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PREGUNTAS CON RESPUESTAS


Una de las grandes cuestiones que circularon en estos días ha sido la duda respecto de cómo se llega a la homosexualidad y si es o no reversible. Para acercar respuestas, investigamos al respecto, escuchamos a expertos locales y recurrimos también a la prensa internacional.



Podemos hacernos varias preguntas al respecto y buscar algunas respuestas que nos resulten confiables y acertadas.

LAS CAUSAS

El psiquiatra norteamericano Robert Spitzer, quien jugó un rol principal en la exclusión de la homosexualidad del Manual de Enfermedades Mentales, luego de numerosos estudios llegó a las siguientes conclusiones: «Algunos individuos sumamente motivados, mediante una variedad de esfuerzos de cambio, pueden lograr un buen funcionamiento heterosexual». Muchos de ellos, agrega, lograron manejar su conducta homosexual, pero no su atracción por el otro sexo, aunque sí reportaron una mejoría en su estado emocional.

«Algunos individuos sumamente motivados, mediante una variedad de esfuerzos de cambio, pueden lograr un buen funcionamiento heterosexual».


Los autores consultados coinciden en que la homosexualidad no es hereditaria. En cambio, sí es muy fuerte la influencia familiar, considera el Dr. Alberto Riba Posse, psiquiatra especialista en tratamiento de homosexualidad. En los chicos, la conocida relación con una madre sobreprotectora, dominante; o con un padre psicológicamente distante, o demasiado crítico, o poco viril, o que lo desatiende en favor de sus hermanos. O bien que los padres traten a la hija como si fuera un chico, y viceversa, de modo que sean o se sientan desaprobados o no deseados como lo que en realidad son.
La mayoría de los homosexuales dicen haberse sentido excluidos en su niñez o juventud por sus compañeros, a la hora de jugar o de realizar actividades. Al menos, así lo sienten: es un complejo de marginación, de no haber sido aceptados.

CAMINOS POSIBLES

A través de la terapia, dice Gerard J. M. van den Aardweg, Doctor en Psicología por la Universidad de Amsterdam, especialista en terapia de la homosexualidad, la persona deja
de verse como un «niño víctima»; termina con el autorrelato trágico de su vida; empieza a valorar su propia masculinidad (o feminidad) y deja de buscarla en otros. La búsqueda de la verdad sobre sí mismo sin dejarse arrastrar por un derrotismo de «yo soy así», es un camino de esperanza.

Se puede hacer mucho por los homosexuales, ayudándolos en el crecimiento personal: amor e interés por los demás; sinceridad frente al autoengaño, que suele ser muy fuerte en las obsesiones sexuales; fortaleza y valentía para superar la debilidad y la cobardía. Y, algo que nos sirve a todos para reenfocarnos y superarnos, es hacerlos reflexionar sobre su propia misión en la vida, opina el especialista.

 

Por María Lescano – Periodista (marialescan@yahoo.com.ar)
Producción: Tomás Timistit
Gentileza de www.hacerfamilia.com.ar
Revista Nº 39 / Agosto-Septiembre 2010
www.iglesia.org


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