HOME
Quiénes somos
Directorio
Artículos
Reflexiones
Oraciones
Sacramentos
Biblia
Evangelios leídos
Magisterio
Catecismo
Código Derecho Canónico
Doctrina Social de la Iglesia
Liturgia de las Horas
Red Oración
Consultas
Al Sacerdote
Colaborar
Contacto
Curso de Teología
Curso de Catequesis

Una excesiva timidez



La timidez es un problema que surge por la inseguridad. Si se fortalece el autoestima y se potencian las cualidades de la persona tímida se puede superar La solución no es exponer a esa persona a que se sienta en ridículo ante los demás, sino más bien facilitar que se sienta segura en presencia de otros, pues así es como se va soltando.

El problema
Natalia tiene 14 años y es muy tímida. Sus padres no saben bien por qué, pero desde muy pequeña es así. Tienen la impresión de que no han conseguido acertar en este punto de su educación, y que incluso ellos mismos han debido tener bastante culpa, pues, al verla tan tímida, han tendido siempre a protegerla más de lo debido.

Nada funciona
Se lo han planteado varias veces en los últimos años y han probado diversos sistemas que pensaban que podían ser útiles, pero todos han tenido poco éxito. Primero intentaron que hablara e hiciera demostraciones de naturalidad delante de otras personas, pero sólo conseguían pasar todos un mal rato. Luego pensaron en hablar directamente con ella sobre el asunto de su timidez, pero no consiguieron arrancarle ni una palabra. Finalmente, se empeñaron en apuntarla en el grupo de teatro del colegio, para que se soltara un poco, pero ella se negó rotundamente.

Consejos acertados
Los padres de Natalia tuvieron ocasión de comentar sus preocupaciones con un matrimonio amigo con el que coincidieron en la boda de un pariente. Eran unos antiguos conocidos, muy abiertos y con una demostrada experiencia en educación. La conversación fue muy animada y salieron de allí con varias ideas prácticas, la primera de ellas no obsesionarse con el asunto .La segunda idea era descubrir puntos fuertes en su hija y fomentarlos, pero sin hacer cosas raras, pues si ella se sentía observada o tratada como un "caso preocupante", sólo lograrían potenciar su timidez. Por último, ganar confianza con su hija, pues "el hecho de que Natalia hable poco —les había dicho su amiga—, no quiere decir que tenga pocas cosas que decir, sino que ella no encuentra suficiente confianza para decirlas."

Le falta confianza
"Es verdad —comentaba la madre de vuelta a casa—, ahora lo veo todo bastante claro. El hecho de que Natalia hable poco no quiere decir que tenga la mente en blanco, sino que para expresarse requiere un marco de confianza mayor que el que han necesitado sus hermanos. La solución no está ni en protegerla más ni en hacerle pasar vergüenza, sino en ganarse más su confianza y hacer que se sienta más segura

Problemas que se plantean
Interrogantes:
— ¿Cómo ayudarle a superar la timidez excesiva?
— ¿Es posible aumentar la seguridad personal y una adecuada autoestima?
— ¿Qué medios son los adecuados para lograr que se sienta en confianza?
— ¿Cómo lograr que potencie sus propias cualidades?

Dar importancia, con naturalidad, a lo peculiar
Procuraron poner en práctica lo que habían quedado. Pensaron que era necesario escuchar más a su hija, pero de forma natural, aprovechando las ocasiones normales de la vida diaria. Se dieron cuenta de que bastaba con poner más interés en lo poco que Natalia solía decir, y hacer preguntas sencillas sobre lo que intuían que ella sabía. Pronto encontraron amplios temas que eran de interés para su hija y vieron que hablaba de estos con sorprendente soltura. Descubrieron, por ejemplo, que Natalia sabía mucho de música y de literatura y sus padres tuvieron el buen sentido de interesarse más por esos temas y pronto empezaron a surgir conversaciones con ella de una duración hasta entonces impensable.

La importancia de sentirse seguro
También se dieron cuenta de que Natalia se mostraba segura cuando se le preguntaba ante otras personas sobre esos temas que dominaba bien. Comprendieron algo bastante elemental, pero muy importante y no siempre evidente: para superar la timidez la solución no es exponer a esa persona a que se sienta en ridículo ante los demás —como habían hecho antes algunas veces—, sino más bien facilitar que se sienta segura en presencia de otros, pues así es como se va soltando.

Iniciativa propia
La mejor sorpresa la recibieron unos meses después, cuando Natalia les dijo que quería apuntarse a un nuevo grupo de teatro que se había formado en el colegio. La idea de apuntarse fue una iniciativa suya, en la que se mezclaba su interés por la literatura y su deseo de lanzarse a actuar y hablar en público. Cuando se lo habían propuesto sus padres, la vez anterior, le producía pánico sólo pensar en esa posibilidad, pero ahora lo veía asequible.


 

Alfonso Aguiló
www.iglesia.org

Copyright © 1996-2007 Iglesia.org Todos los derechos reservados
www.iglesia.org



Programación:
Diseño Gráfico:Gonzalo Quesada