Santo Tomás de Aquino
FIESTA: 28 DE ENERO

Tomás nació en Roccasecca, cerca de Aquino, Nápoles.
Hijo del Conde Landolfo de Aquino y Teodora, Condesa de Teano. Era
el menor de 12 hermanos y su familia estaba emparentada con los
emperadores Enrique VI y Federico II y los reyes de Aragón,
Castilla y Francia.
A los 5 años fue enviado a recibir su
primera formación con los monjes Benedictinos de Monte Casino.
Desde muy pequeño se observó su buena disposición
para la meditación y oración y su maestro se sorprendió
al oírle preguntar “¿qué es Dios?”.
Alrededor del año 1236, le enviaron a la
Universidad de Nápoles, donde sus maestros fueron Pietro
Martín y Petrus Hibernos, pero pronto supero a Martín
en Gramática y fue transferido a Pedro de Irlanda quien le
formo en Lógica y Ciencias Naturales. Tomás repetía
las lecciones con mayor profundidad y lucidez que sus maestros.
Entre 1240 y 1243 recibió el hábito
de la Orden de Santo Domingo, atraído y dirigido por Juan de
San Julián, un conocido predicador del convento de Nápoles.
Al recibir la noticia, su madre se apresuró
a ir a Nápoles para ver a su hijo. Los Dominicos
temiendo que se lo llevaran, le enviaron a Roma, aunque su
destino final sería París o Colonia. Teodora recurrió
a los hermanos de Tomás, soldados del emperador Federico,
quienes capturaron al novicio cerca del pueblo de Aquependente y le
recluyeron en la fortaleza de San Juan de Roccasecca. Allí
estuvo detenido casi dos años, mientras sus padres, hermanos y
hermanas hacían los posible por destruir su vocación.
Tras los impulsos de ira y tristeza, su madre
empezó a ceder; se les permitió a los Dominicos
proporcionarle nuevos hábitos y con la ayuda de su hermana
obtuvo algunos libros – Las Sagradas Escrituras, la Metafísica
de Aristóteles y las sentencias de Pedro Lombardo. Tras año
y medio o dos en prisión, fue liberado, bajándolo en un
cesto a los brazos de los Dominicos que se admiraron al darse cuenta
de que durante su cautiverio había progresado tanto como si
hubiera estado en el Studium Generale.
Tomás enseguida hizo sus votos y sus
superiores lo enviaron a Roma. En 1245 se trasladó a París
junto con Alberto Magno y en 1248 ambos volvieron a Colonia. Durante
sus estancia en Colonia, fue ordenado sacerdote por Conrado de
Hochstaden, Arzobispo de esta ciudad.
En 1251 o 1252, el Maestro General de la Orden,
aconsejado por Alberto Magno y Hugo de San Caro, nombró a
Tomás Bachiller (subregente) del Studium Dominico en París.
Este nombramiento puede considerarse como el principio de su vida
pública, ya que su enseñanza rápidamente llamó
la atención tanto de profesores como de alumnos. Sus deberes
consistían principalmente en explicar las "Sentencias"
de Pedro Lombardo, y sus comentarios sobre ese texto teológico
le proporcionaron el material y, en gran parte, un esquema general
para su obra magna, la "Summa Theologica".
Santo Tomás recibió su doctorado
en Teología en 1257 y su tema fue "La Majestad de
Cristo". Desde entonces, la vida de Tomás puede resumirse
en pocas palabras, orar, predicar, enseñar, escribir, viajar.
Tan dedicado estaba a su sagrada misión
que con lágrimas pedía que no le obligaran a aceptar la
titularidad del Arzobispado de Nápoles, que le fue conferido
por Clemente IV en 1265. Si hubiese aceptado este nombramiento, muy
probablemente nunca hubiera escrito la "Suma Teológica".
Cediendo a las peticiones de sus hermanos, en
varias ocasiones participó en las deliberaciones de los
Capítulos Generales de la Orden. Uno de dichos capítulos
tuvo lugar en Valenciennes (1259), donde colaboró con Alberto
Magno y Pedro de Tarentasia (que sería el Papa Inocencio V) a
formular un sistema de estudios que substancialmente permanece hasta
hoy en los studia generalia de la Orden Dominicana.
