HOME
Quiénes somos
Directorio
Artículos
Reflexiones
Oraciones
Sacramentos
Biblia
Evangelios leídos
Magisterio
Catecismo
Código Derecho Canónico
Doctrina Social de la Iglesia
Liturgia de las Horas
Red Oración
Consultas
Al Sacerdote
Colaborar
Contacto
Curso de Teología
Curso de Catequesis

Palabras de S.S. Benedicto XVI al terminar el Via Crucis


[ La noche del viernes santo, Benedicto XVI pronunció una breve homilía, sin papeles, al acabar el Via Crucis en los alrededores del Coliseo romano. Además de los miles de fieles que estuvieron allí rezando con el Romano Pontífice, fue retransmitido en directo por 64 emisoras de televisión de todo el mundo.

El Papa unió la Pasión de Cristo a los sufrimientos de los hombres y mujeres del mundo: Convertirse a Cristo, hacerse cristiano, añadió el Santo Padre, quiere decir recibir un corazón de carne, un corazón sensible a la pasión y al sufrimiento de los demás.

El Papa concluyó rezando por todos los que sufren en el mundo y pidió al Señor que, a cada uno de nosotros, nos dé realmente un corazón de carne, que nos haga mensajeros de su amor no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida.

Se publica a continuación la traducción española de las palabras del Papa, hecha por Zenit.
________________________________

Queridos hermanos y hermanas:

Siguiendo a Jesús en el camino de su pasión, vemos no sólo la pasión de Jesús, sino que también vemos a todos los que sufren en el mundo. Y esta es la profunda intención de la oración del Vía Crucis: abrir nuestros corazones, ayudarnos a ver con el corazón.

Los Padres de la Iglesia consideraron como el pecado más grande del mundo pagano su insensibilidad, su dureza de corazón, y les gustaba mucho la profecía del profeta Ezequiel: «quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne» (Ezequiel 36, 26). Convertirse a Cristo, hacerse cristiano, quería decir recibir un corazón de carne, un corazón sensible a la pasión y al sufrimiento de los demás.

Nuestro Dios no es un Dios lejano, intocable en su beatitud. Nuestro Dios tiene un corazón, es más, tiene un corazón de carne. Se hizo carne precisamente para poder sufrir con nosotros y estar con nosotros en nuestros sufrimientos. Se hizo hombre para darnos un corazón de carne y despertar en nosotros el amor por los que sufren, por los necesitados.

Recemos en estos momentos al Señor por todos los que sufren en el mundo, pidamos al Señor que nos dé realmente un corazón de carne, que nos haga mensajeros de su amor no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida. Amén.

Por S.S. Benedicto XVI
www.iglesia.org

Copyright © 1996-2007 Iglesia.org Todos los derechos reservados
www.iglesia.org



Programación:
Diseño Gráfico:Gonzalo Quesada