lecturas_agosto07
Agosto
2007
1º de Agosto de 2007
Miércoles
de la XVII semana del tiempo ordinario
San
Alfonso de Ligorio
Memoria
Obligatoria
Ornamentos
Blancos
Lecturas
Primera
Lectura: Exodo 34,29-35
Cuando
Moisés bajó del monte Sinaí con las
dos tablas
de la alianza en la mano, no sabía que tenía
radiante
la piel de la cara, de haber hablado con el Señor. Pero
Aarón
y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de la
cara
radiante, y no se atrevieron a acercarse a él.
Cuando
Moisés los llamó, se acercaron Aarón y
los jefes
de la comunidad, y Moisés les habló.
Después
se acercaron todos los israelitas; y Moisés les
comunicó
las órdenes que el Señor le había dado
en el
monte Sinaí.
Y
cuando terminó de hablar con ellos, se echó un
velo por
la cara.
Cuando
entraba a la presencia del Señor para hablar con
él, se
quitaba el velo hasta la salida. Cuando salía comunicaba a
los
israelitas lo que le habían mandado. Los israelitas
veían
la piel de su cara radiante, y Moisés se volvía a
echar
el velo por la cara, hasta que volvía a hablar con Dios.
Salmo
Responsorial: 98
Santo
es el Señor y nuestro Dios
Ensalzad
al Señor, Dios nuestro,
postraos
ante el estrado de sus pies:
Él
es santo.
Moisés
y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel
con los que invocan su nombre,
invocaban
al Señor, y él respondía.
Dios
les hablaba desde la columna de nube,
oyeron
sus mandatos y la ley que les dio.
Señor,
Dios nuestro, tú les respondías,
tú
eras para ellos un Dios de perdón,
y
un Dios vengador de sus maldades.
Evangelio:
Mateo 13,44-46
En
aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-
El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo:
el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de
alegría,
va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El
reino de los cielos se parece también a un comerciante en
perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo
lo que tiene y la compra.
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2 de Agosto de 2007
Jueves
de la XVII semana del tiempo ordinario
San
Eusebio de Vercelli
San
Juan de Rieti
San
Pedro Julián Eymard
Memoria
Libre
Ornamentos
Blancos y Verdes
Lecturas
Primera
Lectura: Exodo 40,16-21. 34-38
En
aquellos días, Moisés hizo todo
ajustándose a lo
que el Señor le había mandado.
El
día uno del mes primero del segundo año fue
construido
el santuario. Moisés construyó el santuario,
colocó
las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las
columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la
cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo
había
ordenado a Moisés.
Colocó
el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los
varales y la cubrió con la placa. Después la
metió
en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el
arca
de la alianza; como el Señor se lo había ordenado
a
Moisés.
Entonces
la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del
Señor
llenó el santuario.
Moisés
no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se
había
posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el
santuario.
Cuando
la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el
campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba,
los israelitas esperaban hasta que se alzase.
De
día la nube del Señor se posaba sobre el
santuario, y
de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de
Israel.
Salmo
Responsorial: 83
¡Qué
deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!
Mi
alma se consume
y
anhela los atrios del Señor,
mi
corazón y mi carne
retozan
por el Dios vivo.
Hasta
el gorrión ha encontrado una casa;
y
la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos:
tus
altares, Señor de los ejércitos,
Rey
mío y Dios mío.
Dichosos
los que viven en tu casa,
alabándote
siempre.
Dichosos
los que encuentran en ti su fuerza;
caminan
de baluarte en baluarte.
Vale
más un día en tus atrios
que
mil en mi casa,
y
prefiero el umbral de la casa de Dios
a
vivir con los malvados.
Evangelio:
Mateo 13,47-53
En
aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-
El Reino de los Cielos se parece también a la red que echan
en
el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la
arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en
cestos y a los malos los tiran.
Lo
mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los
ángeles, separarán a los malos de los buenos y
los
echarán al horno encendido. Allí será
el llanto
y el rechinar de dientes.
-
¿Entendéis bien todo esto?
Ellos
le contestaron:
-
Sí.
Él
les dijo:
-
Ya veis, un letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un
padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.
Cuando
Jesús acabó estas parábolas,
partió de
allí.
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3 de Agosto de 2007
Viernes
de la XVII semana del tiempo ordinario
Beato
Agustin, Obispo de Lucera
Feria
Ornamentos
Verdes
Lecturas
Primera
Lectura: Levítico 2,1. 4-11. 15-16.
27. 34b-37
El
Señor habló a Moisés:
-
Éstas son las festividades del Señor: las
asambleas
litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo.
El
día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del
Señor.
El
día quince del mismo mes es la fiesta de los panes
ázimos
dedicada al Señor.
Comeréis
panes ázimos durante siete días.
El
primer día os reuniréis en asamblea
litúrgica, y
no haréis trabajo alguno.
