¿Lo que quieres decir es que es mejor esperar al matrimonio para tener relaciones sexuales?
Escúchame, abre profundamente los oídos de tu corazón…, presta atención sin reparos. Primero respóndeme ¿qué es lo que quieres para tu vida? ¿Cómo piensas ser feliz?
¿Lo que buscas es una unión eventual con incertidumbre futura, en la que ambos hacen un compromiso de no total confianza o de confianza a medias?
Te digo lo que resulta de esta pretensión:
Tu corazón no va ha quedar contento; el de tu pareja tampoco. Cada uno va a sentir siempre que no es digno de ser amado por completo, que su posibilidad de amor será siempre limitada; ambos se quieren pero no se aman, se atraen pero no se aceptan como son; ponen condiciones.
Sería una relación traumática, en la que hace una separación de amor y familia. Se pretende asumir una conducta que no se asume las consecuencias de ella, se niega el carácter mismo de la unión sexual que es la apertura a la vida. Se convierte en un acuerdo que excluye el amor, amor para siempre.
Sentimientos sin compromiso. El otro tomado como medio para el servicio o contento propio, para no estar solo, para tener compañía, para sentirse bien; siempre él como un “medio” (no como lo más importante); por lo tanto como descartable, como amable en la medida en que se lo necesite.
Esto no es algo que se dice repitiendo algo trillado y nada más, es una ideología introducida a nuestra sociedad (Cuadro Moreno Osvaldo, Preguntas de Mujer I, Cap. 10), que fue preconizada por Freud y por Sastre. Interpretamos un amor individualista y, por eso en el fondo solitario. Amor en que el prójimo no existe como alguien (persona), sino como cosa para mí. Nunca el otro como fin; nunca el amor partiendo de lo que el otro necesita de mí. Estamos viviendo en una civilización completamente desapasionada; que a la vez se miente a sí misma apareciendo falsamente como pasional, ya que el instinto es siempre egoísta, busca al otro como objeto para saciar su tendencia, nunca busca al otro como persona. Dejando al amor por el camino.
El matrimonio es una institución natural es decir que en la unión natural de varón y mujer la consecuencia es la procreación, es decir la formación de una familia. El matrimonio precisamente por este factor natural fue reclamado al estado la protección legal de esta institución natural. También es protegida por la sociedad religiosa que, guste o no, tiene un peso esencial para toda persona. Pero sobre todo, la bendición particular y especial que recibe cada matrimonio departe de Aquel que nos creó y que al participar de este sacramento son convertidos en co-creadores junto con el Padre.
Recuerda que es muy importante no dejarse llevar por entusiasmos pasajeros, las palabras no alcanzan, tienen que ser demostradas con actos concretos. Y eso se va haciendo en una relación de enamoramiento, vas conociendo al otro y el otro a ti. ¿Qué conocer del otro?
- Primero cuál es su proyecto de vida (damos por descontado que en una relación de enamoramiento tiene que cada una de las partes tener uno).
- Luego al ir madurando la relación contigo, te iras dando cuenta si sólo te busca para pasar un buen rato o planea una vida para vivir siempre juntos.
- Más adelante, conocerás qué piensa sobre la convivencia diaria y hasta inclusive de los hijos.
- También es muy importante conocer a la familia, porque muchos rasgos de su personalidad los descubrirás en miembros de su familia.
- Podrás ir descubriendo si realmente esa relación se proyecta para matrimonio o tal vez se avizora un noviazgo eterno.
- Qué tipo de sacrificios están dispuestos a hacer para hacer que ese noviazgo se concrete o desarrolle bien.
El matrimonio es algo serio y grande, que tiene que perdurar para siempre, que debe sellar una unidad siempre creciente. Mira el futuro, mira la vida entera, no vivas solo el momento, pon los cimientos de una entera existencia feliz y no solo de una temporada.
Lo que puedo decirte respecto a la pregunta que me haces, sobre esperar hasta matrimonio para tener relaciones sexuales, es que lo que te va ha hacer más feliz y te va a dar las bases más sólidas para consolidarte en la vida, es llevar un período de noviazgo con el respeto y la sinceridad que tanto se anhela en el matrimonio. Vos mismo/a vas a tener una personalidad mucho más fuerte y tu cónyuge también. Juntos van a poder ir hilando una vida en común, que te aseguro podrá ser sólida solamente si ambos buscan con el matrimonio un solo ideal; si los proyectos de vida individuales pudieron conjugarse en uno compartido.
La vida es hermosa, pero hay que disfrutar todas sus etapas y proyectarlas siempre a la que le sigue inmediatamente. Confía, no tengas miedos ni dudas. Espera, que la persona que buscas para compartir todos tus sueños e ilusiones llegará.
Si desea colaborar haga clic aquí
|
|
|
|
Copyright © 1996-2007 Iglesia.org Todos los derechos reservados www.iglesia.org
|
Programación: |
|
| Diseño Gráfico: | Gonzalo Quesada |