Vivir la Cuaresma es...
Prepararse con el fin de caer en la cuenta del significado que encierra y celebrar, en la Pascua, el fruto y triunfo de la cruz: la Resurrección.
Despojarse de la distancia que existe entre uno mismo y sus ideales cristianos: la coherencia.
Ayunar de aquello que deleita aparentemente pero que nos deja enganchados en el débil placer: sacrificio.
Dar, no tanto lo que nos resulta fácil, cuanto aquello que supone un esfuerzo: la caridad.
Enviar «mail» abundantemente al Padre sabiendo que siempre da cumplida respuesta: oración.