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16 de Agosto

Lectura del libro de Josué
24, 14-29


En aquellos días, habló Josué al pueblo y le dijo:
«Teman al Señor y sírvanlo con toda la sinceridad de su corazón. Apártense de los dioses a los que sirvieron sus padres al otro lado del río Eufrates y en Egipto, y sirvan al Señor. Pero si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quien quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Eufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitan? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor».
El pueblo respondió:
«Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; Él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos, y en los pueblos por donde pasamos expulsó a todos los que habitaban el país al que llegamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios».
Entonces Josué le dijo al pueblo:
«No creo que ustedes puedan servir al Señor, porque es un Dios santo y celoso, que no perdonará sus rebeldías y pecados. Si después de todo el bien que el Señor les ha hecho, lo abandonan para servir a dioses extranjeros, Él los castigará y acabará con ustedes».
El pueblo le respondió a Josué:
«No nos sucederá lo que tú dices, porque ciertamente serviremos al Señor».
Josué le dijo al pueblo:
«Ustedes son testigos de que han elegido servir al Señor».
Respondieron ellos:
«Somos testigos».
Josué les dijo entonces:
«Apártense, pues, de los dioses extranjeros que tienen y vuelvan su corazón al Señor, Dios de Israel».
El pueblo respondió a Josué:
«Serviremos al Señor, nuestro Dios, y obedeceremos sus mandamientos».
Aquel día Josué renovó la alianza del Señor con el pueblo y le impuso a éste mandamientos y normas en Siquem.
Josué escribió estas cláusulas en el libro de la ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y la colocó al pie de la encina que había en el santuario del Señor.
Josué le dijo a todo el pueblo:
“Esta piedra será testigo, pues ha oído todo lo que el Señor les ha dicho:
Ella será testigo contra ustedes, cuando quieran renegar del Señor, su Dios».
Por fin, Josué despidió al pueblo y cada uno se volvió a su casa.
Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.
 

Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 15
El Señor es nuestro Dios.

Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio; yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos.
El Señor es nuestro Dios.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor y con él a mi lado, jamás tropezaré.
El Señor es nuestro Dios.

Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia y de alegría perpetua junto a ti.
El Señor es nuestro Dios.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
19, 13-15

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; Pero Jesús les dijo:
«Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos».
Después les impuso las manos y continuó su camino.

 

 




17 de Agosto

Lectura del libro de los Proverbios
9, 1-6

La Sabiduría se ha edificado una casa, ha plantado siete columnas, ha sacrificado víctimas, ha mezclado el vino y puesto la mesa. Ha enviado a sus criadas a proclamar en los lugares más altos de la ciudad:
«El que sea inexperto venga acá».
Y al hombre duro de entender le dice:
«Vengan a comer de mi pan, beban del vino que he mezclado. Dejen la inexperiencia y vivirán, sigan el camino de la inteligencia».


Lectura del Libro de los Salmos
Sal 33, 2-3.10-11.12-13.14-15

Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Respeten al Señor, todos sus devotos, que nada les falta a quienes lo respetan; los ricos se arruinan y pasan hambre, pero los que buscan al Señor no les falta nada.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Vengan, hijos, escúchenme: voy a enseñarles el temor del Señor. ¿Quién hay que ame la vida y desee tener días felices?
Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Guarda tu lengua del mal y tus labios de la mentira; apártate del mal y obra el bien, busca la paz y corre tras ella.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
5, 15-20

Hermanos: Pongan, pues, atención en comportarse no como necios, sino como sabios, aprovechando el momento presente, porque corren malos tiempos. Por lo mismo, no sean irreflexivos; antes bien, traten de descubrir cuál es la voluntad del Señor. Tampoco se emborrachen, pies el vino fomenta la lujuria. Al contrario, llénense del Espíritu y reciten en sus reuniones salmos, himnos y cánticos inspirados. Canten y toquen para el Señor de todo corazón, y den continuamente gracias a Dios Padre por todas las cosas en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 51-58

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que come de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo».
Esto provocó una fuerte discusión entre los judíos, los cuales se preguntaban:
«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Jesús les dijo:
«Yo les aseguro que, si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él. Como el Padre, que me envió posee la vida y yo vivo por él, así también, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el pan que comieron sus antepasados. Ellos
murieron; pero el que coma de este pan, vivirá para siempre».

