Mayo, mes dedicado a María
El mes de mayo nos estimula a pensar y a hablar de modo particular de Ella. En efecto, este es su mes. Así pues, el período del año litúrgico, [Resurrección], y el corriente mes llaman e invitan nuestros corazones a abrirse de manera singular a María. (Juan Pablo II, Mayo 1979)
MARÍA ES LA MADRE DE DIOS
'Cuando la Virgen respondió que sí, libremente, a aquellos designios que el Creador le revelaba, el Verbo divino asumió la naturaleza humana: el alma racional y el cuerpo formado en el seno purísimo de María'.
La naturaleza divina y la humana se unían en una única Persona: Jesucristo, verdadero Dios y, desde entonces, verdadero Hombre; Unigénito eterno del Padre y, a partir de aquel momento, como Hombre, hijo verdadero de María: por eso Nuestra Señora es Madre del Verbo encarnado, de la segunda Persona de la Santísima Trinidad que ha unido a sí para siempre 'sin confusión' la naturaleza humana.
Podemos decir bien alto a la Virgen Santa, como la mejor alabanza, esas palabras que expresan su más alta dignidad: Madre de Dios'.
Ofrezcamos hoy a nuestra madre, la Virgen María:
Decir con amor, a lo largo del día, muchas jaculatorias a la Virgen, tales como 'Madre de Dios, eres omnipotente en tu intercesión'.