«Luz para comprender mejor nuestro ser»
TESTIMONIO DE UN VOLUNTARIO DE LA JMJ MADRID 2011

«Esperaba con ilusión el encuentro de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid porque al ser la ciudad donde vivo, quería que se lleven todos una buena impresión y que estén lo mejor posible. Además, quería que fuera una experiencia que nos enriqueciera y fortaleciera en nuestra vida. El balance ha sido muy positivo… daba igual la nacionalidad, todos hemos compartido experiencias, hemos cantado juntos y hemos dado un ejemplo de convivencia sin fronteras.
Habiendo participado como peregrino en otra JMJ en Polonia, esta vez pude ayudar a cumplir la ilusión y fortaleza que yo había recibido hace años con una actividad apasionante de ayuda a peregrinos como voluntario de información, que me brindó una interacción única e irrepetible. Pienso que este hecho me gratificó más de lo que me aportó la Jornada que viví como peregrino a los 17 años donde la amistad, el compañerismo y la calidez de la sociedad cristiana en ese encuentro, en ese momento me sorprendió y gustó.
La lluvia y el calor nos hizo superarnos, como en el lema de la presente JMJ: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. Podemos también encontrar luz para comprender mejor nuestro ser y quehacer. En este sentido, y convencido de que nuestra vida tiene que cambiar y afianzarse, recoges testimonios en compañía de peregrinos con los que vives y convives y se convierten en momentos inolvidables dentro de esta gran fiesta.
La comunicación y el encuentro crean una relación más estrecha entre las distintas personas que nos ayuda a acercarnos a Dios ya que la fe implica una actitud en la vida, una decisión de transformar la realidad. “Supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo".
Para mi los términos “arraigados, edificados y firmes” apuntan a fundamentos sólidos para la vida. Como ya dijo Platón: “Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d). Esta alta aspiración es la más valiosa que podéis transmitir, personal y vitalmente, a vuestros hijos. Lo sostengo como padre de una niña que empieza a vivir en una sociedad, donde el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero:
“…es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe. En esa verdad que todos buscamos nos ayudará el Señor, que os propone ser sencillos y eficaces como la sal, o como la lámpara, que da luz sin hacer ruido”.
El atractivo de que haya sido en España, un país con mayoría de católicos, donde los padres, la familia y la cultura son un componente muy importante de nuestra identidad. Los peregrinos viajaban varios días en autobús, avión, etc… durmiendo en el suelo, comiendo de lata... Pese a todo, la alegría que se respiraba en las calles llamaba la atención, sobre todo en Madrid, una ciudad acostumbrada a recibir las manifestaciones de protesta de toda España. Los peregrinos no iban contra nadie y no han caído en provocaciones.
La libertad religiosa es un principio que recoge la Constitución Española y el gobierno de la Nación lo declaró como un acontecimiento de excepcional interés público.
Hay una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un “paraíso” sin Él. Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un “infierno”, donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza.
Así, el desasosiego de intolerantes ante su inconsistencia, reduccionista y sesgada de lo humano hace que una mayoría social se de cuenta y busque los referentes perdidos para darle sentido a sus vidas, reforzando sus propios principios. Ante las injusticias y la incomprensión de una sociedad, hay que saber reaccionar. Así, el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior forma parte del mero cálculo del poder.
Estas reflexiones nos llevan a ver cómo podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad: pues “no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor”. Siempre creí que una sociedad viva hace una sociedad más justa y, el pilar de esa sociedad tiene que ser el amor desinteresado que nos ayuda a vivir mejor.
Retomando lo vivido en la última JMJ, también destacaría momentos de ternura, como la visita de Benedicto a los enfermos del Hospital San Juan de Dios y su voz diciendo que “nada ni nadie nos quite la paz”, llenando nuestra vida cotidiana de ánimo. “Que ninguna adversidad os paralice" fue uno de los mensajes más repetidos por el Pontífice, refiriéndose a la esperanza en el futuro para los jóvenes.
"Nuestra atención desinteresada a los enfermos y postergados será siempre un testimonio humilde y callado del rostro compasivo de Cristo". La fe y el respaldo de otros cristianos ayudan a mantener la alegría y la esperanza con las que sobrellevar el sufrimiento. También para nosotros fue posible tener un contacto sensible con Jesús, meter, por así decir, la mano en las señales de su Pasión, las señales de su amor durante la vigilia con los pasos de la pasión de Jesús.
Encuentras también respuestas ante las críticas a la Iglesia. Todos, porque todos somos Iglesia, tenemos que tener un principio de contención y mejora, dejando la cólera inicial ante críticas injustas por una adecuada respuesta si se prestan las circunstancias. No nos tiene que alterar porque no conduce a nada.
Otro aspecto es que no podemos vivir de manera individualizada la fe. "La Iglesia no es una simple institución humana, como otra cualquiera, sino que está estrechamente unida a Dios”. Así, para que se descubra al Señor en nuestra forma de ser (que es el propósito de una gran mayoría de los que estuvimos aquí), limando nuestros d
efectos nos vamos pareciendo más a Cristo, como ejemplo vivo de Amor y entrega. Y, podemos acercarnos más a él.»
Por José María Castillo
Voluntario de la Jornada Mundial de la Juventud – Madrid 2011
www.iglesia.org