Enero
1 de Enero
Lectura del libro de los Números
6, 22-27
En aquel tiempo el Señor dijo a Moisés:
"Di a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas:
El Señor te bendiga y te proteja; haga resplandecer su rostro sobre ti
y te conceda su favor; que el Señor te mire con benevolencia y te conceda
la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los
bendeciré".
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 66, 2-3.5.6 y 8
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros;
para que se
conozcan en las tierra tus caminos, tu salvación en todas las naciones.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Que se alegren y canten de júbilo las naciones, porque juzgas rectamente
los pueblos y gobiernas las naciones de la tierra.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Oh Dios, que te den gracias los pueblos, que todos los pueblos te den gracias.
Que Dios nos bendiga y que lo teman hasta los más remotos lugares de
la tierra.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
4, 4-7
Hermanos: Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió
a su propio Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo el dominio de la ley, para
liberarnos del dominio de la ley y hacer que recibiéramos la condición
de hijos adoptivos de Dios.
Y la prueba de que ustedes son hijos es que Dios envió a nuestros corazones
el Espíritu de su Hijo que grita: ¡Padre! De modo que ya no eres
siervo, sino hijo, y como hijo, también heredero por gracia de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
2, 16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron de prisa y encontraron a María,
a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo
que el ángel les había dicho de este niño. Y cuantos escuchaban
lo que decían los pastores, se quedaban maravillados. María, por
su parte, conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón.
Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios, porque todo cuanto habían
visto y oído era tal como les habían dicho.
A los ocho días, cuando lo circuncidaron, le pusieron por nombre Jesús,
como lo había llamado el ángel ya antes de la concepción.
2 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
2, 22-28
Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega
que Jesús es el Mesías? Ese es el anticristo, el que niega al
Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo, tampoco posee al Padre; y todo el
que reconoce al Hijo, posee también al Padre. Ustedes deben permanecer
fieles a lo que oyeron desde el principio. Si son fieles a lo que oyeron desde
el principio, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el
Padre; y ésta es la promesa que él nos ha hecho: la vida eterna.
Les he escrito estas cosas para ponerlos en guardia contra los que intentan
seducirlos. En cuanto a ustedes, el Espíritu que recibieron de él
permanece en ustedes y no tienen necesidad de que nadie les enseñe; antes
bien, ese Espíritu, que es fuente de verdad y no de mentira, les enseña
todas las cosas. Así pues, permanezcan en él, conforme a lo que
les enseñó.
Sí, hijos míos, permanezcan en él, para que, cuando se
manifieste, tengamos plena confianza y no nos quedemos avergonzados lejos de
él el día de su gloriosa venida.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 97, 1.2-3ab.3cd-4
Cantemos la grandeza del Señor.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano
le ha dado la victoria, su santo brazo.
Cantemos la grandeza del Señor.
El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones
muestra su salvación, ha recordado su
amor y su fidelidad en favor de Israel.
Cantemos la grandeza del Señor.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios: estallen de gozo, griten
de alegría, canten.
Cantemos la grandeza del Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Juan
1, 19-28
Este es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos de
Jerusalén enviaron una comisión de sacerdotes y levitas para preguntar
a Juan quién era. El confesó rotundamente:
"Yo no soy el Mesías".
Ellos le preguntaron:
"Entonces, ¿eres tú Elías?"
Juan respondió:
"No soy Elías".
Volvieron a preguntarle:
"¿Eres el Profeta que esperamos?"
El respondió:
"No".
De nuevo insistieron:
"Entonces dinos quién eres. Tenemos que dar una respuesta a los
que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?"
Juan, aplicándose las palabras del profeta Isaías, contestó:
"Yo soy la voz que grita en el desierto: enderecen el camino del Señor".
Algunos de la comisión eran fariseos. Estos le preguntaron:
"Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta esperado,
¿por qué bautizas?"
Juan afirmó:
"Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno a quien no conocen.
El viene detrás de mí, aunque yo no soy digno de desatar las correas
de sus sandalias".
Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba
bautizando.
3 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
2, 29; 3, 1-6
Queridos hijos: Si saben que Dios es justo, reconozcan también que todo
el que cumple la voluntad de Dios ha nacido de él.
Consideren el amor tan grande que nos ha demostrado el Padre, pues no sólo
nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos.
El mundo no nos conoce, porque no lo ha conocido a él.
Hermanos míos, ahora somos ya hijos de Dios, y aún no se ha manifestado
lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él,
porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tiene en él esta esperanza se purifica a sí mismo,
como él es puro. Todo el que peca se rebela contra Dios, porque el pecado
es la rebeldía. Saben que él se ha manifestado para borrar los
pecados, y que en él no hay pecado.
El que permanece en él, no continúa pecando. Todo el que peca,
ni lo ha visto ni lo ha conocido.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 97, 1.3cd-4.5-6
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano
le ha dado la victoria, su santo brazo.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios: aclamen al Señor,
habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Canten al Señor con la cítara y los demás instrumentos;
al son de trompetas y clarines aclamen al Señor, que es Rey.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Juan
1, 29-34
Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él,
y dijo.
"Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. A éste
me refería yo cuando dije: "Detrás de mí viene uno
superior a mí, porque existía antes que yo". Yo mismo no
lo conocía; pero la razón por la cual yo bautizo con agua es para
que él se manifieste a Israel".
Y Juan dio testimonio diciendo:
"Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma
y permanecía sobre él. Yo mismo no lo conocía, pero el
que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien
veas que baja el Espíritu y permanece sobre él, ése es
quien bautizará con Espíritu Santo".
Y como lo he visto, doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios".
4 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
3, 7-10
Hijos míos, que nadie los engañe. El que hace la voluntad de
Dios es justo, como él es justo. El que peca pertenece al diablo, porque
desde el principio el diablo peca. Y el Hijo de Dios se manifestó para
destruir las obras del diablo.
El que ha nacido de Dios no peca, porque la semilla divina permanece en él;
no puede continuar pecando, porque ha nacido de Dios. La distinción entre
los hijos de Dios y los del diablo es ésta: quien no hace la voluntad
de Dios y quien no ama a su hermano, no es de Dios.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 97, 1.7-8.9
Toda la tierra ha visto al Salvador.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano
le ha dado la victoria, su santo brazo.
Toda la tierra ha visto al Salvador.
Que resuene el mar y cuanto lo llena, la tierra y todos sus habitantes; aplaudan
los ríos, salten de alegría las montañas.
Toda la tierra ha visto al Salvador.
Ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia
al mundo, a las naciones con rectitud.
Toda la tierra ha visto al Salvador.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan
1, 35-42
En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos.
De pronto vio a Jesús que pasaba por allí, y dijo:
"Este es el Cordero de Dios".
Los dos discípulos lo oyeron decir esto y siguieron a Jesús. Jesús
dio media vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó:
"¿Qué buscan?"
Ellos contestaron:
"¿Maestro, ¿dónde vives?"
El les dijo:
"Vengan y lo verán".
Se fueron con él, vieron dónde vivía y pasaron aquel día
con él; eran como las cuatro de la tarde.
Uno de los que siguieron a Jesús por el testimonio de Juan era Andrés,
el hermano de Simón Pedro. Andrés encontró en primer lugar
a su hermano Simón y le dijo:
"Hemos encontrado al Mesías" (que quiere decir Cristo).
Y lo llevó a Jesús. Jesús, mirándolo, le dijo:
"Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante te llamarás
Cefas" (es decir, Pedro).
5 de Enero
Lectura del libro del profeta Isaías
60, 1-6
¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está
cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor
y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes
al resplandor de tu aurora.
Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti;
tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás
radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque
derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas
de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de
Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso
y oro y proclamando las alabanzas del Señor.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 71, 2.7-8.10-11.12-13
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Dios mío, da tu juicio al rey, tu justicia al heredero del trono, para
que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Que florezca en sus días la justicia y haya gran prosperidad mientras
alumbre la luna; que domine de mar a mar, desde el Eufrates hasta los extremos
de la tierra.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan regalos, y que
le paguen tributos los monarcas de Arabia y de Sabá; que se postren ante
él todos los reyes, y lo sirvan todas las naciones.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Porque él librara al necesitado que suplica, al humilde que no tiene
defensor; tendrá compasión del necesitado y del abandonado, y
salvará la vida de los necesitados.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
3, 2-3a. 5-6
Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de
Dios que se me ha confiado en favor de ustedes.
Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no fue manifestado
a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por medio del
Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: un plan que consiste
en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo
cuerpo y participan de la misma promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
2, 1-12
Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey
Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando:
"¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba
de nacer?
Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo".
Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén
con él; entonces convocó
a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía
que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
"En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la
menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un
jefe que será el pastor de mi pueblo Israel".
Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran
el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén
con este encargo:
"Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando
lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo".
Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella
que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y
se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella,
se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño
con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres
y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.
Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron
a su tierra por otro camino.
6 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
3, 22-24; 4, 1-6
Queridos hijos:
Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente
obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es
su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos
los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio. Quien cumple sus mandamientos
permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu
que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.
Hermanos míos, no se dejen llevar de cualquier espíritu, sino
examinen toda inspiración para ver si viene de Dios, pues han surgido
por el mundo muchos falsos profetas. La presencia del Espíritu de Dios
la pueden
conocer en esto: Todo aquél que reconoce a Jesucristo, Palabra de Dios
hecha carne, es de Dios. Todo aquél que no reconoce a Jesús, no
es de Dios, sino que su espíritu es del anticristo. De éste han
oído decir que ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.
Ustedes son de Dios, hijitos míos, y han triunfado de los falsos profetas,
porque más grande es el que está en ustedes que el que está
en el mundo. Ellos son del mundo, enseñan cosas del mundo y el mundo
los escucha.
Pero nosotros somos de Dios y nos escucha el que es de Dios.
En cambio, aquél que no es de Dios no nos escucha. De esta manera distinguimos
entre el espíritu de la verdad y el espíritu del error.
Lectura del Libro de los Salmos
Salmo 2
Yo te daré en herencia las naciones.
Anunciaré el decreto del Señor. He aquí lo que me dijo:
"Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy. Te daré
en herencia las naciones y como propiedad, toda la tierra".
Yo te daré en herencia las naciones.
Escuchen y comprendan estas cosas, reyes y gobernadores de la tierra. Adoren
al Señor con
reverencia, sírvanlo con temor.
Yo te daré en herencia las naciones.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
4, 12-17.23-25
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado,
se retiró a Galilea y, dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a
Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí,
para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del
Jordán, Galilea de los paganos; el pueblo que caminaba en tinieblas vio
una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo:
"Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos".
Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la
buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.
Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados
por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos
y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían
grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén,
Judea y Transjordania.
7 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
4, 7-10
Queridos hermanos, amémonos unos a otros, porque el amor viene de Dios;
y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Dios ha manifestado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único,
para que vivamos por él. El amor no consiste en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió
a su Hijo como víctima por nuestros pecados.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 71, 2.3-4ab.7-8
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Dios mío, da tu juicio al rey, tu justicia al heredero del trono; para
que gobierne a tu pueblo con justicia, y a tus humildes con equidad.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Que las montañas traigan la paz al pueblo, y las colinas, justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo y que salve a los necesitados.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Que florezca en sus días la justicia y haya gran prosperidad mientras
alumbre la luna; que domine de mar a mar, desde el Eufrates hasta los extremos
de la tierra.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Lectura del santo evangelio según san Marcos
6, 34-44
En aquel tiempo, al desembarcar, vio Jesús una multitud, se compadeció
de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles
muchas cosas. Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos
a decirle:
"Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos para que vayan
por los caseríos y poblados del contorno y se compren algo de comer".
El les replicó:
"Denles ustedes de comer".
Ellos le dijeron:
"¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles
de comer?"
El les preguntó:
"¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver".
Cuando lo averiguaron, le dijeron:
"Cinco panes y dos pecados".
Jesús ordenó que la gente se sentara en grupos sobre la hierba
verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes
y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios,
partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran;
lo mismo hizo con los dos pescados.
Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado llenaron
doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.
8 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
4, 11-18
Queridos hermanos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos
amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; si nosotros nos
amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.
Es esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en
que nos ha comunicado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos
testimonio, que el Padre envió a su Hijo como Salvador del mundo.
Quien confiesa que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en
él. Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene.
Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.
Nuestro amor llega a la plenitud cuando esperamos confiados el día del
juicio, porque nosotros compartimos en este mundo su condición.
En el amor no hay lugar para el temor. Al contrario, el amor perfecto excluye
el temor, porque el temor supone castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección
en el amor.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 71, 2.10.12-13
Que todos los pueblos te sirvan, Señor.
Dios mío, da tu juico al rey, tu justicia al heredero del trono; para
que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad.
Que todos los pueblos te sirvan, Señor.
Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan regalos, y que
le paguen tributos los monarcas de Arabia y de Sabá.
Que todos los pueblos te sirvan, Señor.
Porque él librará al necesitado que suplica, al humilde que no
tiene defensor; tendrá compasión del necesitado y del abandonado,
y salvará la vida de los necesitados.
Que todos los pueblos te sirvan, Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
6, 45-52
En aquel tiempo, después de la multiplicación de los panes, Jesús
apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se dirigieran
a Betsaida, mientras él despedía a la gente. Después de
despedirlos, se retiró a la montaña a orar.
Entrada la noche, la barca estaba en medio del lago y Jesús, solo, en
tierra. Viendo los trabajos con que avanzaban, pues el viento les era contrario,
se dirigió a ellos caminando sobre el agua, poco antes de amanecer, y
parecía que iba a pasar de largo, pero ellos, al verlo andar sobre el
agua, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar; porque todos lo habían
visto y estaban espantados. Pero él les habló en seguida y les
dijo:
"¡Animo! Soy yo; no teman".
Subió a la barca con ellos y se calmó el viento. Ellos quedaron
más sorprendidos todavía, ya que no habían entendido lo
de los panes, pues su mente seguía embotada.
9 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
4, 19-21; 5, 1-4
Queridos hijos: Nosotros debemos amarnos, porque Dios nos amó primero.
Si alguno dice:
"Amo a Dios", y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no
ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Además,
Jesús nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, que ame también
a su hermano.
El que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios; y todo
el que ama a Dios, que da el ser, debe amar también a todo el que ha
nacido de él.
Por tanto, si amamos a los hijos de Dios, es señal de que amamos a Dios
y cumplimos sus mandamientos. Porque el amor consiste en que cumplamos sus mandamientos,
y sus mandamientos no son pesados. Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo.
Y nuestra fe es la fuerza victoriosa que ha vencido al mundo.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 71, 2.14.15bc.17
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Dios mío, da tu juicio al rey, tu justicia al heredero del trono; para
que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
El los librará de la violencia y la opresión, porque sus vidas
valen mucho para él. Que rueguen por él continuamente y lo bendigan
todo el día.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Que su nombre sea perpetuo y su descendencia dure como el sol. Que traiga la
bendición a las naciones, y que lo proclamen dichoso.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
4, 14-22a
En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió
a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama
se extendió por toda la región.
Fue también a Nazaret, donde se había criado; entró en
la sinagoga según su costumbre un sábado, y se levantó
para hacer la lectura. Se le dio el libro del profeta Isaías, lo desenrolló
y encontró el pasaje en que estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha
ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación
a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos
y proclamar un año de gracia del Señor.
Enrolló el libro, lo devolvió al encargado y se sentó.
Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces
comenzó a decirles:
"Hoy se ha cumplido ante ustedes está profecía".
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras
que había pronunciado.
10 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
5, 5-13
Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que
cree que Jesús es el Hijo de Dios? Jesucristo se manifestó mediante
sangre y agua; no sólo por agua, sino por agua y por sangre; y el Espíritu
es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así
pues, los testigos son tres: el Espíritu, el agua y la sangre, y los
tres están de acuerdo.
Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Y
Dios nos ha dado testimonio acerca de su Hijo: si uno cree en el Hijo de Dios,
tiene ya el testimonio de Dios.
