La novedad de Jesús

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“Dios es amor en la misma forma que una esmeralda es verde” nos dice Simone Weil. ¿Qué significa esto? 

Significa que Dios ES amor de punta a cabo. No hay nada aculto tras el amor de Dios. Nada que yo haga podría hacer que Dios me amara más – o menos! Jesús compara a su Padre con el sol, que sencillamente brilla, de modo que tanto los justos como los injustos reciben su calor. Cada vez que veo el sol, puedo decir: “Dios es un poco como eso!” Dios no discrimina al amarnos.

La misión del Hijo es revelarnos la naturaleza generosa del amor divino; y luego mostrarnos una nueva forma de relacionarnos. “Sean amorosos, como mi Padre y yo lo somos!” nos dice Jesús. Por lo tanto, debemos encontrar formas sabias y apropiadas para vivir juntos en todas las esferas de la vida. La política y la economía, la vida de iglesia y de familia, todas deben irradiar sabiamente amor. Jesús nos ilustra, en palabras y obras, esta nueva forma de relacionarnos. Sus parábolas impactaron y desconcentraron a los que lo escuchaban. ¡Qué inesperado que el buen vecino del hombre herido fuera un Samaritano! Y el buen padre del hijo pródigo ¿lo debió repudiar? Y los trabajadores que trabajaron todo el día, ¿no debían ganar más que los que llegaron al final de la jornada?

Jesús tenía una personalidad íntegra. Podía ser gentil; pero también desafiante y enojado. Por eso choca de frente con los líderes religiosos de su tiempo, y arroja a los prestadores de monedas del Templo. El amor sabio posee muchas formas: no es ni tímido ni pasivo; puede ser exigente como sufriente.

Adaptado de la obra de Gerry O’Hanlon SJ: A Renewed Devotion to the Sacred Heart. Dublin, Messenger Publications, 1992.

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