HOME
Quiénes somos
Directorio
Artículos
Reflexiones
Oraciones
Sacramentos
Biblia
Evangelios leídos
Magisterio
Catecismo
Código Derecho Canónico
Doctrina Social de la Iglesia
Liturgia de las Horas
Red Oración
Consultas
Al Sacerdote
Colaborar
Contacto
Curso de Teología
Curso de Catequesis

¿Cómo funciona la falsa compasión en contra de la CULTURA DE VIDA?

PARTE I

Cuando la COMPASION no es verdadera, adquiere un significado ambiguo usado por los agentes y operadores de la cultura de la muerte a fin de lograr la supresión de personas consideradas «CARGA» para la madre, el padre, la familia y la sociedad.

Texto que escribe Monseñor Michel Schooyans, Profesor Emérito de Ciencias Políticas en la Universidad de Lovaina.

*


«Cuando se habla de compasión, se piensa inmediatamente en el sufrimiento del otro, en la situación trágica en la cual se encuentra. Se trata de comprenderlo, de «simpatizar» con el, de compartir su desgracia y de llevarla con el. Esta situación de desgracia hay que de tratar de aliviarla y de solucionarla en la medida de lo posible. La palabra compasión connota además la idea del compartir psicológico y afectivo del sufrimiento, especialmente cuando este escapa a los controles médicos y a otros cuidados.

Cuando vamos a ver a un enfermo en fase terminal, nuestra presencia, palabras y gestos de ternura expresan que tomamos parte en su sufrimiento y tratamos de reconfortarlo.

Ahora bien, en las noticias concernientes a los casos de aborto, de eutanasia, de suicidio asistido, es frecuente que se invoque la compasión para «justificar» el acto que fue ejecutado o que va a serlo. Si, antes de su nacimiento, un niño es declarado portador de una malformación grave, se hará valer que, si se deja continuar el embarazo, el niño tendrá una vida que no vale ser vivida, por tanto se recomendará el aborto por piedad. Se dice que se comparte esta pena, pero la mejor forma de ayudarlo, la única – se dice – efectivamente posible es la de poner término a su vida. El niño será matado por compasión.

Se acrecienta que nadie tiene derecho para imponer a una mujer que espere un niño que será para ella, para el padre, para la familia, un «PESO INSOPORTABLE». Eso se dice, invocando la compasión hacia los padres.

Seguidamente se agrega que no se puede imponer a la sociedad el peso de existencias cuyo mantenimiento es costoso e inútil ya que el discapacitado de nacimiento no aporta nada a la sociedad y que, «a pesar suyo», debe resignarse a suprimir uno de sus miembros. Algunas veces se llegará a ver- hasta- en este acto un gesto de justicia social.

La compasión podrá también dirigirse a los médicos abortadotes. Practicar un aborto es para ellos – se dice – una «decisión difícil de tomar» y un acto que ellos solo ejecutan para obedecer su conciencia. Por tanto hay que compartir con los médicos que, por ejemplo, «para el bien» del niño o de su madre, toman «con coraje» la decisión de proceder al aborto. Lejos de culparlos, habrá que sostenerlos psicológicamente y moralmente, protegiéndolos por una disposición legal apropiada.

Estos pocos ejemplos permiten percibir diferentes facetas de lo que se agrupa hoy en día bajo una sola palabra ambigua: LA COMPASIÓN. Está en primer lugar la compasión en el sentido habitual de simpatía, de conmiseración. Sin embargo, en los diferentes ejemplos citados, se observa que la compasión es invocada y se ejerce de manera muy diferente según que ella alivia a la madre, legitima leyes o cauciona la intervención de los médicos.»


 

Por Olga Reyes
Gentileza del Boletín Ideas Claras
www.iglesia.org


Mantén Iglesia.org, dona hoy haciendo click aquí



Copyright © 1996-2007 Iglesia.org Todos los derechos reservados
www.iglesia.org



Programación:
Diseño Gráfico:Gonzalo Quesada