TODOS DEPONGAN LAS ARMAS EN ORIENTE MEDIO
El 30 de julio a mediodía, Benedicto XVI saludó a los peregrinos reunidos en el patio del palacio apostólico de Castelgandolfo y rezó el Angelus con ellos.
«En estos momentos -dijo el Santo Padre- no puedo dejar de pensar en la situación, cada vez más grave y trágica que vive Oriente Medio: cientos de muertos, muchísimos heridos, una masa ingente de personas sin hogar y de prófugos, ciudades e infraestructuras destruidas, mientras en el corazón de muchos crece el odio y el deseo de venganza».
«Estos hechos demuestran claramente que no se puede restablecer la justicia, crear un nuevo orden y edificar una paz auténtica cuando se recurre al instrumento de la violencia. Vemos, más que nunca, cuánto sea profética y al mismo tiempo realista la voz de la Iglesia, cuando, frente a las guerras y conflictos de todo tipo, indica el camino de la verdad, de la justicia, del amor y de la libertad. Este es el camino que la humanidad debe recorrer hoy también para conseguir el deseado bien de la paz verdadera».
«¡En el nombre de Dios -exclamó el Papa- me dirijo a todos los responsables de esta espiral de violencia para que todas las partes depongan las armas inmediatamente! Pido a todos los gobernantes e instituciones internacionales que no ahorren esfuerzo alguno para obtener el cese necesario de las hostilidades y para poder comenzar así a construir, mediante el diálogo, una convivencia duradera y estable de todos los pueblos de Oriente Medio. Pido a los seres humanos de buena voluntad que continúen intensificando el envío de ayudas humanitarias a esas poblaciones tan necesitadas y sometidas a duras pruebas. Pero sobre todo, que de todos los corazones se eleve una oración confiada a Dios bueno y misericordioso para que conceda su paz a esa región y al mundo entero».
«Confiamos esta ferviente súplica a la intercesión de María, Madre del Príncipe de la Paz y Reina de la Paz, tan venerada en los países de Oriente Medio, donde esperamos que reine pronto la reconciliación por la cual el Señor Jesús ofreció su sangre preciosa».
Oración por la Paz
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