Santa Margarita María Alacoque del Corazón de Jesús
FIESTA: 16 DE OCTUBRE
Santa Margarita María del Corazón de Jesús nació en 1647. Ella era enfermiza, francesa de la Borgoña e hija de notario. No destacó en su vida para nada. Cuando tenía 24 años entró en el convento de Paray-le-Monial. Dos años más tarde, en su apasionada oración, recibía mensajes de Cristo. Y así, cuatro veces durante cuatro años. Todo esto le traía grandes problemas y persecuciones, porque la gente no creía que una monja tan vulgar pudiera recibir aquellos mensajes. Pero un tiempo después llegó al convento un jesuita llamado Claude de la Colombière y ayudó a superar, a esta ilustre visionera, todas las pruebas.
Falleció en 1690 y 166 años después, fue instituída la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, objeto de sus visiones. Y con ello comenzó la fama de esta sencilla y humilde monja que, sin darse cuenta, había creado una sinfonía de amor para el mundo moderno. Desde 1920 está en los altares, y hasta hoy ha sido una santa popular, querida por todos.
Escribió mucho, y siempre hablaba del «supremo esfuerzo del amor de Cristo que quiere favorecer a los cristianos en estos últimos siglos». Sus visiones eran «estar sumergida en un océano de placeres», porque Dios, cuando llega a nosotros, nos inunda de su inmenso gozo.
El Señor manifestó Su plan para el mundo, a fin de que éste comprendiera mejor los misterios de Su Sagrado Corazón. San Juan de Eudes (1601 - 1680) y Santa Margarita María (1647-1690) revelaron al mundo el amor y la misericordia de Dios, que se pone al alcance de todas las almas a través de los Corazones de Jesús y María.
Jesús explicó a Santa María Margarita que el amor de Su Corazón debía de extenderse y manifestarse a los hombres, y a través de ello, Él derramaría grandes gracias sobre el mundo. Esto fue lo que él le dijo mostrándole en una visión Su Corazón:
«Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y al que nada se ha perdonado hasta consumirse y agotarse para desmostrarles Su amor; y en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por las irreverencias, desprecios y sacrilegios hacia él en este Sacramento de Amor.»
Y refiriéndose a algunos sacerdotes y religiosos de la época, Jesús agregó: «Pero lo que todavía me es más doloroso es que obran así hasta los corazones que de manera especial, se han consagrado a Mí. Por esto te pido, que el viernes siguiente a la fiesta de Corpus Christi se celebre una fiesta particular para honrar mi Corazón, comulgando en dicho día y reparando las ofensas que ha recibido en el Augusto Sacramento del Altar. Te prometo que mi Corazón derramará con abundancia las bendiciones de su Divino Amor sobre cuantos le tributen este homenaje y trabajen en propagar esta práctica.»
Le dijo también: «Y Yo te prometo, en el exceso de misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá, a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final. Ellos no morirán en desgracia sin haber recibido los Santos Sacramentos, siéndoles mi primer refugio seguro en aquella hora postrera».
Esta revelación dio origen a una gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Pongamos nuestros corazones en manos de Santa Margarita María, para que ella misma, pueda acercarlos a Nuestro Señor Jesucristo.