 

 




18 de Agosto

Lectura del libro de los Jueces
2, 11-19

En aquellos días, los israelitas ofendieron con su conducta al Señor, dando culto a los ídolos. Abandonaron al Señor, Dios de sus antepasados, que los había sacado de Egipto, y siguieron a dioses de los pueblos vecinos y los adoraron irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y Astarté.
Entonces el Señor se encolerizó contra Israel; los puso en manos de salteadores, que los despojaron, los entregó a sus enemigos de alrededor, y no fueron capaces de resistirlos. En todas sus campañas la mano del Señor intervenía contra ellos para castigarlos, como él les había dicho y jurado, y los puso en una situación desesperada.
Entonces el Señor instituyó jueces, que salvaron a los israelitas de quienes los saqueaban, pero ellos tampoco escucharon a los jueces: se prostituyeron dando culto y adorando a otros dioses; se desviaron muy pronto de la conducta de sus antepasados, que habían cumplido los mandamientos del Señor, pero no los imitaron.
Cuando el Señor les instituyó jueces, él estaba con el juez y los salvaba de sus enemigos, pues se conmovía ante los gemidos que proferían bajo el yugo de sus opresores. Pero, en cuanto moría el juez, volvían a pecar y se portaban todavía peor que sus antepasados; seguían a otros dioses, les daban culto, los
adoraban y volvían a sus prácticas y a su conducta obstinada.


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 105

Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

No exterminaron nuestros padres a los pueblos que el Señor les había mandado.
Se unieron con paganos y aprendieron sus prácticas.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Dieron culto a los ídolos y éstos fueron para ellos como una trampa. Entonces entregaron a sus hijos e hijas en sacrificio a los demonios.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

Se contaminaron con sus obras y se prostituyeron con sus acciones; por eso el Señor renegó de su pueblo y estalló su enojo.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

¡Cuántas veces los libró, pero ellos se obstinaron en su actitud! Entonces el Señor miró su angustia y escuchó sus gritos.
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó un joven a Jesús y le preguntó:
«Maestro, ¿qué debo hacer de bueno para conseguir la vida eterna?»
Le respondió Jesús:
«¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los
mandamientos».
El replicó:
«¿Cuáles?»
Jesús le dijo:
«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo».
Le dijo entonces el joven:
«Todo eso lo he cumplido desde mi niñez. ¿Qué más me falta?»
Jesús le dijo:
«Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y
sígueme».
Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.

 

 




19 de Agosto

Lectura del libro de los Jueces
6, 11-24a

En aquellos días, vino un ángel del Señor y se sentó bajo la encina de Ofrá, propiedad de Joás de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba limpiando trigo en el lugar donde se pisan las uvas, para esconderlo de los madianitas, cuando el ángel del Señor se le apareció y le dijo:
«El Señor está contigo, valiente guerrero».
Contestó Gedeón:
«Perdón, señor mío. Si el Señor está con nosotros, ¿por qué han caído sobre nosotros tantas desgracias? ¿Dónde están aquellos prodigios de los que nos hablaban nuestros padres cuando nos decían: “El Señor nos sacó de Egipto?” Ahora, en cambio, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado a los madianitas».
Entonces el Señor se volvió hacia Gedeón y le dijo:
«Usa la fuerza que tienes, para ir a salvar a Israel del poder de los madianitas. Yo soy el que te envía».
Le respondió Gedeón:
«Perdón, Señor mío; pero ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi familia es la más pobre de la tribu de Manasés y yo, el más pequeño de la casa de mi padre».
El Señor le respondió:
«Yo estaré contigo y tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre».
Gedeón insistió:
«Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú el que me habla. Por favor, no te vayas de aquí hasta que vuelva con una ofrenda y te la presente».
El Señor le respondió:
«Aquí me quedaré hasta que vuelvas».
Gedeón entró en su casa, preparó un cabrito y unos panes sin levadura; puso la carne en una canastita y echó el caldo en una olla, lo llevó bajo la encina y se lo ofreció al ángel. Pero éste le dijo:
«Toma la carne y los panes sin levadura, colócalos sobre esta roca y derrama encima el caldo».
Gedeón lo hizo así. Luego el ángel del Señor acercó la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y los panes sin levadura. Salió fuego de la roca, consumió la carne y los panes, y el ángel del Señor desapareció.
Entonces se dio cuenta Gedeón de que se trataba del ángel del Señor y exclamó:
«¡Ay, Dios mío! ¡He visto cara a cara al ángel del Señor!»
Pero el Señor le dijo:
«Que la paz sea contigo. No temas, no morirás».
Entonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y lo llamó “La paz del Señor”.


