de un paro cardio respiratorio, después de una crisis que se fue complicando durante los últimos días de marzo.
Desde febrero pasado, Juan Pablo II presentó complicaciones de salud, luego de un resfriado que lo mantuvo internado en el Policlínico Gemelli cerca de un mes. Su última aparición en público fue el Domingo de Ramos, cuando le fue imposible impartir la bendición en voz alta por su delicado estado de salud.
A partir de ese día, su condición fue agravándose. El 31 de marzo recibió la unción de los enfermos en su apartamento del Vaticano y presentó un fallo cardiaco. Ese día también se le detectó una septicemia, originada por una infección en las vías urinarias.
La mañana del viernes 1 de abril, Joaquín Navarro-Valls informó que las condiciones de Juan Pablo II ya eran muy graves.
En ausencia del Sumo Pontífice, el cardenal camarlengo desempeña de manera provisional y extraordinaria sólo las funciones de gobierno más urgentes del Vaticano sobre asuntos inaplazables. Este cargo es actual responsabilidad del cardenal Eduardo Martínez Somalo, también prefecto de la Congregación para los Religiosos y Religiosas.
El cardenal camarlengo es el que se encarga de la administración de los bienes y de los derechos temporales de la Santa Sede ayudado por tres purpurados asistentes.
También es quien se encarga de confirmar -una vez informado por el Prefecto de la casa pontificia- de la muerte del Papa, de firmar la acta del deceso, de sellar el apartamento del pontífice difunto, de tomar posesión del Palacio Apostólico Vaticano y de los palacios Lateranense y de Castel Gandolfo.
Asimismo le corresponde establecer de acuerdo con los otros cardenales el tipo de funeral, si Juan Pablo II no ha dejado órdenes precisas.
La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis contempla que mientras esté vacante la Sede Apostólica, el colegio de cardenales no tiene ninguna potestad o jurisdicción sobre las cuestiones que corresponden al Papa.
Además, es responsable de que las leyes existentes no sean corregidas o modificadas y que a los cardenales lo que les corresponde es tomar decisiones urgentes como establecer el día, la hora y el modo en que los restos del Pontífice sean trasladados a la basílica de San Pedro y preparar las exequias.
Cuando el Papa muere cesan de sus cargos todos los jefes de los consejos pontificios e incluso el secretario de Estado. Sólo permanecen el camarlengo, el penitenciario mayor y el vicario para Roma.
El camarlengo es el "primus interpares" de los tres. Además de comprobar oficialmente la muerte del Papa, sellará el estudio y la habitación del Pontífice, disponiendo que el personal que vive en el apartamento pueda seguir haciéndolo hasta la sepultura del Papa, momento en el que todo el apartamento debe quedar vacío y sellado.