El papel del padre
«La idea es crear un clima distendido para que los padres --tanto voluntarios como los que se fueron de casa-- puedan charlar o jugar con sus hijos».
Si paseando por la Avenida Marítima en los fines de semana, me cruzo con un padre que acompaña a su hijo pequeño que ya puede ir en bicicleta, se me ocurre que puede ser un padre separado; y su pena, cuando devuelva al hijo a la caída de la tarde, y se quede sólo. Si hubieran salvado su matrimonio, sería felicidad lo que sustituiría a esa tristeza... Bueno es que el padre y separado saque a pasear a su hijo y, en lo que pueda, trate de mantener el contacto con él. Porque desde unos años a esta parte la figura del padre está desapareciendo de la vida de muchos niños, a medida que crece el número de divorcios, que a menudo distancian a padres e hijos. Los estudios sociológicos revelan que la desaparición de la figura del padre, además de suponer un déficit en el desarrollo psíquico, la madurez de la personalidad y aumentar el fracaso escolar, también lleva consigo estadísticamente un aumento de la delincuencia y del consumo de drogas.
Cuando yo suponía que a la entrevista de tutoría en el colegio era suficiente que asistiera el progenitor que tuviera la patria potestad, agradecí la acertada observación de un tutor más experimentado: «No, deben venir los dos». Acabo de leer en un reportaje que una madre con dos hijos, abandonada por su marido, ha sido capaz de hacerle regresar con su nueva esposa y otros dos hijos de nuevo matrimonio: en principio los hijos de ambas han compaginado; a ver cómo se llevan primera y la esposa actual: ¡todo pintoresco! Además, estamos ante un caso ilegal de bigamia clandestina.
Más porvenir parece que tiene el proyecto de Pony Pearce, entrenador de fútbol americano de Alabama, casado y con tres hijos, que ha puesto en marcha una organización, Fathers in Touch, que intenta restablecer las relaciones entre los padres que han abandonado el hogar y sus hijos, ofreciéndoles oportunidades para estar juntos.
La idea le vino cuando comprobó la respuesta positiva de un padre al que le dijo: veo a tu hijo triste en los entrenamientos y creo que es porque hace tiempo que no está contigo. La ordenación es consciente de las dificultades del reencuentro y por eso prepara antes a los padres con ayuda psicológica, social y espiritual. Ha recibido la llamada de muchas madres solas o de hijos que quieren que su padre vuelva a casa. La organización cuenta con una red de voluntarios, otros padres que sí mantienen buenas relaciones con sus hijos y que ayudan a Pearce a organizar eventos: comidas, partidos de béisbol y otras actividades recreativas, como jugar a bolos o patinar. La idea es crear un clima distendido para que los padres --tanto los voluntarios como los que se fueron de casa-- puedan charlar o jugar con sus hijos. Pearce que ha conseguido que más de 25 padres vuelvan a casa.
Además en su página Web (http://www.coachtonypierceoutreach.org) presenta distintos recursos para implicar más a los padres en la educación de sus hijos.
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