CAP. III
BIOGRAFÍA DE JESÚS
Los comienzos en Galilea
Los evangelistas describen en tono festivo y
entusiasta la llegada de Jesús a Galilea (Mt 4, 12-17; Mc 1,
14-15; Lc 4, 14; Jn 4, 43-45). La entrada del Señor parece
haber sido más bien lenta, ya que iba enseñando en las
sinagogas de las aldeas por las que pasaba (Lc 4, 15). Y así,
se destacan el paso por Nazaret (Lc 4, 16-22a) y luego por Caná,
desde donde cura al hijo del funcionario real (Jn 4, 46-54). Al final
se establece en Cafarnaún (Mt 4, 12-17) —muy
probablemente en casa de Pedro y de Andrés—, y en cuya
sinagoga enseña los sábados de manera regular (Lc 4,
31-32).
Durante este período tiene lugar la
llamada al seguimiento permanente de Pedro, Andrés, Santiago y
Juan (Mt 4, 18-22; Mc 1, 16-20).
Posteriormente, durante una reunión
sabatina de la sinagoga, realiza el primer exorcismo (Mc 1, 23-28; Lc
4, 33-37). El hecho le ganó fama inmediata en toda la región.
Al volver a la casa cura a la suegra de Pedro (Mt 8, 14-15; Mc 1,
29-31; Lc 4, 38-39); y por la tarde, al caer el sol para no violar el
sábado, le traen los enfermos y poseídos de la ciudad y
hace numerosas curaciones y exorcismos (Mt 8, 16-17; Mc 1, 32-34; Lc
4, 40-41).
Al día siguiente se levanta muy temprano
y va a orar a un lugar solitario (Lc 4, 42a; Mc 1, 35). Se ve que ya
había hecho esto mismo en otras ocasiones, ya que Simón
y sus compañeros lo encuentran enseguida. Jesús les
hace entonces la invitación de ir a otras aldeas (Lc 4,
42b-43; Mc 1, 36-38). Acto seguido da comienzo la primera recorrida
de evangelización (Mt 4, 23; Mc 1, 39; Lc 4, 44). Los relatos
coinciden en señalar que Jesús enseñó en
las sinagogas exclusivamente; hasta que tuvo lugar la curación
del leproso (Mt 8, 2-4; Mc 1, 40-45; Lc 5, 12-16). A partir de este
momento comenzó a reunir a las multitudes en lugares abiertos:
montes, llanuras u orillas del mar.
La permanencia en Cafarnaún
Al regresar de esta recorrida Jesús se
queda establemente en Cafarnaún por un tiempo más o
menos prolongado; uno siete u ocho meses aproximadamente. Las gentes
ya acudían espontáneamente a esta ciudad para
encontrarlo. De todas formas, lo más destacado de este período
es que el Señor fue formando un grupo de discípulos que
lo siguieron de forma permanente.
Los episodios fueron los siguientes: la curación
del siervo del centurión (Mt 8, 5-13; Lc 7, 1-10); las
exigencias del discipulado permanente (Mt 8, 18-22; Lc 9, 57-60); la
tempestad calmada (Mt 8, 23-27; Mc 4, 35-41; Lc 8, 22-25) durante la
travesía por mar hacia Kursi; el gran exorcismo de Kursi (Mt
8, 28-34; Mc 5, 1-21; Lc 8, 26-40); la curación del paralítico
(Mt 9, 1-8; Mc 2, 1-12; Lc 5, 17-26), que revela el poder de perdonar
los pecados que tuvo Jesús y que introduce el tema de la
llamada a Mateo; la vocación de Mateo (Mt 9, 9; Mc 2, 13-14;
Lc 5, 27-28); los diálogos que tuvieron lugar posteriormente
durante el banquete en lo de Mateo (Mt 9, 10-17; Mc 2, 15-28; Lc 5,
29-39); los milagros de la hemorroísa y de la hija de Jairo
(Mt 9, 18-26; Mc 5, 22-43; Lc 8, 41-56); y, por último, la
curación de dos ciegos y de un endemoniado mudo (Mt 9, 27-34).
Es posible que por esta época haya
llegado a una quincena el número de los discípulos
comprometidos en el seguimiento permanente del Señor; y que
Jesús haya elegido a doce de ellos para que vivieran con El
(cf Mc 3, 13-19; Lc 6, 12-16). Estos serían, al menos en buena
medida, los que más tarde formarían el grupo de los
Doce apóstoles.
También pudo tener lugar en esta época
ese sermón en una llanura, del que toma pie Lucas para
insertar su versión del sermón del monte o discurso
evangélico (cf Lc 6, 17-49).
Por la segunda Pascua en Jerusalén
Empieza ahora como una nueva etapa en la vida
pública del Señor. Su principal característica
es que Jesús irá involucrando a sus discípulos
en la realización de su misión mesiánica. El
nuevo Israel —la Iglesia de Cristo— comienza a tomar
forma. Y también comienza a consolidarse la oposición a
Jesús.