Si uno no cree a Dios, lo hace mentiroso, porque no cree en el testimonio que
Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio consiste en que Dios nos ha dado la
vida eterna, la vida que está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene
la vida; quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
A ustedes, los que creen en el Hijo de Dios, les he escrito estas cosas para
que sepan que tienen la vida eterna.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 147, 12-13.14-15.19-20
Demos gracias y alabemos al Señor.
Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión.
Que él refuerza los cerrojos de tus puertas y bendice a tus hijos en
medio de ti.
Demos gracias y alabemos al Señor.
El mantiene la paz en tus fronteras y te alimenta con la mejor harina; él
envía a la tierra sus ordenes, veloz va corriendo su mensaje.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Manifestó su palabra a Jacob, sus leyes y decretos a Israel; con ningún
pueblo actuó así, ni les dio a conocer sus decretos.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
5, 12-16
En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso;
y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra suplicando:
"Señor, si quieres, puedes limpiarme".
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo:
"Quiero, queda limpio".
Y al momento desapareció la lepra. Jesús le ordenó que
no lo dijera a nadie, y añadió: "Ve a presentarte al sacerdote
y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió.
Eso les servirá de testimonio".
Y su fama se extendía cada vez más, y las muchedumbres acudían
a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero él se retiraba
a lugares solitarios para orar.
11 de Enero
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
5, 14-21
Queridos hijos: Esta es la confianza que tenemos en Dios: que si le pedimos
algo según su voluntad, nos escucha; y si sabemos que nos escucha cuando
le pedimos algo, sabemos que tenemos todo lo que le hemos pedido.
Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, pida a
Dios por él, y Dios le dará la vida. Me refiero a los que cometen
pecados que no llevan a la muerte. Porque hay un pecado que lleva a la muerte;
por ése no digo que se pida. Aunque toda mala acción es pecado,
no todo pecado lleva a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca; el Hijo de Dios lo protege,
y no lo toca el demonio.
Sabemos que pertenecemos a Dios y que el mundo entero está bajo el poder
del demonio; pero sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos
ha dado inteligencia para conocer al Verdadero. Y estamos en el Verdadero, en
su Hijo, Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.
Hijo míos, cuídense de los ídolos.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 149, 1-2.3-4.5-6a y 9b
El Señor ama a su pueblo.
Canten al Señor un canto nuevo, alábenlo en la asamblea de los
fieles; celebre Israel a su Creador, festejen los hijos de Sión a su
Rey.
El Señor ama a su pueblo.
Que alaben su nombre con danzas, que toquen para él la pandereta y el
arpa; porque el Señor aprecia a su pueblo y concede a los débiles
la victoria.
El Señor ama a su pueblo.
Que los fieles salten de alegría y hasta en los lechos canten jubilosos:
con vivas a Dios en la boca; será un honor para todos sus fieles.
El Señor ama a su pueblo.
Lectura del santo Evangelio según san Juan
3, 22-30
En aquel tiempo fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció
allí con ellos bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón,
cerca de Salín, porque allí había agua abundante. La gente
acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.
Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de
Juan y unos judíos acerca de la purificación. Se acercaron a Juan
y le dijeron:
"Maestro, Aquél que estaba contigo en la otra orilla del Jordán,
de quien tú nos diste testimonio, está ahora bautizando y todos
acuden a él".
Contestó Juan:
"El hombre sólo puede tener lo que Dios le haya dado. Ustedes mismos
son testigos de lo que yo dije entonces: "Yo no soy el Mesías, sino
el que han enviado delante de él". La esposa pertenece al esposo.
El amigo del esposo, que está junto a él y lo escucha, se alegra
mucho al oír la voz del esposo; por eso mi alegría ha llegado
a su plenitud. Es necesario que él crezca y que yo disminuya".
12 de Enero
Lectura del libro del profeta Isaías
42, 1-4.6-7
Esto dice el Señor:
"Este es mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.
He puesto sobre él mi espíritu para que manifieste el derecho
a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por
las calles; no romperá la caña resquebrajada, ni apagará
la mecha que apenas arde. Manifestará firmemente el derecho, y no se
debilitará ni se cansará hasta implantarlo en la tierra. Los pueblos
lejanos anhelan su enseñanza.
Yo, el Señor, te llamé, según mi plan salvador; te tomé
de la mano, te formé y te hice mediador del pueblo y luz de las naciones,
para que abras los ojos a los ciegos, sacar prisioneros de la cárcel,
y del calabozo a los que viven en tinieblas".
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b y 9b-10
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Alaben al Señor, hijos de Dios, alaben la gloria del nombre del Señor,
póstrense ante el Señor cuando manifiesta su grandeza.
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa.
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
El Dios de la gloria ha tronado, el Señor arrasa los bosques. El Señor
domina las aguas desbordadas, el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Lectura del libro de los Hechos a los Apóstoles
10, 34-38
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban
en su casa con estas palabras:
"Ahora comprendo que Dios no hace distinción de personas, sino que
acepta a quien lo honra y obra rectamente sea de la nación que sea. El
envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la buena noticia de
la paz por medio de Jesucristo, que es Señor de todos.
Ustedes están enterados de lo que ha ocurrido en Judea, comenzando por
Galilea, después del bautismo predicado por Juan. Me refiero a Jesús
de Nazaret, a quien Dios ungió con el poder del Espíritu Santo.
El pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo, porque
Dios estaba con él".
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 6b-11
En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo:
"Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo. Yo
no soy digno de postrarme ante él para desatar la correa de sus sandalias.
Yo los bautizo con agua, pero él los bautizará con el Espíritu
Santo".
Por esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue
bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua, vio
abrirse los cielos y al Espíritu que bajaba sobre él como una
paloma. Se oyó entonces una voz que venía del cielo:
"Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco".
13 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
1, 1-6
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a
nuestros antepasados por medio de los profetas. Ahora, en este momento final,
nos ha hablado por medio del Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por
quien hizo también el universo.
El es reflejo de su gloria, imagen perfecta de su ser. El sostiene el universo
con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los
pecados, está sentado a la derecha de Dios en las alturas; tanto más
encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelente es el título
que ha heredado.
En efecto, ¿a qué ángel dijo Dios alguna vez:
"Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy?"
Y también:
"¿Yo seré para él un padre y él será
para mí un hijo?"
Y en otro pasaje, al introducir en el mundo a su Hijo primogénito, dice:
"Adórenlo todos los ángeles de Dios".
Lectura del Libro de los Salmos
Del Salmo 96
Angeles del Señor, adórenlo.
Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo
entero. El trono del Señor está asentado sobre la justicia y el
derecho.
Angeles del Señor, adórenlo.
Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. Que
caigan ante Dios todos los dioses.
Angeles del Señor, adórenlo.
Tú, Señor altísimo, estás muy por encima de la
tierra y mucho más en alto que los dioses.
Angeles del Señor, adórenlo.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1,14-20
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea
para predicar el Evangelio de Dios y decía:
"Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse
y crean en el Evangelio".
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón
y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores.
Jesús les dijo: "Síganme y haré de ustedes pescadores
de hombres".
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que
estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando
en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús
14 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
2, 5-12
Hermanos: Dios no sometió a los ángeles el mundo futuro del que
hablamos. Un salmo lo atestigua solemnemente:
¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes, el ser humano
para que de él te preocupes? Lo hiciste un poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad; todo lo sometiste bajo sus pies.
Al someterle todas las cosas, no dejó nada sin someter. Es cierto que
ahora no vemos que le estén sometidas todas las cosas; pero a aquél
que fue hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos
coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte.
Así, por disposición divina, gustó él la muerte
en beneficio de todos.
Porque era conveniente que Dios, origen y meta de todas las cosas, queriendo
conducir a la gloria a muchos hijos, perfeccionara, mediante los sufrimientos,
a quien iba a guiarlos a la salvación.
Porque, santificador y santificados, todos proceden de uno mismo. Por eso Jesús
no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice:
Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 8, 2a y 5.6-7.8-9
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda
la tierra! ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano para que cuides de él?
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Lo hiciste apenas inferior a un dios, coronándolo de gloria y esplendor;
le diste poder sobre la obra de tus manos.
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo pusiste bajo sus pies: rebaños y ganados, todos juntos, y aun
las bestias salvajes; los pájaros del cielo, los peces del mar y todo
cuanto surca las sendas de los mares.
