Qué es la Sábana Santa de Turín
Es una sábana de lino, tejida a espina de pez, de 436 cm de largo y 110 cm
de ancho incluida la lista longitudinal de cerca de cm 8.
Sobre un solo lado de la tela son impresas las huellas frontales y dorsales
de un hombre muerto después de haber sido crucificado. La huella del cuerpo
humano es una imagen negativa, las impresiones y las huellas de sangre
son en positivo.
Guía a la lectura de la Sábana Santa
La imagen de la figura humana debe de ser leída como si fuera reflejada en
un espejo: lo que se ve a la derecha se encuentra en realidad a su izquierda
y viceversa. La huella del cuerpo humano es una imagen negativa, las
impresiones y las huellas de sangre son en positivo.
Un objeto imposible
Es una sábana de lino, de 4,36m de largo y 1,10m de ancho. Sobre
ella se ven enseguida, además de las dos líneas oscuras y de los triángulos
blancos, signos de quemaduras (un incendio en 1532), las huellas de una imagen
- frontal y dorsal - de un hombre muerto por crucifixión.
La historia
Muy interesante es también "el problema histórico" de la sábana
santa que sigue siendo, como lo definió Giovanni Paolo II, una "provocación
para la inteligencia".
Desde 1578 la Sábana Santa está conservada en la Catedral de Turín,
cuando llegó de Chambéry, antigua capital del Ducado de Saboya. Desde la mitad
del siglo XIV hay testimonios históricos de la Sábana Santa seguros y sin
más interrupciones: en aquella época el Lienzo es presente en Lirey (Francia);
una posible historia precedente vió la Sábana Santa en Oriente (Edesa, Costantinopla),
de donde habría sido transportada en Europa durante las Cruzadas.
En 1453 fue cedida a los Saboyas y siguió a la familia real cuando
trasladó la capital en Piamonte. Desde 1694 está guardada (a parte breves
interrupciones) en la maravillosa capilla que Guarino Gaurini construyó entre
la Catedral y Palacio Real.
Desde 1983 la Sábana Santa es propiedad de la Santa Sede, dejada
en herencia por Humberto II de Saboya al Papa.
En los últimos cuatro siglos la Sábana Santa ha sido expuesta varias
veces; la ostensión más reciente es de 1978, para los 400 años del traslado
A Turín.
La ciencia
La Sábana Santa empezó a "sorprender" hace un siglo cuando,
por primera vez, fue fotografiada por Secondo Pia, en 1898: el negativo de
la fotografía mostró en detalle y con una evidencia mucho mayor que el "positivo",
todos los "signos" que la Sábana Santa guardaba.
Los conocimientos científicos con respecto a la Sábana Santa hoy acumulan
los resultados de casi un siglo de laboratorio, de documentos, de escritos
de vario espesor científico y de varia utilidad que tienen el objetivo de
llegar a entender la real entidad de este santo lienzo, y que constituyen
la "Sindonología" (porque en italiano la Sábana Santa se llama Síndone),
ciencia autónoma.
Los temas científicos de discusión van de la biología a la física, de la medicina
legal a la arqueología, de la informática al cálculo de las probabilidades.
¿Como se formó la imagen de la Sábana?
La ciencia no ha dado todavía explicaciones plausibles. Los resultados
de las investigaciones efectuadas en este siglo son los siguientes:
· la imagen no es
una pintura y ha sido dejada por el cadáver de un hombre fustigado y crucificado.
La elaboración del ordenador ha revelado que ella posee propiedades tridimensionales,
que no pertenecen ni a las pinturas ni a las normales fotografías;
· sobre el Lienzo
se hallaron polenes de flores que han ofrecido fuertes indicios de
una presencia de la Sábana Santa no sólo en Europa, sino también en el cercano
Levante;
· las análisis de
las huellas de sangre han indicado la presencia de sangre humana, del
tipo AB. Sobre la Sábana no hay huellas de pigmentos colorantes;
· en 1988 ha sido
efectuada, sobre un fragmento de la Sábana Santa, la "prueba de datación"
con el método del Carbono 14: los resultados dieron al tejido una datación
entre el 1260 y el 1390 d.C. Estos resultados son hoy mismo objeto de discusión
al interior de la misma comunidad científica; estudios experimentales más
recientes han abierto otra vez el problema.
Datación, adecuada conservación, formación de la imagen:
en torno a estos problemas la ciencia moderna sigue interrogándose.