SIDA, Ahora sí
Expertos de 36 países por primera vez reconocen ante la comunidad médica que la prevención de esta enfermedad pasa por promover la abstinencia y la fidelidad. Con ocasión de la Jornada Mundial del SIDA, que este año está dedicada a las mujeres, el cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para la Salud, ha escrito un mensaje en el que afirma que «es una de las epidemias más devastadoras de nuestros tiempos; un drama humano que, por su gravedad y extensión es uno de los mayores desafíos de la sanidad en el mundo».
El presidente del consejo escribe que desde la aparición de esta epidemia, por los años 80, más de 22 millones de personas han fallecido a causa de ella y actualmente 42 millones de personas la padecen.
«Comparto la preocupación de la comunidad internacional -continúa- por las dramáticas consecuencias de la epidemia sobre la salud, las condiciones de vida, las perspectivas, el estatuto y la dignidad de las mujeres y de las chicas en muchas regiones del mundo. El impacto del SIDA en las mujeres agrava la desigualdad e impide el progreso hacia la universalidad de los derechos. Cuanto más se extiende la infección entre ellas, que son el núcleo de las familias y de las comunidades, hay un mayor riesgo de devastación social.»
El cardenal Lozano recuerda que Juan Pablo II en su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2005 señala que para combatir el drama del SIDA «de modo responsable es necesario que aumente la prevención mediante la educación al respeto del valor sagrado de la vida y la formación a la práctica correcta de la sexualidad ».
Refiriéndose a las posibles vías de transmisión de esta epidemia, el purpurado subraya que «para que sean eliminadas deben ser combatidas con eficacia. Por lo que concierne al contacto sexual, recordamos que el contagio se debe eliminar a través de una conducta responsable y la observancia de la virtud de la castidad».
El presidente del consejo concluye poniendo de relieve algunas líneas de acción para combatir el SIDA con más eficacia. Entre ellas indica «pedir a los países industrializados que, evitando toda forma de colonialismo, ayuden en esta campaña contra el SIDA a los países que lo necesiten; disminuir al máximo el precio de las medicinas antirretrovirales necesarias para curar a los enfermos de SIDA».
Publicado por: (VIS),1 DIC 2004.
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A pocos días de celebrarse la Jornada Mundial de Lucha contra el SIDA, la prestigiosa revista médica The Lancet ha publicado un documento firmado por expertos de 36 países que por primera vez reconocen ante la comunidad médica que la prevención de esta enfermedad pasa por promover la abstinencia y la fidelidad.
El texto está avalado por 150 especialistas y sostiene que «ha llegado el momento de aunar esfuerzos para prevenir la transmisión sexual del VIH».
Entre los firmantes destacan el Presidente de Uganda, Yoweri Museveni, representantes del Banco Mundial, del Fondo Global para la Malaria, la Tuberculosis y el SIDA, de cinco agencias de la ONU y directivos de los programas de VIH en países tan afectados como Etiopía, India, Jamaica y Uganda.
Los expertos sostienen que el VIH-SIDA «se ha convertido en una crisis sanitaria y humanitaria descontrolada que requiere una intervención urgente, especialmente en regiones con alta prevalencia, como el África subsahariana, donde se dan la mayoría de nuevas infecciones».
Ante el imparable avance de la pandemia, los firmantes reconocieron que el uso de preservativos no basta por frenar la pandemia y precisan que entre los jóvenes «debe ser prioritario promover la abstinencia o el retraso en el inicio sexual en aquellos que no hayan tenido aún relaciones, haciéndose hincapié en evitar los riesgos como la mejor forma de prevenir la infección y otras ETS, así como los embarazos no deseados».
«Si ya se ha producido el debut sexual, debe estimularse la vuelta a la abstinencia o la fidelidad mutua con una persona sana como la mejor forma de evitar la infección», indican los firmantes.
Aunque los expertos consideran necesario aún promover el uso de los preservativos entre los «jóvenes sexualmente activos», insisten en que éste no es 100 por ciento seguro.
«Jóvenes y adultos deben saber que el preservativo reduce el riesgo de infección de un 80 a un 90 por ciento, cuando se usa de forma sistemática», indicaron.
Asimismo, proponen programas preventivos «dentro y fuera del ámbito escolar y los padres han de asumir su responsabilidad en la transmisión de valores y expectativas relacionados con el comportamiento sexual de sus hijos».
Con respecto a los adultos sexualmente activos, «la primera prioridad ha de ser la promoción de la fidelidad mutua con una pareja sana. La experiencia en países donde se ha reducido la incidencia de la infección demuestra que la reducción en el número de parejas es fundamental para alcanzar este objetivo a gran escala».
El caso Uganda
Según informó la publicación Diario Médico, en la última Conferencia Internacional del SIDA, en Bangkok, «se alzaron algunas voces críticas contra el programa de mayor abstinencia y fidelidad emprendido por el Gobierno ugandés y defendido por su presidente para otras naciones. No era políticamente correcto hablar en estos términos».
Sin embargo, el documento de The Lancet, «la ineficacia de otras medidas y los llamativos resultados de Uganda significan un giro radical en las políticas de prevención, centradas hasta ahora casi exclusivamente en el preservativo, en especial desde las entidades internacionales».
En 1991, Uganda tenía el 15 por ciento de su población infectada y en el año 2002 la cifra disminuyó a 5 por ciento. ONUSIDA ha reconocido que este descenso es «único en el mundo» y añade que Uganda está consiguiendo un efecto que se podría comparar a la «existencia de una vacuna eficaz en el 80 por ciento».