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos
1, 21-28
En aquel tiempo, llegó Jesús a Cafarnaún y el sábado
fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados
de su enseñanza, pues les enseñaba con autoridad y no como los
escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu
inmundo, que se puso a gritar:
"¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret?
¿Has venido a destruirnos? ¡Sé quién eres: el Santo
de Dios!"
Jesús le ordenó:
"Cállate y sal de ese hombre".
El espíritu inmundo lo sacudió violentamente y, dando un alarido,
salió de él. Todos quedaron asombrados y se decían:
"¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva llena de autoridad!
¡Manda incluso a los espíritus inmundos y éstos lo obedecen!"
Y muy pronto se extendió su fama por toda la comarca de Galilea.
15 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
2, 14-18
Hermanos: Puesto que los hijos tenían en común la carne y la
sangre, también Jesús las compartió para poder destruir
con su muerte al que tenía poder para matar, es decir, al diablo, y librar
a aquellos a quienes el temor a la muerte tenía esclavizados de por vida.
Porque ciertamente no ha venido en auxilio de los ángeles, sino en auxilio
de la raza de Abrahán. Por eso tenía que ser hecho en todo semejante
a sus hermanos para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y digno de
confianza en las cosas de Dios, capaz de obtener el perdón de los pecados
del pueblo.
Precisamente porque él mismo fue sometido al sufrimiento y a la prueba,
puede socorrer ahora a los que están bajo la prueba.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 104, 1-2.3-4.6-7.8-9
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, publiquen entre los pueblos
sus proezas, cántenle, toquen en su honor, proclamen sus maravillas.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Gloríense de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.
Recurran al Señor y a su poder, busquen su rostro sin descanso.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Descendencia de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su elegido: el Señor
es nuestro Dios, en toda la tierra están en vigor sus
decretos.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra que ha
dado por mil generaciones; del pacto concluido con Abrahán y del juramento
que hizo a Isaac.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 29-39
En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, Jesús se fue inmediatamente
a casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de
Simón estaba en cama con fiebre. Se lo dijeron a Jesús y él
se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le quitó
la fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los
enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta.
El sanó entonces a muchos enfermos de diversos males y expulsó
a muchos demonios, pero a éstos no los dejaba hablar, pues sabían
quién era.
Muy de madrugada, antes del amanecer, se levantó, salió, se fue
a un lugar solitario y allí comenzó a orar. Simón y sus
compañeros fueron en su busca. Cuando lo encontraron le dijeron:
"Todos te buscan".
Jesús les contestó:
"Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también
allí, pues para esto he venido".
Y se fue a predicar en las sinagogas judías por toda Galilea, expulsando
los demonios.
16 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
3, 7-14
Hermanos: Oigamos lo que dice el Espíritu Santo en un salmo: Si escuchan
hoy la voz de Dios, no endurezcan sus corazones como sucedió en el lugar
de la rebelión el día de la prueba en el desierto, cuando sus
antepasados me pusieron a prueba después de haber visto mis obras durante
cuarenta años. Por eso me irrité contra aquella generación
y dije: Su corazón anda siempre extraviado; jamás han conocido
mis caminos. Por eso juré enojado: ¡No entrarán en mi descanso!
Tengan cuidado, hermanos, que no se encuentre en alguno de ustedes un corazón
malo e
incrédulo que lo aleje del Dios vivo. Al contrario, exhórtense
mutuamente cada día mientras dure este hoy, para que ninguno de ustedes
se endurezca por la seducción del pecado. Porque participamos de la muerte
de Cristo, siempre y cuando mantengamos firme hasta el final la confianza del
principio.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 94, 6-7.8-9.10-11
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Entremos, postrémonos para adorarlo, arrodillémonos ante el Señor,
que nos ha hecho. Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, ovejas
que él apacienta.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
¡Ojalá escuchen su voz!: "No endurezcan su corazón
como en Meribá, como el día de Masá en el desierto, cuando
me tentaron sus antepasados y me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis
obras.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije:
"Son un pueblo de corazón rebelde, que no conoce mis caminos".
Por eso juré indignado:
"¡Jamás entrarán en mi descanso!"
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 40-45
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso y le suplicó
de rodillas:
"Si quieres, puedes limpiarme".
Jesús, compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo:
"¡Sí quiero, queda limpio!"
Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad:
"No se lo digas a nadie; pero para que conste, preséntate al sacerdote
y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés".
El, sin embargo, tan pronto como se fue, comenzó a divulgar entusiasmado
lo ocurrido, de modo que Jesús no podía ya entrar abiertamente
en ninguna ciudad; tenía que quedarse fuera, en lugares solitarios, y
aún así seguían acudiendo a él de todas partes.
17 de Enero
Lectura de la cara a los Hebreos
4, 1-5.11
Hermanos: Mientras está en vigor la promesa de entrar en el descanso
de Dios, tengamos cuidado, no sea que alguno quede sin entrar. Porque también
nosotros hemos recibido la buena noticia como ellos, sólo que a ellos
no les sirvió de nada, porque no estaban unidos mediante la fe a aquellos
que lo escucharon.
Pero nosotros, si tenemos fe,podemos entrar en este descanso del que ha dicho:
"Por eso juré enojado: ¡No entrarán en mi descanso!"
En realidad, sus trabajos terminaron cuando dio fin a la creación del
mundo, porque en cierto pasaje se ha dicho acercadel séptimo día:
Y Dios descansó de toda su obra el día séptimo.
Pero volvamos a nuestro pasaje: ¡No entrarán en mi descanso!
Esforcémonos, por tanto, a entrar en este descanso, para que nadie caiga
en aquella misma desobediencia.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 77, 3.4bc.6c-7.8
No olvides las hazañas del Señor.
Las cosas que hemos oído y que sabemos, lo que nos contaron nuestros
antepasados, no las ocultaremos a sus descendientes, sino que las contaremos
a la generación venidera.
No olvides las hazañas del Señor.
Para que de hijos a nietos pasara la noticia: pondrán así en
Dios su confianza, no olvidarán sus proezas y observarán sus mandamientos.
No olvides las hazañas del Señor.
No serán como fueron sus antepasados, una generación rebelde
y terca, una generación de corazón desleal y de espíritu
infiel al Señor.
No olvides las hazañas del Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 1-12
Cuando Jesús volvió a Cafarnaún, corrió la voz de
que estaba en casa. Acudieron tantos, que ya no había lugar ni siquiera
junto a la puerta; mientras, él enseñaba su doctrina. En ese momento
le trajeron un paralítico entre cuatro; pero, como no podían acercarse
hasta Jesús a causa del gentío, quitaron parte del techo de la
casa donde estaba y, por el boquete que abrieron, descolgaron la camilla en
que yacía el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico:
"Hijo, tus pecados te son perdonados".
Unos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar:
"¿Cómo se atreve a decir eso? ¡Blasfema! ¿Quién
puede perdonar pecados, sino sólo Dios?"
Conociendo Jesús lo que estaban pensado, les dijo:
"Por qué piensan así en su interior? ¿Qué es
más fácil? ¿Decir al paralítico: Tus pecados te
son perdonados; o decirle: Levántate, toma tu camilla y camina? Pues
ahora sabrán que el Hijo del hombre tiene poder en
la tierra para perdonar los pecados".
Entonces se dirigió al paralítico y le dijo:
"Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
El paralítico se puso en pie, tomó en seguida la camilla y salió
a la vista de todos, de modo que todos se quemaron maravillados y daban gloria
a Dios diciendo:
"¡Jamás habíamos visto una cosa semejante!"
18 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
4, 12-16
Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una
espada de dos filos: penetra hasta lo más íntimo del alma, hasta
lo más profundo del ser y descubre los pensamientos e intenciones del
corazón. Así que toda criatura es transparente para Dios. Todo
queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de aquél a quien hemos
de rendir cuentas.
Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un sumo sacerdote eminente
que ha penetrado en los cielos, mantengámonos firmes en la fe que profesamos.
Pues no es él un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras flaquezas,
sino que ha sido probado en todo como nosotros, excepto en el pecado.