Los
siete días ofreceréis oblaciones al
Señor.
Al
séptimo os volveréis a reunir en asamblea
litúrgica,
y no haréis trabajo alguno.
El
Señor habló a Moisés:
-
Di a los israelitas:
Cuando
entréis en la tierra que yo os voy a dar, y
seguéis la
mies, la primera gavilla se la llevaréis al sacerdote.
Éste
la agitará ritualmente en presencia del Señor,
para que
os sea aceptada; la agitará el sacerdote el día
siguiente al sábado.
Pasadas
siete semanas completas a contar desde el día siguiente al
sábado -día en que lleváis la gavilla
para la
agitación ritual-, hasta el día siguiente al
séptimo
sábado, es decir, a los cincuenta días,
haréis
una nueva ofrenda al Señor.
El
día diez del séptimo mes es el Día de
la
Expiación. Os reuniréis en asamblea
litúrgica,
haréis penitencia y ofreceréis una
oblación al
Señor.
El
día quince del séptimo mes comienza la Fiesta de
las
Tiendas dedicada al Señor, y dura siete días.
El
día primero os reuniréis en asamblea
litúrgica.
No haréis trabajo alguno.
Los
siete días ofreceréis oblaciones al
Señor.
Al
octavo volveréis a reuniros en asamblea litúrgica
y a
ofrecer una oblación al Señor. Es día
de reunión
religiosa solemne. No haréis trabajo alguno.
Éstas
son las festividades del Señor, en las que os
reuniréis
en asamblea litúrgica y ofreceréis al
Señor
oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión
y
libaciones, según corresponda a cada día.
Salmo
Responsorial: 80
Aclamad
a Dios, nuestra fuerza
Acompañad,
tocad los panderos,
las
cítaras templadas y las arpas;
tocad
la trompeta por la luna nueva,
por
la luna llena, que es nuestra fiesta.
Porque
es una ley de Israel,
un
precepto del Dios de Jacob.
Oigo
un lenguaje desconocido:
retiré
sus hombros de la carga,
y
sus manos dejaron la espuerta,
clamaste
en la aflicción y te libré.
Evangelio:
Mateo 13,54-58
En
aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a
enseñar
en la sinagoga. La gente decía admirada:
-
¿De dónde saca éste esa
sabiduría y esos
milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es
su
madre María, y sus hermanos Santiago, José,
Simón
y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas?
Entonces,
¿de dónde saca todo eso?
Y
aquello les resultaba escandaloso.
Jesús
les dijo:
-
Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.
Y
no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
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4 de Agosto de 2007
Sábado
de la XVII semana del tiempo ordinario
San
Juan Maria Vianney, Cura de Ars
Ornamentos
Blancos y Verdes
Memoria
Obligatoria
Lecturas
Primera
Lectura: Levítico 25,1. 8-17
El
Señor habló a Moisés en el monte
Sinaí:
-
Haz el cómputo de siete semanas de años, siete
por
siete, o sea, cuarenta y nueve años.
A
toque de trompeta darás un bando por todo el
país, el
día diez del séptimo mes.
El
día de la expiación haréis resonar la
trompeta
por todo vuestro país.
Santificaréis
el año cincuenta y promulgaréis
manumisión en el
país para todos sus moradores.
Celebraréis
júbilo: cada uno recobrará su propiedad y
retornará
a su familia.
El
año cincuenta es para vosotros jubilar; no
sembraréis
ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las
uvas de
cepas bordes.
Porque
es jubileo: lo considerarás sagrado. Comeréis de
la
cosecha de vuestros campos.
En
este año jubilar cada uno recobrará su propiedad.
Cuando
realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no
lo perjudiques.
Lo
que compres a uno de tu pueblo se tasará según el
número de años transcurridos después
del
jubileo.
Él
a su vez te lo cobrará según el número
de
cosechas anuales.
Cuantos
más años falten, más alto
será el precio;
cuanto menos, menor será el precio. Porque él te
cobra
según el número de cosechas.
Nadie
perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios.
Yo
soy el Señor, vuestro Dios.
Salmo
Responsorial: 66
Oh
Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
El
Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine
su rostro sobre nosotros;
conozca
la tierra tus caminos,
todos
los pueblos tu salvación.
Que
canten de alegría las naciones,
porque
riges el mundo con justicia;
riges
los pueblos con rectitud
y
gobiernas las naciones de la tierra.
La
tierra ha dado su fruto,
nos
bendice el Señor, nuestro Dios.
Que
Dios nos bendiga;
que
le teman hasta los confines del orbe.
Evangelio:
Mateo 14,1-12
En
aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de
Jesús
y dijo a sus ayudantes:
-
Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los
muertos,
y por eso los poderes actúan en él.
