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TEXTOS DE LA MADREMARAVILLAS DE JESÚS
Yo no quiero la vida más que para imitar lo más posible la
de Cristo.
He tomado a la Virgen Santísima por Madre de un modo especialísimo
y ella es la encargada también de prepararme y ampararme.
Me pareció entender que no era lo que le agradaba a Dios lo
que fuera mayor sacrificio, sino el cumplimiento exacto y amoroso de su voluntad
divina en sus menores detalles, y como quería fuese muy delicada en este cumplimiento,
que me llevaría muy lejos en el sacrificio y en el amor.
Hace tiempo que no me cuestan las cosas que quiero hacer por
el Señor como antes me costaban, ni nada de lo que Él me envía, por doloroso
que sea, porque viendo que es su voluntad, ya es de veras la mía sin esfuerzo
alguno.
Me da el Señor tal deseo de amarle, que no sólo durante el
día no puedo pensar en otra cosa, quedándose todas las cosas de la vida como
por fuera.
Quisiera yo poder, a costa de cuanto fuera necesario, transformar
las ofensas que en el mundo se cometen, en gloria, amor y consuelo para el
Corazón de mi dulcísimo Jesús. ¡Quisiera tanto amarle de veras y glorificarle!
A pesar de mi pobreza me da el Señor un vivo deseo de esto, de borrar, si
pudiera, todas las ofensas que se le hacen y de sufrir, pareciéndome esto
lo más deseable de este mundo.
Si no me concede la gracia tan inmerecida de poder dar la
vida por Él, que es mi mayor deseo, quisiera emplearla toda en sufrir cuanto
pudiera por su amor.
Yo quiero a todo trance santificarme, entregar, pero de veras,
toda mi nada al Señor.
Estoy contentísima con la idea de hacer así el conventico
como los pobres, es decir, como lo que somos. A mi Cristo le gusta que lo
hagamos con pobreza, y a mí también....
Da una devoción este trabajar como los pobres. Es que trabajar
para ganarse la vida es dulcísimo para el alma y durillo para el tonto cuerpo.
Me figuro que estarán entusiasmadas con el Concilio, ¡qué
hermosura y qué felicidad ser hijas de la Iglesia!
¡Lo que Él quiera! Si él no lo quiere, ¿para que vamos a quererlo
nosotras?
Hermanas, quisiéramos abarcar el mundo entero, pero como esto
no es posible, que no quede sin atender nada de lo que pase a nuestro lado.
La corona no es de los que comienzan, sino de los que perseveran
hasta el fin. Esta vida se pasa volando, y lo único que vale es lo que hagamos
para la otra.
¿Miedo a la muerte? Si la muerte no es más que echarse en
las manos de Dios.
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