Acompañando a Jesús en La Cruz
El Vía Crucis
El Vía Crucis es una tradición que tenemos los cristianos para
seguir los pasos de nuestro Señor Jesús en el Calvario. Como dice
San Juan: "Dios es amor" y la mayor manifestación de ese amor
es en el momento de su muerte. Jesús se entrega totalmente a los hombres,
pasa por la dificultad de la Cruz y nos salva de todos nuestros pecados. Cuando
uno revive el Vía Crucis no es para sufrir, sino para aprender del amor
que Dios nos tiene, ese amor incondicional, el de dar su vida por nosotros.
Jesús nos amo y se dio del todo, con su muerte pago por todos nuestros
pecados. Al realizar el Vía Crucis nos disponemos a acompañarlo
por el camino del dolor, a ofrecerle nuestro pobre corazón, a amarlo
y a agradecerle por su amor incondicional.
Pidámosle a nuestro Señor, que nos permita acompañarlo
en este viaje, que podamos ver con atención sus pasos en la Cruz, cada
una de sus palabras, y por sobre todas las cosas, el amor que nos tiene. Junto
a él aprenderemos a llevar nuestra propia Cruz.
Acompaña a Nuestro Señor durante su pasión
mediante la devoción del Via Crucis.
Vía Crucis
( San Alfonso María Ligorio)
El camino de la cruz
Arrodíllate ante el altar, haz un Acto de Contrición, y forma
la intención de ganar las indulgencias bien para ti, o para las almas
en el Purgatorio.
Después di:
SEÑOR mío Jesucristo, Vos anduvisteis con tan grande amor este
camino para morir por mí, y yo os he ofendido tantas veces apartándome
de Vos por el pecado; mas ahora os amo con todo mi corazón, y porque
os amo, me arrepiento sinceramente de todas las ofensas que os he hecho. Perdóname,
Señor, y permíteme que os acompañe en este viaje. Vais
a morir por mi amor, pues yo también quiero vivir y morir por el vuestro,
amado Redentor mío. Si, Jesús mío, quiero vivir siempre
y morir unido a Vos.
PRIMERA ESTACIÓN
Jesús sentenciado a muerte
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado
de espinos, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.
(Aquí se hace una pequeña pausa para considerar brevemente el
misterio, y lo mismo en las demás estaciones.)
ADORADO Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato,
los que os sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso paso,
os suplico me asistáis en el camino que va recorriendo mi alma para la
eternidad. Os amo, ¡ oh Jesús mío más que a mí
mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis
que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed
de mi como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
SEGUNDA ESTACIÓN
Jesús es cargado con la cruz
V. Te adoramos, Cristo. y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, andando este camino con la cruz a cuestas,
iba pensando en ti y ofreciendo a su Padre por tu salvación la muerte
que iba a padecer.
AMABILÍSIMO Jesús mío: abrazo todas las tribulaciones que
me tenéis destinadas hasta la muerte, y os ruego, por los méritos
de la pena que sufristeis llevando vuestra Cruz, me deis fuerza para llevar
la mía con perfecta paciencia y resignación. Os amo, ¡ oh
Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de
todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme
de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
TERCERA ESTACIÓN
Jesús cae la primera vez debajo de la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera esta primera caída de Jesús debajo de la Cruz. Sus carnes
estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había
ya derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía
caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados
le empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en este
camino.
AMADO Jesús mío: más que el peso de la Cruz, son mis pecados
los que os hacen sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera
caída, libradme de incurrir en pecado mortal. Os amo, ¡ oh Jesús,
amor mio !, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón
de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra
vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
CUARTA ESTACIÓN
Jesús encuentra a su afligida madre
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Se miraron mutuamente
Jesús y Maria, y sus miradas fueran otras tantas flechas que traspasaron
sus amantes corazones.
AMANTÍSIMO Jesús mío: por la pena que experimentasteis
en este encuentro, concededme la gracia de ser verdadero devoto de vuestra Santísima
Madre. Y Vos, mi afligida Reina, que fuisteis abrumada de dolor, alcanzadme
con vuestra intercesión una continua y amorosa memoria de la Pasión
de vuestro Hijo. Os amo, ¡Oh Jesús, amor mío!, más
que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido;
no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame
siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
QUINTA ESTACIÓN
Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo
cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban
verle morir de la muerte infame de Cruz, obligaron a Simón el Cirineo
a que le ayudase a llevar aquel pesado madero.
DULCÍSIMO Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como lo
hizo el Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la muerte
que tengáis destinada para mí, con todas las penas que la han
de acompañar, la uno a la vuestra, y os la ofrezco. Vos habéis
querido morir por. mi amor, yo quiero morir por el vuestro y por daros gusto;
ayudadme con vuestra gracia. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!
más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de
haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez;
haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
SEXTA ESTACIÓN
La Verónica limpia el rostro de Jesús
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo la devoto mujer Verónica, al ver a Jesús
tan fatigado y con el rostro bañado en sudar y sangre, le ofreció
un lienzo. y limpiándose con él nuestra Señor, quedó
impreso en éste su santa imagen.
