Santa Clara de Asís
FIESTA: 11 DE AGOSTO
Clara Favarone perteneció a una
noble familia en el Asís de
fines del siglo XII. Desde pequeña
había oido hablar sobre Francisco Bernardone y su mensaje de pobreza y
amor absoluto a Jesucristo. Por la gracia
de Dios, compredió Clara que la espiritualidad de este joven era lo que su corazón buscaba para
plenificarse y se puso bajo la dirección del poverello.
Después de algun tiempo de guiarse con él, Clara ve con mucha seguridad que
debe seguir a su maestro en su espiritualidad más de cerca.
Desechando muy buenos partidos matrimoniales, huyó de la casa de su padre la
noche del Domingo de Ramos de 1211, con sólo dieciocho años. Ante el altar de
la Iglesia de Santa María de los Angeles, se ofreció a Dios para siempre. Vistió
la ruda túnica, se abrazó a la Dama Pobreza y se dedicó a la penitencia y al
sacrificio.
Pero esa noche, cuando se dieron cuenta de su desaparición, salieron a
buscarla sus parientes para obligarla a la fuerza que volviese a su hogar. Pero
ni siequiera esa violencia logró persuadirla.La decisión que había tomado era
irrevocable. Sus familiares vencidos la dejaron en paz.
«Superada felizmente esta primera batalla, para poderse dedicar a la
contemplación de las cosas celestiales se refugia entre los muros de San Damián
y allí, «escondida con Cristo en Dios» (Col 3,3), por espacio de cuarenta y dos
años nada encontró más suave, nada se propuso con más ahínco que ejercitarse
con toda perfección en la regla de San Francisco y atraer a ella, en la medida
de sus fuerzas, a otros» (Pío XII).
Al principio su actitud fue muy mal vista y la despreciaban.Pero luego su
ejemplo fue inquietando los corazones de numerosas jovenes como ella que
querían entregarse totalmente al Señor. Así su padre San Francisco comenzò a
captar las virtudes que sobresalían en su
hija y la nombró abadesa del primer convento de la rama femenina de su
orden. Incluso, en momentos claves de la vida del pobre de Asís, ella llegó a
ser una gran consejera. En efecto, acudía a ella no sólo una multitud ansiosa
de oírla, sino que se servían de su consejo obispos, cardenales y alguna vez
los Romanos Pontífices
La vida y pasión de Jesús fue el objeto preferido de su meditación.
Jesús-Eucaristía. Jesús-Niño en el pesebre. Y junto a Jesús, su bendita Madre,
a la que profesó una devoción sin límites.
El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de
edad y 41 años de ser religiosa, y dos días después de que su regla fuera
aprobada por el Papa, se fue al cielo a recibir su premio.
Santa Clara fue canonizada el 15 de agosto de
1255 por su amigo y protector el papa Alejandro IV.
Pronto brincó las fronteras de Umbría y de Italia la fama de la virtud de
Santa Clara y sus Damas Pobres, sembrando Europa, antes de 1253, de monasterios
que la juventud femenina de los países cristianos pobló rápidamente, atraída
por el ideal de pureza y sacrificio vivido por las damianitas de Asís. La vida
y obras de las clarisas, a ejemplo y por mandato de su santa fundadora, como
aguas vivas que regaran el campo de la Iglesia, fluyeron en el decurso de siete
siglos en beneficio espiritual del pueblo de Dios. Y aun hoy el mensaje de
Clara Favarone de Asís no ha perdido su sugestiva atracción ni ha agotado su
eficacia renovadora. Hoy las religiosas Clarisas son aproximadamente 18.000 en
1.248 conventos en el mundo.