SAN AGUSTÍN DE HIPONA
FIESTA: 28 DE AGOSTO
Antes de alcanzar las cimas incontaminadas de la contemplación
mística de Dios, vivió su drama de hombre, buscador
de luz y mendigo de amor.
Nace en Tagaste (en el norte de Africa), en el año 354. Su
padre, llamado Patricio, era pagano, y su madre, Mónica,
era cristiana y será ella quien, con sus constantes
oraciones, llevará a su marido y a su hijo a la
conversión.Agustín, sin haber sido bautizado,
recibe de niño una educación cristiana. Tiene el
fuego pasional en las venas, heredado de su padre, y la sensibilidad
y la inteligencia de su madre: dos características que lo
llevan, siendo adolescente y joven a desviaciones intelectuales y
aberraciones morales.
Estudió en Cartago sus estudios
básicos. Se aleja de Dios, pero no pierde su búsqueda
sincera, quiere la verdad; y una necesidad innata de amistad, el
amor que satisface las más profundas exigencias del
corazón. Por eso, más tarde dirá: "nos
creaste, Señor, para Ti y nuestro corazón andará
siempre inquieto mientras no descanse en Ti".
Vive en concubinato con una mujer, con la cual tiene un hijo, Adeodato.
Ella muere finalmente.
"Tú estabas dentro
de mí, pero yo andaba fuera de mí mismo, y allá
afuera te andaba buscando".
Cae en las redes de un
racionalismo, tratando de alcanzar la verdad con la propia razón,
que luego lo lleva a un agnosticismo, terminando en una total
desconfianza y en el umbral de la desesperación.
Tiene
una breve estancia en Roma. Después es llevado a Milán
donde enseña retórica. Allí comienza a
sentir las primeras vibraciones de la gracia en los sermones del
obispo San Ambrosio.
Un día, estando en un jardín,
se encuentra desconsolado porque habiendo comenzado a sentir la
mano de Dios no podía desprenderse de sus miserias. Escucha
una voz que le dice: “Toma y lee”. Tomando el libro de
las cartas de San Pablo lee una exhortación a revestirse
de nuestro Señor Jesucristo y a no dejarse llevar por las
concupiscencias de la carne. Una luz penetró en su corazón
cerrando de golpe las tinieblas de su dubitación. “Me
tocaste, y con tu tacto me encendiste en tu paz.”
Recibe
el Bautismo, de manos de Ambrosio, con su hijo Adeodato y su amigo
Alipio en 387, a la edad de los 33 años. “¡Tarde
te amé, Belleza siempre antigua y siempre nueva!
Emprende el regreso a África, mientras muere su madre.
En Tagaste
funda un monasterio en el que se encierra con sus fieles amigos.
Llamado de improviso al sacerdocio en Hipona en 391, funda en los
alrededores de la cuidad un segundo monasterio y desenvuelve una
intensa actividad junto al obispo Valerio. Consagrado obispo en
395, sucede al año siguiente a Valerio en la cátedra
de Hipona y durante treinta y cinco años será el
maestro de Africa, el faro de la Iglesia. Muere en 430.
Algunas de sus obras son las Confesiones, un poema de glorificación a
Dios misericordioso que expresa la acción de Dios en el
alma de Agustín; La Ciudad de Dios; Sobre la vida feliz y
sobre el orden; Sobre el combate cristiano; Sobre la verdadera
religión.
La primera tarea de su doctrina fue demostrar
que la caridad es el centro vital del cristianismo, la virtud de
que tenemos necesidad en cualquier caso, la única por
medio de la cual se poseen todos los bienes.
Un aspecto de la caridad es la interioridad, que es una llamada continua e insistente
a volver a sí mismo, a entrar en el mundo interior del
espíritu, donde está presente Dios.
"Tú, más
interior que lo más íntimo mío".
También nos enseña que la oración es hablar con Dios, pero un
hablar que se hace con el corazón, no con los labios.
Conlleva el deseo del corazón que se dirige a Dios y
pretende fijarse en él.
Oración:
«Señor,
que encontraste tan gran amigo y nos diste tan profundo maestro en el
obispo San Agustín, por su intercesión permítenos
confesar tu bondad todos los días de nuestra vida.»