Queridos hijos de Medjugorje,
¡alabados sean Jesús y María!
1 - El 2 de noviembre Mirjana recibió la aparición mensual de la Virgen en la Cruz Azul, rodeada de una gran cantidad de peregrinos, a pesar del mal tiempo. Después de la misma, Mirjana nos transmitió el siguiente mensaje:
Queridos hijos, con amor y perseverancia maternales les traigo la luz de la vida para que destruya en ustedes las tinieblas de la muerte. No me rechacen, hijos míos. Deténganse y mírense a sí mismos y vean cuán pecadores son. Reconozcan sus pecados y recen por el perdón. Hijos míos, ustedes no quieren aceptar que son débiles y pequeños, pero pueden ser fuertes y grandes haciendo la voluntad de Dios. Denme sus corazones purificados para que pueda iluminarlos con la luz de la vida: mi Hijo. Gracias
2 – Estar en estado de gracia: una necesidad vital. ¡Hay que leer y releer por lo menos diez veces este mensaje del 2 de noviembre! La Gospa sufre, nos previene y repite sus palabras, ve que nos resbalan, y vuelve a repetirlas una vez más. Ve todo el daño que nos causan las tinieblas del pecado, y vuelve a insistir como buena Madre que es. Sin cansarse nunca, nos bendice y aguarda…
¡El llamado de María de hoy es VITAL! Muchos nos preguntan: «¿Qué opinan sobre el futuro cercano? ¿Qué pasará?» La respuesta es evidente: ¡ocurrirá lo que hagamos suceder! ¿Los actos de violencia en Francia son un pequeño aperitivo de lo que vendrá más adelante, con mayor violencia? ¡No! ¡No lo queremos! ¡Queremos la vida, queremos la verdadera paz! ¿La paz verdadera vendrá después de algunas pruebas? ¡Está en nuestras manos abreviar el tiempo de la prueba!
Es cierto que «el tiempo nuevo» del cual nos habla la Virgen va a llegar. Se acerca. Pero antes de que llegue, la duración de la prueba depende de nosotros. Ante todo tenemos que abandonar el pecado y asegurarnos que estamos en «estado de gracia». No cometamos a conciencia algo grave que desagrade a Dios. Tomemos las 10 Palabras (Deut 5) y verifiquemos que practicamos bien cada uno de los puntos que Dios nos ha dado como balizas para tener vida y no muerte en el alma. Después, confesemos sinceramente nuestros pecados al sacerdote. Luego decidámonos a poner a Dios en primer lugar, porque sólo Jesús es nuestra armadura contra el enemigo.
Un peregrino me decía hace poco: «Lo sé, vivo en pecado, pero Dios es bueno, ¡y me va a perdonar!» (Vivía con una mujer que no era la suya). Me temo haberlo desestabilizado cuando le dije que la misericordia de Dios era infinita, que siempre nos era ofrecida, pero que suponía nuestro arrepentimiento del pecado y nuestra renuncia a él. Jesús perdonó a la mujer adúltera, pero agregó: «¡Ve y no peques más!».
¡No rechacemos más a la Madre de Dios! ¡Al contrario, acojámosla con gratitud! Hoy más que nunca, ella nos «trae la luz de la vida para que destruya las tinieblas de muerte que hay en nosotros».
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Gentileza de www.childrenofmedjugorje.com
(Sitio en español: www.virgendemedjugorje.org)
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