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 84

Escucharé las palabras del Señor.

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo y para los que se convierten de corazón. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra.
Escucharé las palabras del Señor.

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo.
Escucharé las palabras del Señor.

Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas.
Escucharé las palabras del Señor.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
19, 23-30

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Les aseguro que difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de de los cielos».
Al oírlo, los discípulos exclamaron impresionados:
«Entonces, ¿quién podrá salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible».
Entonces le dijo Pedro:
«Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo:
«Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y todo aquel que por mí haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, esposa, hijos o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».

 

 




20 de Agosto

Lectura del libro de los Jueces
9, 6-15

En aquellos días, se reunieron todos los hombres de Siquén y todas las familias de Bet-Mil-Lo y proclamaron rey a Abimelec, junto a la encina de la piedra conmemorativa de Siquén.
Se lo anunciaron a su hermano Jotán, quien subió a la cumbre del Garizín, y desde allí levantó la voz y clamó:
«Escúchenme, vecinos de Siquén, y que Dios los escuche a ustedes. Una vez los árboles fueron a buscarse un rey. Le dijeron al olivo:
«Sé nuestro rey».
Pero el olivo les respondió:
“¿Voy a renunciar al aceite que utilizan los dioses y los hombres, para ir a presumir por encima de los árboles?”
Entonces los árboles le dijeron a la higuera:
“Ven a ser nuestro rey”.
Pero dijo la higuera:
“¿Voy a renunciar a mis dulces y sabrosos frutos, para ir a presumir por encima de los árboles?”
Entonces los árboles le dijeron a la vid:
“Ven a ser nuestro rey”.
La vid les respondió:
“¿Voy a dejar mi vino, que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a presumir por encima de los árboles?”
Finalmente, los árboles dijeron a la zarza:
“Ven a ser nuestro rey”.
La zarza les respondió:
“Si de veras quieren hacerme su rey, vengan a descansar bajo mi sombra; pero si no es así, que brote fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano”».


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 20

De tu poder, Señor, se alegra el rey.

De tu poder, Señor, se alegra el rey, se alegra con el triunfo que le has dado. Le otorgaste lo que él tanto anhelaba, no rechazaste el ruego de sus labios.
De tu poder, Señor, se alegra el rey.

Lo colmaste, Señor, de bendiciones, con oro has coronado su cabeza. La vida te pidió, tú se la diste, una vida por siglos duradera.
De tu poder, Señor, se alegra el rey.

Tu victoria, Señor, le ha dado fama, lo has cubierto de gloria y de grandeza. Sin cesar le concedes tus favores y lo colmas de gozo en tu presencia.
De tu poder, Señor, se alegra el rey.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
20, 1-16

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo:
“Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo”.
Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo. Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo:
“¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?”
Ellos le respondieron:
“Porque nadie nos ha contratado”.
El les dijo:
“Vayan también ustedes a mi viña”.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador:
“Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros”.
Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno. Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Entonces comenzaron a reclamarle al propietario,
diciéndole:
“Estos últimos trabajaron sólo un rato y, sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor”.
Pero él respondió a uno de ellos:
“Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó de último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?”
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos».






