INDULGENCIAS CONCEDIDAS ACTUALMENTE POR LA IGLESIA
Según el último
Enchridion lndulgentiarum (Manual de Indulgencias) de la Santa Iglesia (1995), la
Penitenciaría Apostólica, en el N° 63, dice:
Al fiel cristiano que practique el piadoso ejercicio del Via Crucis se le concede INDULGENCIA PLENARIA.
Con el piadoso ejercicio del Via Crucis se actualiza el recuerdo de los sufrimientos que soportó el divino Redentor en el camino del pretorio de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el monte de la Calavera o Calvario, donde murió en la Cruz por nuestra salvación.
Para ganar la indulgencia plenaria se establece lo siguiente:
1.El piadoso ejercicio debe practicarse ante las estaciones del Via Crucis legítimamente erigidas.
2.Para erigir el Via Crucis se requieren catorce cruces, a las que provechosamente se acostumbra añadir otros tantos cuadros o imágenes que representan las estaciones de Jerusalén.
3.Según la costumbre más extendida, este piadoso ejercicio consta de catorce lecturas piadosas, a las que se añaden algunas oraciones vocales. No obstante, para realizar este piadoso ejercicio, se requiere únicamente la piadosa
meditación de la Pasión y Muerte del Señor, sin que sea necesario una consideración sobre cada uno de los misterios de las estaciones.
4.Se requiere el paso de una estación a otra. Si el piadoso ejercicio se practica públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede efectuarse sin evitar el desorden, basta con que quien dirige el ejercicio se traslade a cada estación, sin que los demás se muevan de su lugar.
5.Los que están legítimamente impedidos pueden ganar la misma indulgencia, si al menos por un tiempo, por ejemplo, un cuarto de hora, se dedican a la piadosa lectura y meditación de la Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.
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Texto tomado de Via Crucis. Con meditaciones del Dom Columba Marmion. Publicado por la Abadía de San Benito. Págs 3-5.
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