|
|
EL ESCÁNDALO DEL PADRENUESTRO
1. En un artículo que está publicado en www.iglesia.org –“La comunicación de la Pasión, por Mel Gibson”-, comienzo –y termino- por una reacción sensible que experimenté al ver la película y advertí que resultaba bastante común: necesidad de soledad. Más tarde caí en la cuenta que en otros había una reacción contraria: la necesidad de comunicar inmediatamente a otros las propias impresiones.
He notado que a estos últimos les había disgustado en todo o en parte el film.
2. Pienso que se trata de una película provocadora. Se trata de una obra contra la que uno se tropieza y se golpea: a esto -etimológicamente- se le llama escandalizar.
No ha sido ésa la intención del director, a mi juicio, pero sí el resultado y un buen resultado. Intentaré a continuación fundamentar este juicio.
3. Jesucristo, explica la fe de la Iglesia, es el Pantocrator: quien tiene el gobierno de toda la creación. Es el “Alfa y la Omega”: es el principio y el fin de todo lo que ha sido hecho. Hay una innegable soberanía de Jesucristo sobre el universo. ¿Cómo se hizo con esta soberanía?
Estableciendo una alianza definitiva con Dios Padre. Respuesta que suena críptica, pero la explicaremos -espero- en pocos párrafos.
¿Qué es una alianza? Si hablamos de cualquier alianza estamos haciendo referencia a unas normas de convivencia. Algo que se acuerda para convivir. Esta convivencia puede ser para una sociedad muy grande o para una más pequeña, pues para cualquier tipo de sociedad es necesario tener unos fines comunes, criterios, o, para ser más genéricos, lo que se llaman afinidades. Es muy sencillo buscar analogías en la sociedad civil o el matrimonio o la amistad.
La Alianza Sinaítica -establecida entre Dios y el pueblo de Israel en el monte Sinaí- fue figura de la Alianza Mesiánica -por y con el Mesías y definitiva-. Dios entregó a Moisés unas reglas que los israelitas debían observar para permanecer aliados a Él: constituir el pueblo de Dios.
Esta alianza no otorgaba el perdón de los pecados sino que preparaba y permitía la redención futura que vendría por el Mesías.
¿En qué consistió la Alianza Mesiánica -de Jesucristo con Dios Padre-?
Dios quiso que el hombre se ganara justamente el perdón de sus pecados. (Recordemos que el pecado constituía una ofensa infinita y, por tanto, nadie que no fuera Dios, podía realizar algo que mereciera ese infinito perdón). Jesucristo asume como suyos todos los pecados de los hombres -algo que en la película de Gibson es patente-. Ofrece a Dios Padre un sacrificio (más paréntesis: todo lo que se ofrece a Dios es un sacrificio): el de su propia vida.
Pero esta es una lectura aun superficial. Dios había expresado -y Jesús lo recuerda en el Evangelio- que “quería misericordia y no sacrificio”. ¿Por qué La Pasión es un gesto de misericordia más que un sacrificio? Porque Jesucristo ofrece al Padre el perdón a quienes le crucificaron -todos los hombres-: “perdónalos porque no saben lo que hacen”. De este modo, con este gesto supremo, encuentra Dios un corazón como el suyo -que perdona infinitamente-, y así perdona, en Jesucristo, todos los pecados de los hombres: los que hicimos y los que podamos cometer.
La nueva y definitiva Alianza se da al experimentar Dios Padre y Jesucristo -cabeza de todos los hombres (pantocrator)-lo mismo: todos los malos tratos recibidos por los hombres unidos a la capacidad de perdonar. Por eso se establece la convivencia definitiva entre Dios y los hombres.
4. El film de Mel Gibson consigue comunicar el “escándalo” de la Cruz. Por esa razón no deja indiferentes. Es la misma razón por la que cuesta tanto rezar la oración que Jesucristo nos enseñó, el Padrenuestro: “perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden”. Esto es, ni más ni menos, lo que Jesucristo realizó en el Calvario, la base de la Alianza definitiva con Dios, nuestra propia posibilidad de imitar a Jesucristo y la piedra del escándalo.
|