FIESTA: 14 DE AGOSTO
Hoy la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Maximiliano Kolbe, sacerdote franciscano polaco que murió en el campo de concentración nazi de Auschwitz para salvar a un padre de familia. El Papa lo ha definido una "luz" que "ha alentado a otros a darse a sí mismos" para estar cerca de los que sufren y los oprimidos.
“Vencer el mal con bien, el odio con el amor”: es lo que nos recuerda el Evangelio de hoy dedicado al "nuevo mandamiento" de Jesús: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado." Palabras que el Padre Kolbe vivió en lo profundo y hasta el final -como dice el Papa- y que nos invitan a todos a seguir el camino del amor sin límite de nuestro Señor.
A continuación, las palabras de Benedicto XVI en la Audiencia General de 9 de agosto de 2006: Esas palabras de Jesús, “como yo os he amado", nos invitan y a la vez nos inquietan; son una meta cristológica que puede parecer inalcanzable, pero al mismo tiempo, son un estímulo que no nos permite estar satisfechos sobre lo que hemos podido realizar, sino que nos hace permanecer en camino hacia esta meta.
El amor de Jesús pasa a través del sí de María. Y el padre Kolbe, sacerdote mariano en su ADN, continuó dando esperanza y consolación a todos aquellos que estaban con él en el búnker del hambre en Auschwitz, totalmente confiado a la Madre de Dios hasta el final.
Era el 14 de agosto de 1941: "\'¡Ave María!”: fue la última oración en los labios de San Maximiliano Kolbe, mientras extendía su brazo hacia la persona que lo mató con una inyección de ácido fénico. Es conmovedor observar cómo el recurso humilde y confiado a la Virgen es siempre fuente de valor y serenidad.
Así se expresó el Papa en la Audiencia General del 13 de agosto de 2008. Los mártires -dijo- no se desalientan en hacer el bien, incluso cuando el mal parece destruir todo:
Aparentemente, sus vidas podrían parecer una derrota, pero precisamente en su martirio resplandece el fulgor del amor que vence las tinieblas del egoísmo y del odio. A San Maximiliano Kolbe le vienen atribuidas las siguientes palabras que pronunció en pleno furor de la persecución nazi: "El odio no es una fuerza creativa: lo es sólo el amor".
San Maximiliano María Kolbe nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el nombre de Raimundo en la iglesia parroquial.
A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria, y estando en el seminario adoptó el nombre de Maximiliano. Finaliza sus estudios en Roma y en 1918 es ordenado sacerdote.
Devoto de la Inmaculada Concepción, pensaba que la Iglesia debía ser militante en su colaboración con la Gracia Divina para el avance de la Fe Católica. Movido por esta devoción y convicción, funda en 1917 un movimiento llamado «La Milicia de la Inmaculada» cuyos miembros se consagrarían a la bienaventurada Virgen María y tendrían el objetivo de luchar mediante todos los medios moralmente válidos, por la construcción del Reino de Dios en todo el mundo. Verdadero apóstol moderno, inicia la publicación de la revista mensual «Caballero de la Inmaculada», orientada a promover el conocimiento, el amor y el servicio a la Virgen María en la tarea de convertir almas para Cristo. Con un Tiraje de 500 ejemplares en 1922, para 1939 alcanzaría cerca del millón de ejemplares. En 1929 funda la primera «Ciudad de la Inmaculada» en el convento franciscano de Niepokalanów a 40 kilómetros de Varsovia, que al paso del tiempo se convertiría en una ciudad consagrada a la Virgen.
En 1931, luego de que el Papa solicitara misioneros, se ofrece como voluntario. En 1936 regresa a Polonia como director espiritual de Niepokalanów, y 3 años más tarde, en plena Guerra Mundial, es apresado junto con otros frailes y enviado a campos de concentración en Alemania y Polonia. Es liberado poco tiempo después, precisamente el día consagrado a la Inmaculada Concepción. Es hecho prisionero nuevamente en febrero de 1941 y enviado a la prisión de Pawiak, para ser después transferido al campo de concentración de Auschwitz, en donde a pesar de las terribles condiciones de vida prosiguió su ministerio. En Auschwitz, el régimen nazi buscaba despojar a los prisioneros de toda huella de personalidad tratándolos de manera inhumana e inpersonal: como un número; a San Max le asignaron el 16670. A pesar de todo, durante su estadía en el campo nunca le abandonaron su generosidad y su preocupación por los demás, así como su deseo de mantener la dignidad de sus compañeros. La noche del 3 de agosto de 1941, un prisionero de la misma sección a la que estaba asignado San Max escapa; en represalia, el comandante del campo ordena escoger a 10 prisioneros al hazar para ser ejecutados. Entre los hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como San Max, casado y con hijos. San Max, que no se encontraba dentro de los 10 prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del campo acepta el cambio, y San Max es condenado a morir de hambre junto con los otros nueve prisioneros. Diez días después de su condena y al encontrarlo todavía vivo, los nazis le administran una inyección letal el 14 de agosto de 1941.
En 1973 Paulo VI lo beatifica y en 1982 Juan Pablo Segundo lo canoniza como Mártir de la Caridad. Gajowniczek, por quien dio su vida, pudo asistir a la beatificación y canonización de San Maximiliano. El sargento polaco falleció en 1995, a los 94 años de edad.
SITIO ESPECIAL DE SAN MAXIMILIANO KOLBE
Gentileza de Radio Vaticana
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