¿Qué es la Liturgia de las Horas?

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Es la oración general y pública de la Iglesia. Textos bíblicos introducen al orante cada vez más profundamente en el misterio de la vida de Jesucristo.

De este modo, en todo el mundo, en cada hora del día, se da al Dios trino espacio para transformar paso a paso al orante y al mundo. No sólo los presbíteros y los monjes rezan la Liturgia de las Horas. Muchos cristianos para quienes la fe es importante unen su voz a la invocación de miles y miles, que se eleva a Dios desde todos los lugares del mundo.

Las siete horas litúrgicas son como un vocabulario de oración de la Iglesia, que nos suelta la lengua también cuando la alegría, la preocupación o el miedo nos dejan sin palabras. Una y otra vez nos asombramos al rezar la Liturgia de las Horas: una frase, un texto entero concuerdan "casualmente" de forma exacta con mi situación. Dios escucha cuando le llamamos. Nos responde en estos textos, a veces de un modo tan concreto que causa estupor. No obstante muchas veces nos exige largos períodos de silencio y de sequedad, en espera de nuestra fidelidad (ampliar con los puntos 1174-1178, 1196 del Catecismo de la Iglesia Católica).

 

¿Cómo marca la Liturgia los espacios en los que vivimos?

Con su victoria, Cristo a penetrado todos los espacios del mundo. Él mismo es el verdadero templo, y la adoración a Dios "en espíritu y verdad" (Jn 4, 24) no está sujeta ya a ningún lugar especial. Sin embargo, el mundo cristiano está lleno de iglesias y signos sagrados porque las personas necesitan lugares concretos para encontrarse y signos para recordar la nueva realidad. Cada iglesia es un símbolo de la casa celestial del Padre hacia la cual estamos en camino.

Ciertamente se puede rezar en cualquier lugar: en el bosque, en la playa, en la cama. Pero dado que los hombres no somos únicamente espirituales, sino que tenemos un cuerpo, tenemos que vernos, oírnos y sentirnos. Necesitamos tener un lugar concreto cuando queremos encontrarnos para ser "Cuerpo de Cristo"; necesitamos comer el pan eucarístico allí donde es ofrecido; debemos ponernos físicamente en movimiento cuando Él nos llama. Un crucero en el camino nos recuerda a quién pertenece el mundo y hacia dónde se dirigen nuestros pasos. (ampliar con los puntos 1179-1181, 1197-1198 del Catecismo de la Iglesia Católica).

 

¿Qué lugares litúrgicos caracterizan una casa de Dios?

Los lugares principales de una iglesia son el altar con la cruz, el tabernáculo, la sede del celebrante, el ambón, la pila bautismal y el confesionario.

El altar es el centro de la iglesia. Sobre él se hace presente el sacrificio de la Cruz y la Resurrección de Jesús en la celebración de la Eucaristía. Es también la mesa a la que es invitado el Pueblo de Dios. El tabernáculo, una especie de caja fuerte sagrada, alberga, en un lugar lo más digno posible y destacado de la iglesia, el Pan eucarístico en el que está presente el mismo Señor. La lamparilla del sagrario señala que el tabernáculo está "habitado". Si no está encendida, es que el tabernáculo está vacío. La sede elevada (en latín cathedra) del Obispo o del Sacerdote debe indicar que es en definitiva Cristo quien preside a la comunidad. El ambón (del griego anabainein = ascender), el atril para la lectura de la Palabra de Dios, debe permitir reconocer el valor y la dignidad de las lecturas bíblicas como palabra del Dios vivo. En la pila bautismal se bautiza y la pila de agua bendita debe recordarnos nuestras promesas bautismales. El confesionario o sala penitencial está para poder reconocer la culpa y recibir el perdón (ampliar con los puntos 1182-1188 del Catecismo de la Iglesia Católica).

 

¿Puede la Iglesia cambiar o renovar también la Liturgia?

Hay elementos modificables e invariables en la Liturgia. Es invariable todo lo que es de origen divino, como por ejemplo las palabras de Jesús en la Última Cena. Junto a esto hay partes variables, que la Iglesia en ocasiones incluso debe cambiar. El misterio de Cristo debe ser anunciado, celebrado y vivido en todo tiempo y en todas partes. Por ello la Liturgia debe corresponder al espíritu y a la cultura de cada pueblo.

Jesús llega a todo el hombre: a su espíritu e inteligencia, a su corazón y a su voluntad. Justamente eso es lo que quiere hacer él hoy en la Liturgia. Por eso la Liturgia tiene en África rasgos diferentes a los de Europa, en las residencias de ancianos diferentes a los de las Jornadas Mundiales de la Juventud, y en las comunidades parroquiales tiene un rostro diferente al de los monasterios. Pero debe permanecer reconocible que es la única Liturgia en toda la Iglesia universal (ampliar con los puntos 1200-1209 del Catecismo de la Iglesia Católica).

 

 

Extraído del YouCat - Capítulo Segundo: Cómo celebramos los misterios de Cristo

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