Acerquémonos, por tanto, con plena confianza al trono de la gracia, a
fin de obtener misericordia y encontrar la gracia de un socorro oportuno.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 18, 8.9.10.15
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta: da consuelo al hombre; el mandato del
Señor es verdadero: da
sabiduría al ignorante.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Los preceptos del Señor son rectos: dan alegría al corazón;
el mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
El temor del Señor es puro: permanece para siempre; los juicios del
Señor son verdad: todos justos por igual.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Que te agraden mis palabras y mis pensamientos, Señor, roca mía,
mi redentor.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 13-17
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago;
toda la gente lo seguía y él les enseñaba. Al pasar vio
a Leví, el hijo de Alfeo, que estaba sentado en su mesa de impuestos,
y le dijo:
"Sígueme".
El se levantó y lo siguió.
Después, mientras Jesús estaba sentado a la mesa en casa de Leví,
muchos publicanos y pecadores se sentaron con él y sus discípulos,
porque eran muchos los que lo seguían.
Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con
pecadores y recaudadores de impuestos, preguntaron a sus discípulos:
"¿Por qué come con recaudadores de impuestos y con pecadores?"
Habiendo oído esto, Jesús les dijo:
"No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. Yo no he venido
a llamar a los justos, sino a los pecadores".
19 de Enero
Lectura del primer libro de Samuel
3, 3b-10.19
En aquellos días, Samuel estaba durmiendo en el santuario del Señor,
donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel:
"Samuel, Samuel".
El respondió:
"Aquí estoy".
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo:
"Aquí estoy, porque me has llamado".
Respondió Elí:
"No te he llamado, vuelve a acostarte".
Y Samuel fue a acostarse. Pero el Señor lo llamó otra vez:
"Samuel".
Samuel se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo:
"Aquí estoy, porque me has llamado.
Respondió Elí:
"No te he llamado, hijo mío, acuéstate de nuevo".
Samuel no conocía todavía al Señor, pues no se le había
revelado la palabra del Señor.
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó,
fue donde estaba Elí y le dijo:
"Aquí estoy, porque me has llamado".
Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba
al joven, y le aconsejó:
"Ve a acostarte, y si te llaman, respondes: Habla, Señor, que tu
siervo escucha".
Samuel fue y se acostó en su sitio. Vino el Señor, se acercó
y lo llamó como las otras veces:
"Samuel, Samuel".
Samuel respondió:
"Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus
palabras dejó de cumplirse.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 39, 2.4ab.7-8.8b-9.10
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Puse toda mi esperanza en el Señor; él se inclinó hacia
mí y escuchó mi grito; puso en mi boca un canto nuevo, un himno
a nuestro Dios.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te escuchara;
no pides holocaustos ni víctimas; entonces yo digo: "Aquí
estoy", para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior. He proclamado
tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes, Señor, que no me he
callado.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
6, 13c-15a.17-20
Hermanos: El cuerpo no es para la lujuria, sino para el Señor, y el
Señor para el cuerpo. Dios, por su parte, que resucitó al Señor,
también nos resucitará a nosotros con su poder.
¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? En cambio, el que se
une al Señor se hace un solo espíritu con él.
Eviten la lujuria. Cualquier otro pecado cometido por el hombre queda fuera
del cuerpo; pero el lujurioso peca contra su propio cuerpo. ¿O es que
no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido
de Dios y que habita en ustedes? No son ustedes sus propios dueños, porque
han sido comprados ¡y a qué precio!; den, pues, gloria a Dios con
su cuerpo.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan
1, 35-42
En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos y,
fijando los ojos en Jesús que pasaba, dijo:
"Este es el cordero de Dios".
Los dos discípulos lo oyeron decir esto y siguieron a Jesús. El
se volvió hacia ellos y, viendo que lo seguían, les preguntó:
"¿Qué buscan?"
Ellos contestaron:
"¿Maestro, donde vives?".
El les dijo:
"Vengan lo verán".
Se fueron con él, vieron dónde vivía y se quedaron con
él aquel día; eran como las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que siguieron a Jesús por el testimonio de Juan era Andrés,
el hermano de Simón Pedro. El primero a quien encontró Andrés
fue a su hermano Simón, y le dijo:
"Hemos encontrado al Mesías" (que quiere decir Cristo).
Y lo llevó a Jesús y éste, fijando en él la mirada,
le dijo:
"Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante te llamarás
Cefas" (es decir Pedro).
20 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
5, 1-10
Hermanos: Todo sumo sacerdote, en efecto, es tomado de entre los hombres y
puesto al servicio de Dios en favor de los hombres, a fin de ofrecer dones y
sacrificios por los pecados. Está en grado de ser comprensivo con los
ignorantes y los extraviados, ya que él también está lleno
de flaquezas, y a causa de ellas debe ofrecer sacrificios por los pecados propios,
a la vez que por los del pueblo. Nadie puede recibir esta dignidad, sino aquel
a quien Dios llama, como ocurrió en el caso de Aarón. Así
también Cristo no se apropió la gloria de ser sumo sacerdote,
sino que se la confirió Dios, quien le dijo:
Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.
O como dice también en otro lugar:
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
El mismo Cristo, que en los días de su vida mortal presentó oraciones
y súplicas con grandes gritos y lágrimas al que podía salvarlo
de la muerte, fue escuchado en atención a su actitud reverente; y precisamente
porque era Hijo, aprendió sufriendo a obedecer. Llegado a la perfección,
se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le
obedecen, y ha sido proclamado por Dios sumo sacerdote a la manera de Melquisedec.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 109, 1.2.3.4
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Oráculo del Señor a mi señor: "Siéntate a
mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu reinado.
¡Domina en medio de tus enemigos!
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
"Tuyo es el señorío desde el día de tu nacimiento
en el templo; antes de la aurora, como rocío, te engendré".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
El Señor lo ha jurado y no se retractará: "Tú eres
sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 18-22
En aquel tiempo, un día en que los discípulos de Juan y los fariseos
ayunaban, fueron a decir a Jesús:
"¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos
de los fariseos ayunan, y en cambio los tuyos no?"
Jesús les contestó:
"¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio
está con ellos? Mientras el novio está con ellos, no tiene sentido
que ayunen. Llegará un día en que el novio les será quitado;
entonces ayunarán.
Nadie cose un remiendo de tela nueva a un vestido viejo, porque lo añadido
hará encoger el vestido, lo nuevo hará encoger lo viejo, y el
desgarrón se hará mayor.
Y nadie guarda vino nuevo en odres viejos, porque el vino hará reventar
las odres y se perderán vino y odres. A vino nuevo, odres nuevos.
21 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
6, 10-20
Hermanos: Dios no es injusto para olvidar las obras y el amor que ustedes han
mostrado a su nombre, a través de los servicios que prestaron y que aún
prestan a los creyentes. Sólo deseamos que cada uno de ustedes dé
hasta el final, muestras del mismo entusiasmo en orden a la plena realización
de su esperanza, de modo que, en lugar de descuidarse, sigan el ejemplo de aquellos
que, por su fe y su perseverancia, son ya herederos de las promesas divinas.
Así, cuando Dios hizo la promesa
a Abrahán, no teniendo otro mayor por quien jurar, juró por sí
mismo, diciendo: Te colmaré de
bendiciones y haré innumerable tu descendencia. Y así, gracias
a su firme esperanza, obtuvo Abrahán la realización de la promesa.
Los hombres juran por alguien que es mayor que ellos, y el juramento es una
garantía que pone fin a toda discusión. Por eso también
Dios, queriendo mostrar más solemnemente a los herederos de la promesa
que su resolución no cambiaría, hizo un juramento, para que, apoyados
en esas dos garantías inmutables según las cuales es imposible
que Dios engañe, nos veamos firmemente impulsados a adherirnos
a la esperanza que nos propone; esperanza a la que nos aferramos como ancla
segura y firme para nuestra vida, y que penetra hasta el interior del santuario,
adonde ya ha entrado Jesús como precursor nuestro, en calidad de sumo
sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 110, 1-2.4-5. 9 y 10c
El Señor recuerda siempre su alianza.
Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión de
los buenos y en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas
de estudio para los que las aman.
