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El secretario y el médico de Juan Pablo II relatan sus últimos meses


«Dejadme ir a la casa del Padre» fueron las últimas palabras de Juan Pablo II el 2 de abril de 2005, que hoy vuelven a la calle como título de un libro sobre sus últimos meses de vida escrito por quienes le acompañaron más de cerca: su fiel secretario, Stanislaw Dziwisz –actual arzobispo de Cracovia, quien recibirá la birreta de cardenal el próximo 23– y su médico de cabecera, Renato Buzzonetti.

«Dejadme ir», que el 15 de marzo salió a la calle en su versión italiana, cuenta, por ejemplo, las primeras palabras del Papa cuando recuperó la consciencia después del atentado de Ali Agca el 13 de mayo de 1981. Fueron exactamente: «Dolor... sed» y «como Bachéelet». El dolor y la sed eran las secuelas de la tremenda operación quirúrgica realizada para salvarle la vida. «Como Bachelet» era un recuerdo del magistrado italiano Vittorio Bachelet, que el Papa conocía por ser miembro del Consejo Pontificio para los Laicos, y que había sido asesinado por las Brigadas Rojas un año antes.

El relato del doctor Buzzonetti comienza con el atentado y describe las sucesivas enfermedades de Karol Wojtyla hasta la septicemia que terminó causándole la muerte. Resulta interesante descubrir que el médico de cabecera había notado los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson ya en 1991, pero el Vaticano mantuvo la reserva absoluta hasta que, en 1996, el portavoz del Santo Padre, Joaquín Navarro-Valls, reconoció la existencia de un «síndrome extrapiramidal», sin entrar en detalles. La palabra «Parkinson» no apareció en documentos oficiales hasta que se hizo público el certificado de defunción firmado por el doctor Buzzonetti.

Según el veterano doctor, Juan Pablo II era un buen paciente en algunos aspectos mientras que era un tanto «impaciente» en otros, pues siempre quería reincorporarse al Vaticano demasiado pronto tras las operaciones, y siempre acometía esfuerzos y empresas que hubiera sido aconsejable mitigar.

15.03.06 ABC
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