AMADO Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermosisímo;
mas en este doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad
su hermosura. ¡ Ah Señor mío, también mi alma quedó
hermosa a vuestros ojos cuando recibí la gracia del bautismo, mas yo
la he desfigurado después con mis pecados. Vos sólo, ¡ oh
Redentor mío!, podéis restituirle su belleza pasada: hacedlo por
los méritos de vuestra Pasión. Os amo, ¡oh Jesús,
amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón
de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra
vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
SÉPTIMA ESTACIÓN
Jesús cae la segunda vez con la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera la segunda caída de Jesús debajo de la Cruz, en la cual
se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al afligido
Señor.
OH pacientísimo. Jesús mio. Vos tantas veces me habéis
perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderos. Ayudadme, por los méritos
de esta nueva caída, a perseverar en vuestra gracia hasta la muerte.
Haced que en todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me
encomiende a Vos. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío! más
que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido;
no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame
siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
OCTAVA ESTACIÓN
Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo algunas piadosas mujeres, viendo a Jesús en tan
lastimosa estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión;
mas Jesús les dijo: no lloréis por mí, sino por vosotras
mismas y por vuestras hijos.
AFLIGIDO Jesús mío: lloro las ofensas que os he hecho, por los
castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que os he
dado a Vos, que tan ardientemente me habéis amado. No es tanto el Infierno,
como vuestro amor, el que me hace llorar mis pecados. Os amo, ¡ oh Jesús,
amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo
corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme
de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
NOVENA ESTACIÓN
Jesús cae por tercera vez con la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su debilidad
y excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar
el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.
ATORMENTADO Jesús mío: por los méritos de la debilidad
que quisisteis padecer en vuestro camino al Calvario, dadme la fortaleza necesaria
para vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos apetitos,
que me han hecho despreciar vuestra amistad. Os amo, ¡ oh Jesús,
amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo
corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme
de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
DÉCIMA ESTACIÓN
Jesús es despojado de sus vestiduras
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los
verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por
los azotes, le arrancaran también con ella la piel de su sagrado cuerpo.
Compadece a tu Señor y dile:
INOCENTE Jesús mío: por los méritos del dolor que entonces
sufristeis, ayudadme a desnudarme de todos los afectos a las cosas terrenas,
para, que pueda yo poner todo mi amor en Vos, que tan digno sois de ser amado.
Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí
mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis
que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed
de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
UNDÉCIMA ESTACIÓN
Jesús es clavado en la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y
manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación;
le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan la Cruz
en alto, dejándole morir de dolor, sobre aquel patíbulo infame.
OH despreciado Jesús mío. Clavad mi corazón a vuestros
pies para que quede siempre ahí amándoos y no os deje más.
Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí
mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido: no permitáis
que vuelva a separarme de Vos otra vez: haced que os ame siempre y disponed
de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
DUODÉCIMA ESTACIÓN
Jesús muere en la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía,
consumido de dolores y exhausto de fuerzas su cuerpo, inclina la cabeza y expía
en la Cruz.
OH difunto Jesús mío. Beso enternecido esa Cruz en que por mí
habéis muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida una mala muerte,
mas la vuestra es mi esperanza. Ea, pues. Señor, por los méritos
de vuestra santísima muerte, concededme la gracia de morir abrazado a
vuestros pies y consumido por vuestro amor. En vuestras manos encomiendo mi
alma. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí
mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis
que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed
de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
DECIMOTERCERA ESTACIÓN
Jesús es bajado de la cruz
V. Te adoramos. Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la
Cruz dos de sus discípulos. José y Nicodemo, y le depositaran
en los brazos de su afligida Madre, María, que le recibió con
ternura y le estrechó contra su pecho traspasado de dolor.
OH Madre afligida. Por el amor de este Hijo, admitidme por vuestro siervo y
rogadle por mí. Y Vos, Redentor mío, ya que habéis querido
morir por mí, recibidme en el número de los que os aman más
de veras, pues yo no quiero amar nada fuera de Vos. Os amo, ¡ oh Jesús,
amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón
de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra
vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
DECIMOCUARTA ESTACIÓN
Jesús colocado en el sepulcro
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar o Jesús,
acompañándole también su Santísima Madre, que le
depositó en el sepulcro con sus propias manos. Después cerraron
la puerta del sepulcro y se retiraron.
OH Jesús mío sepultado. Beso esa losa que os encierra. Vos resucitasteis
después de tres días; por vuestra resurrección os pido
y os suplico me hagáis resucitar glorioso en el día del juicio
final para estar eterna-mente con Vos en la Gloria, amándoos y bendiciéndoos.
Os amo, ¡ oh Jesús, amor mio!, más que a mí mismo,
me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis
que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed
de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.
(San Alfonso María de Ligorio)
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