El Señor recuerda siempre su alianza.
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es compasivo y misericordioso:
da alimento a los que lo respetan, acordándose siempre de su alianza.
El Señor recuerda siempre su alianza.
Envió la redención a su pueblo, confirmó su alianza para
siempre; su nombre es santo y digno de respeto; los que así proceden
serán para siempre alabados.
El Señor se recuerda siempre de su alianza.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 23-28
Un sábado pasaba Jesús a través de unos campos sembrados,
y sus discípulos comenzaron a cortar espigas según pasaban. Los
fariseos le dijeron:
"¿Te das cuenta que hacen en sábado lo que no está
permitido?"
Jesús les respondió:
"¿No han leído nunca lo que hizo David cuando tuvo necesidad
y sintió hambre él y sus compañeros? ¿Cómo
entró en la casa de Dios en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió
de los panes sagrados, que sólo a los sacerdotes les estaba permitido
comer, y dio también a quienes lo acompañaban?"
Luego añadió Jesús:
"El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el
sábado. Así que el Hijo del hombre
también es señor del sábado".
22 de Enero
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec
Lectura de la carta a los Hebreos
7, 1-3.15-17
Hermanos: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, salió
al encuentro de Abrahán cuando éste regresaba de vencer a los
reyes y lo bendijo. Abrahán, por su parte, le dio el diezmo de todo.
Melquisedec, cuyo nombre significa en primer lugar rey de justicia y luego rey
de Salem, es decir, rey de paz, se presenta sin padre, ni madre, ni antepasados;
no se conoce el comienzo ni el fin de su vida, y así, a semejanza del
Hijo de Dios, es sacerdote para siempre.
Esto es aún más evidente si surge otro sacerdote que, a semejanza
de Melquisedec, no lo es en virtud de un sistema de leyes terrenas, sino por
la fuerza de una vida indestructible, pues así está testificado:
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 109, 1.2.3.4
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Oráculo del Señor a mi señor: "Siéntate a
mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu reinado.
¡Domina en medio de tus enemigos!
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
"Tuyo es el señorío desde el día de tu nacimiento
en el templo; antes de la aurora, como rocío, te engendré".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
El Señor lo ha jurado y no se retractará: "Tú eres
sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 1-6
En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga y había
allí un hombre que tenía la mano atrofiada. Lo estaban acechando
para ver si lo sanaba en sábado, y tener así un motivo para acusarlo.
Jesús dijo entonces al hombre de la mano atrofiada:
"Levántate y ponte ahí en medio".
Y a ellos les preguntó:
"¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien
o hacer el mal; salvar una vida o destruirla?"
Ellos permanecieron callados.
Mirándolos con indignación y entristecido por la dureza de su
corazón, dijo al hombre:
"Extiende la mano".
El la extendió y su mano quedó restablecida.
En cuanto salieron, los fariseos se pusieron de acuerdo con los herodianos para
planear el modo de acabar con él.
23 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
7, 25-28; 8, 1-6
Hermanos: Jesús puede perpetuamente salvar a los que por medio de él
se acercan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder por ellos.
Tal es, en efecto, el sumo sacerdote que nos hacía falta: santo, inocente,
sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos. El
no tiene necesidad, como los sumos sacerdotes, de ofrecer cada día sacrificios
por sus propios pecados antes de ofrecerlos por los del pueblo, porque esto
lo hizo de una vez para siempre ofreciéndose a sí mismo. Y es
que la ley constituye sumos sacerdotes
a hombres frágiles, pero la palabra del juramento, que es posterior a
la ley, constituye sumo sacerdote al Hijo, a quien Dios hizo perfecto para siempre.
Esto es lo más importante de lo que estamos diciendo: que tenemos un
sumo sacerdote que se sentó en los cielos a la derecha del trono de Dios,
como ministro del santuario y de la verdadera tienda de la presencia levantada
por el Señor, y no por un hombre.
Porque todo sumo sacerdote es constituido para ofrecer dones y sacrificios;
por eso era necesario que también Jesús tuviera algo que ofrecer.
Pero si Jesús continuara sobre la tierra, no sería ni siquiera
sacerdote, porque ya existen sacerdotes para ofrecer los dones según
la ley. Estos sacerdotes celebran un culto que es sólo una imagen, una
sombra de las realidades celestes, según la advertencia divina hecha
a Moisés cuando se disponía a construir la tienda de la presencia:
Mira -le dijo- hazlo todo conforme al modelo que se te mostró en la montaña.
Pero ahora, Jesús ha recibido un ministerio tanto más elevado
cuanto que es mediador de una alianza superior y fundada en promesas mejores.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 39, 7-8a.8b-9.10.17
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te escuchara;
no pides holocaustos ni víctimas, entonces yo digo: "Aquí
estoy".
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí. Amo
tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
He proclamado tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes, Señor,
que no me he callado.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Pero que se alegren y se regocijen contigo todos los que te buscan; que los
que anhelan tu salvación repitan: "¡Qué grande es el
Señor!"
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 7-12
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a
orillas del lago y lo siguió una gran
muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea,
de Transjordania y de la región de Tiro y Sidón acudió
a él una gran multitud, al enterarse de lo que hacía.
Como había mucha gente, encargó a sus discípulos que le
prepararan una barca, para que no lo estrujaran.
Pues había sanado a muchos y, quienes padecían dolencias se le
echaban encima para tocarlo. Los
espíritus impuros, cuando lo veían, se postraban ante él
y gritaban:
"Tú eres el Hijo de Dios".
Pero él les prohibía enérgicamente que lo descubrieran.
24 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
8, 6-13
Hermanos: Jesús ha recibido un ministerio tanto más elevado cuanto
que es mediador de una alianza superior y fundada en mejores promesas.
En efecto, si la primera alianza hubiera sido perfecta, no habría sido
necesario buscar una
segunda. Pero es un reproche el que les Dios hace cuando dice:
"Vienen días, dice el Señor, en que yo haré con el
pueblo de Israel y de Judá una alianza nueva; no como la alianza que
hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano para sacarlos de
Egipto. Ellos no fueron fieles a mi alianza y por eso los rechacé, dice
el Señor.
Pero ésta es la única alianza que yo haré con el pueblo
de Israel después de aquellos días, dice el Señor. Pondré
mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón; yo seré
su Dios y ellos serán mi pueblo. Nadie tendrá ya que instruir
a su hermano diciendo: "Conoce al Señor", porque todos me conocerán,
desde el menor hasta el mayor. Pues yo perdonaré su maldad y no me acordaré
de sus pecados".
Al decir alianza nueva, Dios ha declarado vieja a la primera; ahora bien, lo
que se vuelve viejo y anticuado, está a punto de desaparecer.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 84, 8 y 10.11-12.13-14
El amor y la fidelidad se encuentran.
Muéstranos, Señor, tu amor y danos tu salvación. Sí,
la salvación está cerca de los que le honran, Dios habitará
en nuestra tierra.
El amor y la fidelidad se encuentran.
El amor y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se abrazan; la fidelidad
surge de la tierra y la justicia se asoma desde el cielo.
El amor y la fidelidad se encuentran.
El Señor también nos dará la lluvia y nuestra tierra dará
su cosecha; la justicia irá delante de él y seguirá su
camino.
El amor y la fidelidad se encuentran.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 13-19
En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó
a los que él quiso y se acercaron a él. Designó entonces
a doce, a los que llamó apóstoles, para que estuvieran con él
y para enviarlos a predicar con poder de expulsar a los demonios. Designó
a estos doce: A Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro; a Santiago,
el Hijo de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges,
es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo,
Tomás, Santiago el hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananeo y Judas
Iscariote, el que lo entregó.
25 de Enero
Lectura de los Hechos de los Apóstoles
22, 3-16
En aquellos días, Pablo dijo al pueblo:
"Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me eduqué
en esta ciudad. Mi maestro fue Gamaliel; él me instruyó en la
fiel observancia de la ley de nuestros antepasados; siempre he defendido con
pasión las cosas de Dios, como ustedes hoy.
Yo perseguí a muerte el camino cristiano, encadenando y encarcelando
a hombres y mujeres.