21 de Agosto

Lectura del libro de los Jueces
11, 29-39a

En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté, que recorrió la región de Galaad y de Manasés, pasó por Mispá de Galaad y de allí marchó contra los amonitas. Jefté le hizo una
promesa al Señor, diciendo:
«Si me entregas a los amonitas, al primero que salga a la puerta de mi casa para recibirme, cuando vuelva victorioso de la guerra contra los amonitas, te lo ofreceré en holocausto».
Jefté partió contra los amonitas y el Señor se los entregó. Los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit, donde hay veinte ciudades. La derrota de los amonitas fue grandísima y fueron humillados por los israelitas.
Cuando Jefté volvió a su casa en Mispá, lo salió a recibir su hija, bailando al son de las panderetas. Jefté no tenía más hijos que ella. Al verla, Jefté rasgó sus vestidos y gritó:
«¡Ay, hija mía! ¡Qué desdichado soy! ¿Por qué tenías que ser tú la causa de mi desgracia? Le hice una promesa al Señor y no puedo retractarme».
Ella le dijo:
«Padre mío, si le has hecho una promesa al Señor, haz conmigo lo que le prometiste, ya que el Señor te ha concedido la victoria sobre tus enemigos».
Y añadió:
«Concédeme tan sólo este favor: déjame andar por las montañas durante dos meses para llorar con mis amigas la desgracia de morir sin tener hijos».
El le respondió:
«Vete».
Y le concedió lo que le había pedido. Ella se fue con sus amigas y estuvo llorando su desgracia por las montañas. Al cabo de los dos meses, volvió a la casa de su padre y él cumplió con ella la promesa que había hecho.



Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 39

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Dichoso quien ha puesto su confianza en el Señor y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Sacrificios y ofrendas no quisiste; abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: «Aquí estoy».
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.


 Lectura del santo Evangelio según san Mateo
22, 1-14


En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran:
“Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda”.
Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron. Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados:
“La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.
Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?”
Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados:
“Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación”.
Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

 

 




22 de Agosto

Lectura del libro de Rut
1,1. 3-8. 14-16. 22

En tiempo de los jueces, hubo hambre en el país dé Judá y un hombre de Belén, llamado Elimélek, se fue a residir con Noemí, su esposa, y sus dos hijos a la región de Moab.
Murió Elimélek, y Noemí se quedó sola con sus dos hijos. Estos se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orpá y la otra, Rut. Vivieron allí unos diez años y murieron también los hijos de Noemí, Malón y Kilión, y ella se quedó sin hijos y sin esposo.
Entonces decidió abandonar los campos de Moab y regresar al país de Judá con sus dos nueras, porque oyó decir que el Señor había favorecido al pueblo y le daba buenas cosechas. Se pusieron, pues, en camino, para volver a la tierra de Judá. Entonces Noemí dijo a sus dos nueras:
«Vuélvase cada una a casa de su madre. Que el Señor tenga piedad de ustedes, como ustedes la han tenido con mis hijos y conmigo».
Ellas rompieron a llorar y Orpá besó a su suegra, Noemí, y se volvió a su pueblo; pero Rut se quedó con su suegra. Entonces Noemí le dijo a Rut:
«Tu concuña se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú también con ella».
Pero Rut respondió:
«No insistas en que te abandone y me vaya, porque a donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios».
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, regresó de los campos de Moab y llegó con ella a Belén, al comienzo de la cosecha de la cebada.
 


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 145

Alabaré al Señor toda mi vida.

Dichoso aquel que es auxiliado por el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto el mar encierra.
Alabaré al Señor toda mi vida.

El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
Alabaré al Señor toda mi vida.

Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
Alabaré al Señor toda mi vida.

A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
Alabaré al Señor toda mi vida.


 Lectura del santo Evangelio según san Mateo
22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?»
Jesús le respondió:
«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu próximo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas».

