Si no estamos dispuestos a entregar la vida, ¿qué hacemos aquí?
La superiora de las Misioneras de la Caridad, Sor Nirmala, está dispuesta a
entregar la vida si hace falta por amor a Dios y a los pobres. Kusum, (nombre
que le pusieron al nacer) es una mujer profundamente sencilla y religiosa. Sus
padres, nepalíes, eran devotos hinduistas de la casta superior, los brahmanes.
Educada en los valores tradicionales de la sociedad hinduista, insospechadamente
conoció a Cristo y su Evangelio.
Noviembre de 2002
La hermana Nirmala concedió gustosamente una entrevista a un misionero español,
marcada por su permanente sonrisa.
¿Cómo conoció a Jesucristo?
No deseaba convertirse al cristianismo; no tenía ni idea de lo que sería; decía
que era muy feliz siendo hinduista. En su ciudad no había instituto para chicas
y la inscribieron en el Patna Women´s College, una Institución católica. A los
pocos días de estar allí una chica hinduista y estudiante americana, al toque de
campana, se arrodilló y se puso a rezar. Esta actitud sorprendió y conmovió a la
vez a Nirmala, quien se quedó de pie, mirándola, mientras algo ocurría en su
alma. Sintió un suave movimiento y que Jesús vivo estaba en ella. A partir de
entonces comenzó a hacer muchas preguntas sobre Jesús.
Después de seis años y medio se dirigió a Calcuta, donde conoció a la Madre
Teresa y se bautizó.
Lucha diaria
Le preguntaron cómo se sentía siendo la sucesora de la Madre Teresa, a lo que
respondió que fue algo absolutamente inesperado e inmerecido, que era gracia de
Jesús. Y humildemente lo acepta como un regalo.
Hablando de su tarea como superiora general, sostuvo que no sería fácil si
dependiera de ella misma, pero como dependía de Dios y contaba con la ayuda de
sus hermanas, día tras día llevaba adelante su trabajo.
¿Qué desafíos tiene que afrontar la congregación después de la muerte de Madre
Teresa?
Para las Hermanas de la Caridad, el desafío sigue siendo el mismo: vivir
totalmente entregada a Dios. Ésa es su lucha cotidiana.
Respecto a las características más señaladas de su espiritualidad, las sintetizó
en dos palabras: Amor y servicio.
Saciar la sed de Jesús en la cruz por todos nosotros y amar a los más pobres de
los pobres. Las misioneras de la Caridad hacen un cuarto voto, además de los
tradicionales de pobreza, castidad y obediencia: el de servicio libre y con todo
el corazón a los más pobres.
Ante la pregunta sobre la frecuencia de las persecuciones y dificultades para
los cristianos en la India, Nirmala respondió que "si somos cristianos tenemos
que estar preparados para ser perseguidos; es un asunto de fidelidad a lo que
somos. Él dio su vida por nosotros y si no estamos dispuestos a entregar la
vida, ¿qué hacemos aquí?"
Las palabras más significativas de la vida de Sor Nirmala son: "amor",
"pequeñez", "jovialidad", "confianza", "dulzura", "sonrisa", "entrega" y
"pobres".
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