Ser cercanos
La voluntad debe se la única cosa del mundo
que cuando está deshinchada necesita que la pinchen.
(Mafalda de Quino)
Y he aquí que Felipe, este personaje de Quino, conocido por muchos y querido por algunos –del que hemos disfrutado en sus viñetas– nos da con su frase una idea muy buena cuando nos habla de la voluntad: "necesita que la pinchen". Le damos la razón y esperamos que vuelva a escribir ya que hace poco decía en una rueda de prensa "que se le había acabado la cuerda", lo esperaremos, por el momento ha trabajado mucho y muy bien con los personajes que ha creado...
Cuando nuestros hijos están motivados responden con celeridad a sus responsabilidades. Y los padres debemos no perder la paciencia, sin ella decaeríamos continuamente en nuestra tarea y los que perderíamos los ánimos seríamos nosotros, adultos, por no percibir resultados inmediatos en la educación de los hijos. Saber esperar siempre es una gran herramienta educativa y una loable actitud.
Cuando los pequeños tienen buenos momentos es en el juego, o al menos a mí me lo parece. Es uno de esos momentos en que los podemos escuchar sin que nos vean, y quedarnos maravillados al ver las iniciativas, la creatividad, la imaginación y otros valores, en los que reconocemos que por muy malas noches, por muchas fiebres inoportunas o por muchos sacrificios que hayamos hecho al ser padres o madres, tenemos muchos instantes de contemplación; podemos entonces, entrever un rayo de luz en nuestra vida y nos damos cuenta de que el hijo nunca es una carga o, en el caso de costar, sería una carga ligera que se puede llevar con garbo.
Y se olvida todo lo sufrido
El hogar es el reducto de la intimidad, de la confianza. En el hogar se crean los vínculos afectivos que facilitan la comunicación y la convivencia. Los ánimos que insuflamos y las motivaciones que ideamos los padres, son los pinchazos que como Felipe necesitan los nuestros cuando no quieren hacer sus deberes y Mafalda nos regala esa frase.
Para dar ánimos podemos pensar en el coaching, ese acompañamiento y seguimiento de los futuros ejecutivos que se hacen a la empresa, y aplicarlo en la vida de familia. Es, sencillamente, ver qué posibilidades tiene cada cual y potenciarlas. Pero, para ello, hemos de permanecer a su lado y cercanos siempre, como los entrenadores de los deportistas de élite, que es de dónde se ha elegido esta palabra.
Cuando hay cariño
Secundamos el deseo del hijo y respetamos sus iniciativas, como en el caso de aquel pequeño que le sabía pedir a su padre: "Siéntate a mi lado, yo haré los deberes y tú me dirás: "muy bien, muy bien!" El niño le tenía confianza y expresaba lo que necesitaba. ¿Qué padre no habría atendido esa petición?: posiblemente, el tipo de padre gruñón que diría a su hijo que estaba demasiado agotado.
Con esta expresión de elogio reconocemos un ingrediente para la educación de la voluntad: motivar a los hijos con un "muy bien", entusiasmado. Durante el tiempo que estamos con ellos encontraremos muchas ocasiones de hacerlo. Y es que para educar la voluntad de los hijos en el esfuerzo y la constancia hace falta estar sentados a su lado y animar. Tampoco nos costará tanto, si somos sinceros y tenemos memoria, recordando cuántas veces por una frase o por una palabra estimulante, de un familiar o de un amigo, hemos perseverado y sido constantes con algún trabajo que estábamos a punto de abandonar.
Ser un padre o madre coach, que está cercano, anima y acompaña es un objetivo fácil de aplicar, cuando hay cariño y disponibilidad en bien de la felicidad de los hijos.
Victoria Cardona
Orientadora familiar y escritora
VIDA DE FAMILIA
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