 

 




23 de Agosto

Lectura del libro de Rut
2, 1-3. 8-11; 4, 13-17

Tenía Noemí, por parte de su marido, Elimélek, un pariente de muy buena posición, llamado Booz. Rut, la moabita, le dijo a Noemí:
«Déjame ir a un campo en donde el dueño me permita recoger las espigas que se les caigan a los segadores». Ella le respondió:
«Ve, hija mía».
Fue Rut y se puso a recoger espigas detrás de los segadores en un campo, que para suerte de ella, pertenecía a Booz, el de la familia de Elimélek.
Booz le dijo a Rut:
«Escucha, hija mía, no vayas a recoger espigas en otros campos ni te alejes de aquí; quédate junto a mis espigadoras y síguelas por donde ellas vayan recolectando. Ya les dije a mis segadores que no te molesten.
Si tienes sed, ve a donde están las vasijas y bebe del agua dispuesta para los trabajadores».
Ella se postró ante él y le dijo:
«¿Por qué me tratas con tanta benevolencia y te fijas en mí, que no soy más que una extranjera?» Booz le respondió:
«Me han contado todo lo que, después de la muerte de tu marido, has hecho por tu suegra; cómo has renunciado a tu padre y a tu madre y a la tierra en que naciste, y has venido a vivir entre gente que no conocías».
Después de algún tiempo, Booz se casó con Rut. Se unió a ella y el Señor hizo que Rut concibiera y diera a luz un niño. Las mujeres le dijeron a Noemí:
«Bendito sea el Señor, que no ha permitido que le faltara a tu difunto esposo un heredero para perpetuar su nombre en Israel. Este niño será tu consuelo y el apoyo en tu vejez, porque te lo ha dado a luz tu nuera, que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete hijos».
Noemí tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo. Las vecinas felicitaban a Noemí, diciendo:
“Le ha nacido un hijo a Noemí», y le pusieron por nombre Obed. Este es el padre de Jesé, padre de David.
 


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 127

Dichoso el hombre que teme al Señor.

Dichoso el hombre que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.
Dichoso el hombre que teme al Señor.

Su mujer, como vid fecunda en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa.
Dichoso el hombre que teme al Señor.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: «Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida».
Dichoso el hombre que teme al Señor.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
23, 1-12

En aquel tiempo Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los demás, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo.
Que el mayor de entre ustedes sea su servidor. Porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido

 

 




24 de Agosto

Lectura del libro de Josué
24, 1-2a. 15-17.18b

En aquellos días, Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquén y convocó a los ancianos de Israel, a sus jueces, jefes y escribas. Todos se presentaron ante Dios. Josué dijo a todo el pueblo:
«Si no les parece bien dar culto al Señor, elijan hoy a quién desean dar culto, si a los dioses a quienes adoraron sus antepasados en Mesopotamia, o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupan ahora ustedes. Yo y los míos daremos culto al Señor».
El pueblo respondió:
«No tenemos ninguna intención de abandonar al Señor para dar culto a otros dioses. El Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto a nosotros y a nuestros padres. El ha hecho ante nuestros ojos grandes prodigios y nos ha protegido durante el largo camino que hemos recorrido y en todas las naciones que hemos atravesado. Nosotros daremos culto al Señor, porque él es nuestro Dios».
 


Lectura del Libro de los Salmos
Sal 33, 2-3.16-17.18-19.20-21.22-23

Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mí ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Los ojos del Señor están atentos a los justos, sus oídos, a sus gritos de auxilio; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su recuerdo.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de todas sus angustias; el Señor está cerca de los que sufren y salva a los que están desconsolados.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Muchas son las desgracias del justo, pero de todas lo libra el Señor; cuida de todos sus huesos, ni uno solo se romperá.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.

La maldad hará que muera el malvado, los que odian al justo serán castigados; porque el Señor redime a sus siervos y no serán castigados los que se refugian en él.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
5, 21-32

Hermanos: Ténganse mutuamente respeto en honor a Cristo. Que las mujeres respeten a sus maridos, pues el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y al mismo tiempo salvador del cuerpo, que es la Iglesia. Y como la Iglesia es dócil a Cristo, así también deben serlo plenamente las mujeres a sus maridos.
Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella para consagrarla a Dios, purificándola por medio del agua y la palabra. Se preparó así una Iglesia esplendorosa, sin mancha ni arruga ni cosa parecida; una Iglesia santa e inmaculada. Igualmente, los maridos deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama; pues nadie odia a su propio cuerpo, antes bien lo alimenta y lo cuida como hace Cristo con su Iglesia, que es su cuerpo, del cual nosotros somos miembros.
Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y llegarán a ser los dos uno solo. Gran misterio es éste, que yo relaciono con la unión de Cristo y de la Iglesia.
 


Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 55.60-69

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
«Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida».
Muchos de sus discípulos, al oír a Jesús, dijeron:
«Esta doctrina es inadmisible, ¿Quién puede aceptarla?»
Jesús, sabiendo que sus discípulos criticaban su enseñanza, les preguntó:
«¿Les resulta difícil aceptar esto? ¿Qué ocurriría si vieran al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Pero algunos de ustedes no creen».
Dijo esto Jesús porque sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo iba a entregar. Y añadió:
«Por eso les dije que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde aquel momento, muchos de sus discípulos se retiraron y ya no andaban con él.
Entonces Jesús preguntó a los Doce:
«¿Acaso también ustedes quieren irse?»
Simón Pedro le respondió:
«Señor, ¿a quién iríamos? Tus palabras dan vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

 

 




25 de Agosto

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
1, 1-5. 8b-10

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los Tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.
En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.
Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos. Bien saben cómo hemos actuado entre ustedes para su propio bien.
Su fe en Dios ha llegado a ser conocida, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todas partes; de tal manera, que nosotros ya no teníamos que decir nada. Porque ellos mismos cuentan de qué manera tan favorable nos acogieron ustedes y cómo, abandonando los ídolos, se convirtieron al Dios vivo y
verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su Hijo, Jesús, a quien él resucitó de entre los muertos, y es quien nos libra del castigo venidero.

 

Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 149

El Señor es amigo de su pueblo.

Entonen al Señor un canto nuevo, en la asamblea litúrgica alábenlo. En su creador y rey, en el Señor, alégrese Israel, su pueblo santo.
El Señor es amigo de su pueblo.

En honor de su nombre, que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles. El Señor es amigo de su pueblo y otorga la victoria a los humildes.
El Señor es amigo de su pueblo.

Que se alegren los fieles en el triunfo, que inunde el regocijo sus hogares, que alaben al Señor con sus palabras, porque en esto su pueblo se complace.
El Señor es amigo de su pueblo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.

 

Evangelio
¡Ay de ustedes, guías ciegos!

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
23, 13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos:
«¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto, y cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!
¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por Aquél que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquél que está sentado en él».

 

 




26 de Agosto


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
2, 1-8

Hermanos: Bien saben que nuestra estancia entre ustedes no fue inútil, pues, a pesar de los sufrimientos e injurias que padecimos en Filipo y que ya conocen, tuvimos el valor, apoyados en nuestro Dios, de predicarles su Evangelio en medio de una fuerte oposición.
Es que nuestra predicación no nace del error, ni de intereses mezquinos ni del deseo de engañarlos, sino que predicamos el Evangelio de acuerdo con el encargo que Dios, considerándonos aptos, nos ha hecho, y no para agradar a los hombres, sino a Dios, que es el que conoce nuestros corazones.
Nunca nos hemos presentado, bien lo saben ustedes y Dios es testigo de ello, con palabras aduladoras ni con disimulada codicia, ni hemos buscado las alabanzas de ustedes ni las de nadie. Aunque hubiéramos podido imponerles nuestra autoridad, como apóstoles de Cristo; sin embargo, los tratamos con la misma ternura con la que una madre estrecha en su regazo a sus pequeños. Tan grande es nuestro afecto por ustedes,
que hubiéramos querido entregarles no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia vida, porque han llegado ustedes a sernos sumamente queridos.
 


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 138

Condúceme, Señor, por tu camino.

Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Apenas la palabra está en mi boca, y ya, Señor, te la sabes completa. Me envuelves por todas partes y tienes puesta sobre mí tu mano. Esta es una ciencia misteriosa para mí, tan sublime, que no la alcanzo.
Condúceme, Señor, por tu camino.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos:
«¡Ay de ustedes escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!: Limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera».