No sorprende leer en las biografías de
Santo Tomás que frecuentemente se abstraía y quedaba en
éxtasis. Hacia el final de su vida éstos momentos de
éxtasis se sucedían con mayor frecuencia. Una vez en
Nápoles, en 1273, tras completar su tratado sobre la
Eucaristía, tres hermanos le vieron levitar en éxtasis,
y oyeron una voz que venía del crucifijo del altar que decía:
"Has escrito bien de mí, Tomás, que recompensa
deseas?". Tomás respondió, "Nada más
que a ti, Señor".
La "Summa Theologica" fue la obra más
famosa de Santo Tomás. Fundamentándose en la Sagrada
Escritura, la filosofía, la teología y la doctrina de
los santos, explica todas las enseñanzas católicas. El
autor mismo la consideraba sencillamente un manual de la doctrina
Cristiana para estudiantes. En realidad es una completa exposición,
ordenada con criterio científico de la Teología y a la
vez un sumario de la Filosofía Cristiana. El Concilio de
Trento contaba con tres libros de consulta principal: la Sagrada
Biblia, los Decretos de los Papas, y la Suma Teológica de
Santo Tomás.
El Papa le encargó que escribiera los
himnos para la Fiesta Corpus Christi. Así compuso el Pange
Lingua y el Tantum Ergo y varios otros cantos Eucarísticos
clásicos. Su devoción por la Virgen María fue
muy grande y en el margen de sus cuadernos escribía: "Dios
te salve María".
Y el 6 de diciembre de 1273, dejó su
pluma y no escribió más. Ese día, durante la
Misa, experimentó un éxtasis de mucha mayor duración
que la acostumbrada; sobre lo que le fue revelado sólo podemos
conjeturar por su respuesta al Padre Reinaldo, que le animaba a
continuar sus escritos: "No puedo hacer más. Se me han
revelado tales secretos que todo lo que he escrito hasta ahora parece
que no vale para nada".
Tomás comenzó su preparación
inmediata para la muerte. Gregorio X, habiendo convocado un concilio
general a celebrar en Lyon el primero de mayo de 1274, invitó
a Santo Tomás y San Buenaventura a participar en las
deliberaciones, ordenó al primero traer al concilio su tratado
"Contra errores Graecorum" (Contra los Errores de los
Griegos). Intentó obedecer y salió a pie en enero de
1274, pero le fallaron las fuerzas; cayó desplomado cerca de
Terracina, desde donde le llevaron al Castillo de Maienza, hogar de
su sobrina la Condesa Francesca Ceccano. Los monjes cistercienses de
Fossa Nuova, insistieron para que se alojara con ellos, y así
fue trasladado a su monasterio.
Murió el 7 de marzo de 1274. Numerosos
milagros atestiguaron su santidad. Los monjes de Fossa Nuova querían
a toda costa quedarse con sus sagrados restos, pero Urbano V ordenó
que el cuerpo fuera entregado a sus hermanos Dominicos, siendo
trasladado solemnemente a la Iglesia Dominica de Toulouse, el 28 de
enero de 1369.
La magnífica capilla erigida en 1628 fue
destruida durante la revolución francesa y su cuerpo
trasladado a la Iglesia de San Sernin, donde reposa hasta el día
de hoy en un sarcófago, de oro y plata, que fue solemnemente
bendecido por el Cardenal Desprez el 24 de julio de 1878. El hueso
mayor de su brazo izquierdo se conserva en la catedral de Nápoles.
El brazo derecho, donado a la Universidad de París y
originalmente conservado en la Capilla de Santo Tomás de la
Iglesia Dominicana, se guarda actualmente en la Iglesia Dominicana de
Santa María sopra Minerva en Roma a donde llegó tras la
revolución francesa.
Fue canonizado por Juan XXII, el 18 de julio de
1323. San Pío V proclamó a Santo Tomás Doctor de
la Iglesia en 1567. En la Encíclica "Aeterni Patris"
del 4 de agosto de 1879 sobre la restauración de la filosofía
cristiana, León XIII le declaró "príncipe y
maestro de todos los doctores escolásticos". El mismo
ilustre pontífice, mediante una Breve del 4 de agosto de 1880,
le designó patrono de todas las universidades, academias y
escuelas católicas de todo el mundo.