El lema de la JMJ Rio 2013

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"Id y haced discípulos a todos los pueblos" . Hay un gran sueño de que el contacto con el Señor despierte lo mejor de cada uno.

La Jornada Mundial de la Juventud en Madrid renovó en los jóvenes el llamado de llevar la esperanza que nace de la fe. El 24 de agosto de 2011, al finalizar la audiencia general, el emérito papa Benedicto XVI anunció que el lema de la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 sería "Vayan y hagan discípulos en todas las naciones" (Mt 28,19). 

En esa oportunidad, la catequesis fue dedicada a la JMJ 2011, que había terminado el día 21 del mismo mes. Benedicto XVI recordó con cariño la participación y la alegría de los aproximadamente dos millones de jóvenes, a lo que agradeció la "formidable experiencia de fraternidad, de encuentro con el Señor, de compartir y de crecimiento en la fe", 

Por eso es tan importante que los jóvenes de Brasil y del mundo asuman desde ahora este llamado a la misión y que participen de la Jornada como testigos vivos de Cristo, indica el presbítero Geraldo Dondici Vieira, director del Departamento de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Río): "Es un lema que debe ser guardado en el corazón, reflexionado y meditado. Hacer discípulos, llamar otros discípulos hacia la comunión y la convivencia con el Señor, es el tema más querido y amado del Evangelio de Mateo. Y en realidad, sólo se convierte en discípulo quien ya es un discípulo, quien convive con el Señor". 

El sacerdote resalta que este testimonio y el propio anuncio de Cristo, son grandes desafíos para la juventud, que vive en un mundo plural, con un sinnúmero de informaciones, ya sea a través de las escuelas, los tiempos de ocio y esparcimiento o las redes sociales. "Con esas mil participaciones, él, el joven discípulo, es llamado a plantar en el corazón de quien encuentre, con quien se comunique, el deseo de ser discípulo de Jesús", explica. 

¿Qué es lo que gana el discípulo de Jesús? "Gana el pertenecer al reino, la seguridad del amor de Dios, la certeza de ser para los demás una señal de misericordia y de amor. Gana el llevar y donar la paz del Señor. Estos son los frutos y dones que el mundo más necesita: el perdón, la misericordia, la paz. Así, disminuirán la violencia, la guerra, la corrupción, la maldad y todo aquello que arranca la posibilidad de hacer crecer al joven y colocar toda su riqueza y vitalidad a servicio de la humanidad", afirmó. 

"En el mandato final del texto de Mateo -"Vayan y hagan discípulos en todas las naciones"- hay un gran sueño antropológico de todos, de que el contacto con el Señor, la amistad con Él, despierte lo que cada uno tiene de mejor en sí mismo", enseñó Dondici. 

"Vivimos en un mundo donde hay demasiados desperdicios, pérdidas humanas, por falta de oportunidades. La convivencia con el Señor despierta lo que tenemos de mejor. El anuncio 'Vayan y hagan discípulos en todas las naciones' es un anuncio para toda la vida. En ningún momento podemos hacer una pausa o un descanso en él, porque esto presupone que aquél que es amigo del Señor, por su vida, por su manera de estar en el mundo, comunique a los demás la luz, la belleza y la alegría de ser su discípulo. Esa es la misión que nuestra Iglesia necesita", concluyó.

 

 

Gentileza de AICA - Agencia Informativa Católica Argentina

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