 

 




27 de Agosto

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
2, 9-13

Hermanos: Sin duda se acuerdan de nuestros esfuerzos y fatigas, pues, trabajando de día y de noche, a fin de no ser una carga para nadie, les hemos predicado el Evangelio de Dios.
Ustedes son testigos y Dios también lo es, de la forma tan santa, justa e irreprochable como nos hemos portado con ustedes, los creyentes. Como bien lo saben, a cada uno de ustedes lo hemos exhortado con palabras suaves y enérgicas, como lo hace un padre con sus hijos, a vivir de una manera digna de Dios, que los ha llamado a su Reino y a su gloria.
Ahora damos gracias a Dios continuamente, porque al recibir ustedes la palabra que les hemos predicado, la aceptaron, no como palabra humana, sino como lo que realmente es: palabra de Dios, que sigue actuando en ustedes, los creyentes.
 


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 138

Condúcenos, Señor, por tu camino.

¿A dónde iré yo lejos de ti, Señor? ¿Dónde escaparé de tu mirada? Si subo hasta el cielo, allí estás tú; si bajo al abismo, allí te encuentras.
Condúcenos, Señor, por tu camino.

Si voy en alas de la aurora o me alejo hasta el extremo del mar, también allí tu mano me conduce y tu diestra me sostiene.
Condúcenos, Señor, por tu camino.

Si digo: «Que me cubran las tinieblas, que la luz se convierta en noche para mí», las tinieblas no son oscuras para ti y la noche es tan clara como el día.
Condúcenos, Señor, por tu camino.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
23, 27-32

En aquel tiempo dijo Jesús a los escribas y fariseos:
«¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros antepasados, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas!” Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus antepasados comenzaron!»

 

 




28 de Agosto

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
3, 7-13

Hermanos: En medio de todas muestras dificultades y tribulaciones, la fe de ustedes nos ha dado un gran consuelo. El saber que permanecen fieles al Señor, nos llena ahora de vida.
¿Cómo podremos agradecerle debidamente a Dios, el gozo tan grande con que, a causa de ustedes, nos alegramos en el Señor, a quien noche y día le rogamos con toda el alma que nos conceda verlos personalmente para completar lo que todavía falta a su fe?
Que el mismo Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, nuestro Señor, nos conduzcan hacia ustedes. Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos.
 


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 89

Señor, llénanos de tu amor.

Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos diciendo a los mortales que retornen.
Mil años son para ti como un día, que ya pasó; como una breve noche.
Señor, llénanos de tu amor.

Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Señor, llénanos de tu amor.

Llénanos de tu amor por la, mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras.
Señor, llénanos de tu amor.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
24, 42-51

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.
Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.
Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y
desesperación».

 

 




29 de Agosto

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
4, 1-8

Hermanos: Les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús.
Lo que Dios quiere de ustedes es que se santifiquen; que se abstengan de todo acto impuro; que cada uno de ustedes sepa tratar a su esposa con santidad y respeto y no dominado por la pasión, como los paganos, que no conocen a Dios. Que en esta materia, nadie ofenda a su hermano ni abuse de él, porque el Señor castigará todo esto, como se lo dijimos y aseguramos a ustedes. Pues no nos ha llamado Dios a la impureza, sino a la santidad. Así pues, el que desprecia estas instrucciones no desprecia a un hombre, sino al mismo Dios, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo.
 


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 96

Alegrémonos con el Señor.

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. El trono del Señor se asienta en la justicia y el derecho.
Alegrémonos con el Señor.

Los montes se derriten como cera ante el Señor, ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.
Alegrémonos con el Señor.

El Señor ama al que aborrece el mal, protege la vida de sus fieles y los libra de los malvados.
Alegrémonos con el Señor.

Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Alégrense, justos, con el Señor y bendigan su santo nombre.
Alegrémonos con el Señor.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
25, 1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
«El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó un grito:
“¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!”
Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras:
“Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”.
Las previsoras les contestaron:
“No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo”.
Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron:
“Señor, señor, ábrenos”.
Pero él les respondió:
“Yo les aseguro que no las conozco”.
Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora».