Y de ello pueden dar testimonio el sumo sacerdote y todos los miembros del
Consejo. Después de recibir de ellos mismos cartas de presentación
para los hermanos, me dirigía a Damasco, con ánimo de traer encadenados
a Jerusalén a los creyentes que allí hubiera, para que fueran
castigados.
Iba, pues, camino de Damasco, y cuando ya estaba cerca de la ciudad, hacia el
mediodía, de repente brilló a mi alrededor una luz cegadora venida
del cielo; caí al suelo, y oí una voz que me decía:
"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"
Yo respondí:
"¿Quién eres, Señor?"
Me contestó:
"Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues".
Los que venían conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me
hablaba.
Yo pregunté:
"¿Qué debo hacer, Señor?"
El Señor me respondió:
"Levántate y vete a Damasco; allí te dirán lo que
debes hacer".
Como no veía nada, debido al resplandor de aquella luz, entré
en Damasco de la mano de mis compañeros. Un cierto Ananías, varón
piadoso según la ley y muy respetado por todos los judíos que
allí vivían, vino a verme y me dijo:
"Hermano, Saulo, recobra la vista".
Y en aquel mismo instante recobré la vista y vi a Ananías. El
añadió:
"El Dios de nuestros antepasados te ha elegido para que conozcas su voluntad,
para que veas al Justo y oigas su voz. Porque serás testigo suyo ante
todos los hombres de lo que has visto y oído. No pierdas tiempo, ahora;
levántate, recibe el bautismo, y purifícate de tus pecados invocando
su nombre".
Lectura del libro de los Salmos
Sal 116, 1.2
Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Que alaben al Señor todos los pueblos, que todas las naciones lo festejen.
Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre.
Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
16, 15-18
En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, y les dijo:
"Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura.
El que crea y se bautice, se salvará, pero el que no crea, se condenará.
A los que crean, les acompañarán estas señales: arrojarán
demonios en mi nombre, hablarán en lenguas nuevas, cogerán serpientes
con sus manos, y, aunque beban un veneno, no les hará daño; impondrán
las manos a los enfermos y éstos sanarán".
26 de Enero
Lectura del libro del profeta Jonás
3, 1-5.10
En aquellos días, vino de nuevo la palabra del Señor a Jonás:
"Vete ahora mismo a Nínive, la gran capital, y proclama allí
lo que yo te diré".
Jonás partió de inmediato a Nínive, como le había
mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme; se necesitaban
tres días para recorrerla. Jonás entró en la ciudad y caminó
durante todo un día, pregonando:
"Dentro de cuarenta días Nínive será destruida".
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y todos, desde el más
grande hasta el más pequeño, se vistieron con ropa de penitencia.
Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían convertido,
se arrepintió y no llevó a cabo el castigo con que los había
amenazado.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 24, 4bc-5ab.6-7bc.8-9
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Muéstrame, Señor, tus caminos, muéstrame tus sendas. Guíame
en tu verdad; enséñame, pues tú eres el Dios que me salva.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Acuérdate, Señor, de que tu ternura y tu amor son eternos; acuérdate
de mí, por tu amor, por tu bondad, Señor.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
El Señor es bueno y recto y señala el camino a los pecadores;
guía por la senda del bien a los humildes, les enseña el camino.
Muéstrame, Señor, tus caminos.
Lectura de la primera carta de apóstol san Pablo a los Corintios
7, 29-31
Hermanos: Les digo esto: el tiempo se termina. En lo que falta, los que tienen
mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los
que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran;
los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de
este mundo pasa.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 14-20
Después del arresto de Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea
proclamando la buena noticia de Dios. Decía:
"El plazo se ha cumplido el. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse
y crean en el Evangelio".
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés
que estaban echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús
les dijo:
"Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres".
Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan.
Estaban en la barca reparando las redes. Jesús los llamó también;
y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con sus trabajadores, se fueron
con él.
27 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
9, 15. 24-28
Hermanos: Cristo es el mediador de la alianza nueva, pues él ha borrado
con su muerte las transgresiones de la antigua alianza, para que los elegidos
reciban la herencia eterna que se les había prometido.
Por eso Cristo no entró en un santuario construido por hombres -que no
pasa de ser simple imagen del verdadero-, sino en el mismo cielo, a fin de presentarse
ahora ante Dios para interceder por nosotros. Tampoco tuvo que ofrecerse a sí
mismo muchas veces, como el sumo sacerdote, que entra en el santuario una vez
al año con sangre ajena. De lo contrario, debería haber padecido
muchas veces desde la creación del mundo, siendo así que le bastó
con manifestarse una sola vez, en este tiempo final, para destruir el pecado
con su sacrificio.
Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez,
después de lo cual vendrá un juicio, así también
Cristo se ofreció una sola vez para tomar sobre sí los pecados
de la multitud, y por segunda vez aparecerá, ya sin relación con
el pecado, para dar la salvación a los que lo esperan.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 97, 1.2-3ab.3cd-4.5-6
Canten al Señor un canto nuevo.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano
le ha dado la victoria, su santo brazo.
Canten al Señor un canto nuevo.
El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones
muestra su salvación: ha recordado su amor y su fidelidad en favor de
Israel.
Canten al Señor un canto nuevo.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. ¡Aclamen al Señor,
habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten!
Canten al Señor un canto nuevo.
Canten al Señor con la cítara, con la cítara y los demás
instrumentos; al son de trompetas y clarines, aclamen al Señor, que es
rey.
Canten al Señor un canto nuevo.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 22-30
En aquel tiempo, unos escribas de Jerusalén decían acerca de
Jesús:
"Tiene dentro a Belzebú".
Y añadían:
"Con el poder del príncipe de los demonios expulsa a los demonios".
Jesús los llamó y les propuso estas comparaciones:
"¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si
un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede permanecer.
Si una familia está divida contra sí misma, esa familia no puede
permanecer. Si Satanás se ha rebelado contra sí mismo y está
divido, no puede permanecer sino que está llegando a su fin. Nadie puede
entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata
al fuerte; sólo entonces podrá saquear su casa.
Les aseguro que todo se les podrá perdonar a los hombres, los pecados
y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu
Santo no tendrá perdón jamás; será considerado culpable
para siempre".
Decía eso porque lo acusaban de estar poseído de un espíritu
inmundo.
28 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
10, 1-10
Hermanos: La ley no es más que una sombra de los bienes futuros, y no
la realidad misma de las cosas. Por eso, no puede hacer perfectos a través
de estos mismos sacrificios a quienes cada año se acercan a ofrecerlos.
De lo contrario, ¿no se habrían dejado de ofrecer, ya que quienes
los ofrecen, una vez purificados, ya no tendrían conciencia alguna de
pecado?
Sin embargo, estos sacrificios renuevan cada año el recuerdo de los pecados,
porque es imposible que la sangre de los toros y de los chivos quite los pecados.
Por eso, cuando Cristo entró en este mundo dijo:
No has querido sacrificio ni ofrenda, pero me has formado un cuerpo; no has
aceptado holocaustos ni sacrificios por el pecado. Entonces yo dije: Aquí
estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad. Así está escrito
de mí en un capítulo del libro.
En primer lugar dice: No has querido ni has aceptado los sacrificios, ofrendas,
holocaustos ni víctimas por el pecado, que se ofrecen según la
ley. Después añade: Aquí estoy para hacer tu voluntad.
De este modo anula la primera disposición y establece la segunda. Por
haber cumplido la voluntad de Dios, y gracias a la ofrenda que Jesucristo ha
hecho de su cuerpo una vez para siempre, nosotros hemos quedado consagrados
a Dios.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 39, 2-4ab.7-8a.10.11
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Puse toda mi esperanza en el Señor; él se inclinó hacia
mí y escuchó mi grito. Puso en mi boca un canto nuevo, un himno
a nuestro Dios.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te escuchara;
no pides holocaustos ni víctimas, entonces yo digo: "Aquí
estoy".