 

 




30 de Agosto

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
4, 9-11

Hermanos: En cuanto al amor fraterno, no necesitan que les escribamos, puesto que ustedes mismos han sido instruidos por Dios para amarse los unos a los otros. Y ya lo practican bien con los hermanos de toda Macedonia. Pero los exhortamos a que lo practiquen cada día más y a que procuren vivir en paz unos con otros, ocupándose cada cual de sus asuntos y trabajando cada quien con sus propias manos, como se lo hemos ordenado a ustedes.
 


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 97

Cantemos al Señor con alegría.

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.
Cantemos al Señor con alegría.

Alégrense el mar y el mundo submarino, el orbe y todos los que en él habitan. Que los ríos estallen en aplausos y las montañas salten de alegría.
Cantemos al Señor con alegría.

Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones.
Cantemos al Señor con alegría.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo
25, 14-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
«El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes.
A uno le dio cinco monedas; a otro, dos; y a un tercero, una, según la capacidad de cada uno y luego se fue.
El que recibió cinco monedas fue enseguida a negociar con ellas y ganó otras cinco.
El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otras dos. En cambio, el que recibió una moneda hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco monedas y le presentó otros cinco, diciendo:
“Señor, cinco monedas me dejaste; aquí tienes otras cinco, que con ellas he ganado”.
Su señor le dijo:
“Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu Señor”.
Se acercó luego el que había recibido dos monedas y le dijo:
“Señor, dos monedas me dejaste; aquí tienes otras dos, que con ellas he ganado”.
Su señor le dijo:
“Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu Señor”.
Finalmente, se acercó el que había recibido una moneda y le dijo:
“Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado.
Por esto tuve miedo y fui a esconder tu moneda bajo tierra.
Aquí tienes lo tuyo”.
El señor le respondió:
“Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle la moneda y dénsela al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación”».

 

 




31 de Agosto

Lectura del libro del Deuteronomio
4, 1-2.6-8

En aquellos días, habló Moisés al pueblo diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que les enseño a practicar, puedan vivir y entren a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de sus padres les va a dar. No añadirán nada ni quitarán nada a lo que les mando; cumplan los mandamientos del Señor que yo les enseño, como me ordena el Señor Dios. Guárdenlos y cúmplanlos, porque ellos son su sabiduría y su prudencia a los ojos de los pueblos, que, cuando tengan noticia de todos estos preceptos, dirán: “En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente”.
Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos a ella, como lo está nuestro Dios siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como esta ley que ahora les doy?»


Lectura del Libro de los Salmos
Sal 14, 1-2a.3cd-4ab.4c-5

¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

El que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia.
¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Quien no hace mal al prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio a los malvados, pero honra a quienes temen al Altísimo.
¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Quien presta sin usura y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes, ése será agradable a los ojos de Dios eternamente.
¿Quién será grato a tus ojos, Señor?


 Lectura de la carta del apóstol Santiago
1, 17-18. 21b-22. 27

Hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto,
del Creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni períodos de sombra. Por su propia voluntad nos engendró, por medio del Evangelio, para que fuéramos como la primicia de sus criaturas.
Acepten dócilmente la Palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos. Pongan en práctica esa Palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos.
La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre consiste en visitar a huérfanos y viudas en sus tribulaciones y en guardarse de este mundo corrompido.

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos
7, 1-8.14-15.21-23

En aquel tiempo se acercó a Jesús un grupo de fariseos y algunos letrados de Jerusalén y vieron que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavárselas.
–Conviene saber que los fariseos y los judíos en general no comen sin antes haberse lavado las manos restregando bien, observando así la tradición de sus antepasados; y al regresar del mercado, si no se lavan, no comen; y observan por tradición otras muchas costumbres, como lavar vasos, jarros y ollas–. Así que los fariseos y los letrados le preguntaron:
«¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de los antepasados?»
Jesús les contestó:
«Qué bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios y siguen las tradiciones de los hombres».
Y llamando de nuevo a la gente, les dijo:
«Escúchenme todos y entiendan esto: Nada de lo que entra en el hombre puede mancharlo; lo que sale de su interior es lo que mancha al hombre. Porque es del corazón de los hombres de donde salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, perversidades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, soberbia y necedad. Todas estas maldades salen de su interior y manchan al hombre».

 


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