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
He proclamado tu fidelidad en la gran asamblea, tú sabes, Señor,
que no me he callado.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
No he ocultado tu fidelidad en el fondo de mi corazón, proclamaré
tu lealtad y tu salvación, no oculté tu amor y tu lealtad en la
gran asamblea.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 31-35
En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús su madre y sus parientes
y, quedándose fuera, lo mandaron llamar. La gente estaba sentada alrededor
de Jesús, y le dijeron:
"Oye, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera y te buscan".
Jesús les respondió:
"¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?"
Y mirando entonces a los que estaban sentados a su alrededor, añadió:
"Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios,
ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".
29 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
10, 11-18
Hermanos: Cualquier otro sacerdote se presenta cada día para celebrar
el culto y ofrecer continuamente los mismos sacrificios que nunca pueden quitar
los pecados. Cristo, por el contrario, no ofreció más que un sacrificio
por el pecado, y se sentó para siempre a la derecha de Dios. Únicamente
espera que Dios ponga a sus enemigos como estrado de sus pies. Con esta única
ofrenda ha hecho perfectos de una vez para siempre a quienes han sido consagrados
a Dios.
Esto es lo que también nos atestigua el Espíritu Santo, pues después
de haber dicho: Esta es la alianza que yo haré con ellos después
de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en sus
corazones y las escribiré en sus mentes:
Añade:
Y no me acordaré más de sus pecados ni de sus iniquidades.
Ahora bien, cuando los pecados han sido perdonados, ya no hay necesidad de ofrenda
por el pecado.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 109, 1.2.3.4
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Oráculo del Señor a mi señor: "Siéntate a
mi derecha hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Desde Sión extenderá el poder de tu reinado. ¡Domina en
medio de tus enemigos!
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
"Tuyo es el señorío desde el día de tu nacimiento
en el templo; antes de la aurora, como rocío, te engendré".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
El Señor lo ha jurado y no se retractará: "Tú eres
sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec".
Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
4, 1-20
En aquel tiempo, de nuevo se puso Jesús a enseñar a orillas del
lago. Acudió a él tanta gente, que tuvo que subir a una barca
que había en el lago y se sentó en ella, mientras toda la gente
permanecía en tierra, a la orilla del lago. Les enseñaba muchas
cosas por medio de parábolas. Les decía enseñándoles:
"Escuchen: Salió el sembrador a sembrar. Y sucedió que, al
sembrar, parte de la semilla cayó al borde del camino. Vinieron los pájaros
y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había
mucha tierra; brotó en seguida, porque la tierra era poco profunda, pero,
en cuanto salió el sol se marchitó y se secó porque no
tenía raíz. Otra parte cayó entre la maleza y, cuando la
maleza creció, asfixió la semilla que no dio fruto. Otra parte
cayó en tierra buena y creció, se desarrolló y dio fruto;
el treinta, el
sesenta y hasta el ciento por uno".
Y añadió:
"Quien tenga oídos para oír,que oiga".
Cuando quedó a solas, los que estaban a su alrededor junto con los Doce
le preguntaron sobre las parábolas.
Jesús les dijo:
"A ustedes Dios les ha confiado el misterio de su reino, pero a los de
fuera todo les resulta enigmático, de modo que: por más que miran,
no ven; y, por más que oyen, no entienden; a no ser que se conviertan
y Dios los perdone".
Y añadió:
"¿No entienden esta parábola? ¿Cómo van a comprender
entonces todas las demás? El sembrador siembra el mensaje. La semilla
sembrada al borde del camino se parece a aquellos en quienes se siembra el mensaje,
pero en cuanto lo oyen viene Satanás y les quita el mensaje sembrado
en ellos. Lo sembrado en terreno pedregoso se parece a aquellos que, al oír
el mensaje, lo reciben en seguida con alegría, pero no tienen raíz
en sí mismos; son inconstantes y al llegar el sufrimiento o la persecución
a causa del mensaje, sucumben. Otros se parecen a lo sembrado entre la maleza.
Son ésos que oyen el mensaje, pero las preocupaciones del mundo, la seducción
del dinero y la codicia de todo lo demás los invaden, ahogan el mensaje
y éste queda sin fruto. Lo sembrado en tierra buena se parece a aquellos
que oyen el mensaje, lo reciben y dan fruto: uno treinta, otro sesenta y otro
cien".
30 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
10, 19-25
Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder
entrar en el santuario; porque él nos abrió un camino nuevo y
viviente a través del velo, que es su propio cuerpo. Asimismo, en Cristo,
tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.
Acerquémonos pues, con sinceridad de corazón, con una fe total,
limpia la conciencia de toda mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable.
Mantengámonos inconmovibles en la profesión de nuestra esperanza,
porque el que nos hizo las promesas es fiel a su Palabra; estimulémonos
mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas obras.
No abandonemos la costumbre de asistir a nuestras asambleas, como algunos acostumbran,
sino animémonos los unos a los otros, tanto más cuanto que vemos
que el día del Señor se acerca.
Lectura del libro de los Salmos
Del salmo 23
Busquemos a Dios, nuestro Señor.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene; el orbe todo y los que en
él habitan, pues él lo edificó sobre los mares; él
fue quien lo asentó sobre los ríos.
Busquemos a Dios, nuestro Señor
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién
podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos
puras y que no jura en falso.
Busquemos a Dios, nuestro Señor.
Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará
justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de
Jacob.
Busquemos a Dios, nuestro Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
4, 21-25
En aquel tiempo dijo Jesús a la multitud:
"¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo
de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está
escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado es para que salga
a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga".
Siguió hablándoles y les dijo:
"Pongan atención a lo que están oyendo: La misma medida que
utilicen para tratar a los demás, ésa misma se usará para
tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al
que tiene poco, aun eso poco se le quitará".
31 de Enero
Lectura de la carta a los Hebreos
10, 32-39
Hermanos: Recuerden aquellos primeros días en que, recién iluminados
por el bautismo, soportaron duros y dolorosos combates. Unas veces fueron expuestos
públicamente a insultos y tormentos; otras, compartiendo los sufrimientos
de los hermanos que eran maltratados. Pues se compadecieron de los que estaban
en la cárcel y aceptaron con alegría que los despojaran de sus
bienes, sabiendo que están en posesión de otros bienes mejores
y perdurables.
Por lo tanto, no pierdan la confianza, pues la recompensa es grande. Lo que
ahora necesitan es la perseverancia, para cumplir la voluntad de Dios alcanzar
lo prometido.
Atiendan a lo que dice la Escritura: "Pronto, muy pronto, el que ha de
venir vendrá sin retraso; y mi justo vivirá por la fe, pero si
desconfía, dejará de agradarme". Pero nosotros no somos de
los que retroceden para su perdición, sino hombres de fe destinados a
salvarnos.
Lectura del libro de los Salmos
Del salmo 36
La salvación del justo es el Señor.
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta
tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor
cuanto deseas.
La salvación del justo es el Señor.
Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía, y hará
que tu virtud y tus derechos brillen igual que el sol de mediodía.
La salvación del justo es el Señor.
Porque aprueba el camino de los justos, asegura el Señor todos sus pasos;
no quedarán por tierra cuando caigan, porque el Señor los tiene
de su mano.
La salvación del justo es el Señor.
La salvación del justo es el Señor; en la tribulación
él es su amparo. A quien en él confía, Dios lo salva de
los hombres malvados.
La salvación del justo es el Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
4, 26-34
En aquel tiempo decía Jesús a las muchedumbres:
"Sucede con el reino de Dios lo mismo que con el grano que un hombre echa
en la tierra. No importa que él esté dormido o despierto, que
sea de noche o de día. El grano germina y crece, sin que él sepa
cómo. La tierra da fruto por sí misma; primero un tallo, luego
la espiga, después el trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto
está a punto, en seguida se corta con la guadaña, porque ha llegado
la cosecha".
Proseguía diciendo:
"¿Con qué comparemos el reino de Dios o con qué parábola
lo expondremos? Sucede con él lo que con un grano de mostaza. Cuando
se siembra en la tierra es la más pequeña de todas las semillas.
Pero, una vez sembrada, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas y
echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra".
Con muchas parábolas como éstas Jesús les anunciaba el
mensaje, adaptándose a su capacidad de entender. No les decía
nada sin parábolas. A sus propios discípulos, sin embargo, les
explicaba todo en privado.