Es
que Herodes había mandado prender a Juan y lo
había
metido en la cárcel encadenado, por motivo de
Herodías,
mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le
estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero
tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El
día del cumpleaños de Herodes, la hija de
Herodías
danzó delante de todos, y le gustó tanto a
Herodes que
juró darle lo que pidiera.
Ella,
instigada por su madre, le dijo:
-
Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.
El
rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados,
ordenó
que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la
cárcel.
Trajeron
la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la
llevó a su madre.
Sus
discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron,
y
fueron a contárselo a Jesús.
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5 de Agosto de 2007
Domingo
de la 18º semana del tiempo ordinario
Fiesta
de la Basílica de Santa María la Mayor
Ornamentos
Verdes
Lecturas
Primera
Lectura: Eclesiastés 1,2; 2,21-23
Vaciedad
sin sentido, dice el Predicador,
vaciedad
sin sentido; todo es vaciedad.
Hay
quien trabaja con destreza,
con
habilidad y acierto,
y
tiene que legarle su porción
al
que no la ha trabajado.
También
esto es vaciedad y gran desgracia.
¿Qué
saca el hombre de todo su trabajo
y
de los afanes con que trabaja bajo el sol?
De
día dolores, penas y fatigas;
de
noche no descansa el corazón.
También
esto es vaciedad.
Salmo
Responsorial: 89
Señor,
tú has sido nuestro refugio de generación en
generación
Tú
reduces el hombre a polvo,
diciendo:
«Retornad, hijos de Adán».
Mil
años en tu presencia
son
un ayer, que pasó,
una
vela nocturna.
Los
siembras año por año,
como
hierba que se renueva:
que
florece y se renueva por la mañana,
y
por la tarde la siegan y se seca.
Enséñanos
a calcular nuestros años,
para
que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete,
Señor, ¿hasta cuándo?
Ten
compasión de tus siervos.
Por
la mañana sácianos de tu misericordia,
y
toda nuestra vida será alegría y
júbilo.
Baje
a nosotros la bondad del Señor
y
haga prósperas las obras de nuestras manos.
Evangelio:
Lucas 12,13-21
En
aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
-
Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
Él
le contestó:
-
Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o
árbitro
entre vosotros?
Y
dijo a la gente:
-
Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande
sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y
les propuso una parábola:
-
Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar
cálculos: ¿qué haré? No
tengo dónde
almacenar la cosecha.
Y
se dijo: haré lo siguiente: derribaré los
graneros y
construiré otros más grandes, y
almacenaré allí
todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a
mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para
muchos
años: túmbate, come, bebe y date buena
vida».
Pero
Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo
que has acumulado, ¿de quién
será?».
Así
será el que amasa riquezas para sí y no es rico
ante
Dios.
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6 de Agosto de 2007
Lunes
de la 18º Semana de tiempo ordinario
San
Hormidas
Ornamentos
Blancos
Fiesta
Lecturas
Primera
Lectura: Daniel 7,9-10. 13-14
Durante
la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se
sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como
lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas,
llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de
él.
Miles y miles le servían, millones estaban a sus
órdenes.
Comenzó la sesión y se abrieron los libros.
Mientras
miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del
cielo
como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se
presentó
ante él.
Le
dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo
respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no
tendrá
fin.
Salmo
Responsorial: 96
El
Señor reina, altísimo sobre toda la tierra
El
Señor reina, la tierra goza,
se
alegran las islas innumerables.
Tiniebla
y nube lo rodean,
justicia
y derecho sostienen su trono.
Los
montes se derriten como cera
ante
el dueño de toda la tierra;
los
cielos pregonan su justicia,
y
todos los pueblos contemplan su gloria.
Porque
tú eres, Señor,
altísimo
sobre toda la tierra,
encumbrado
sobre todos los dioses.
Segunda
Lectura: II Pedro 1,16-19
Esta
voz del cielo la oímos nosotros
Queridos
hermanos:
Cuando
os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro
Señor Jesucristo, no nos fundábamos en
fábulas
fantásticas, sino que habíamos sido testigos
oculares
de su grandeza.
Él
recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime
Gloria
le trajo aquella voz: «Éste es mi Hijo amado, mi
predilecto». Esta voz, traída del cielo, la
oímos
nosotros, estando con él en la montaña sagrada.
Esto
nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien
en
prestarle atención, como a una lámpara que brilla
en un
lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca
en
vuestros corazones.
Evangelio:
Lucas 9,28b-36
En
aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a
Santiago
y subió a lo alto de la montaña para orar. Y,
mientras
oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos
brillaban
de blancos.
De
repente, dos hombres conversaban con él: eran
Moisés y
Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte,
que
se iba a consumar en Jerusalén.
Pedro
y sus compañeros se caían de sueño; y,
espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que
estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo
Pedro
a Jesús:
-
Maestro, qué bien se está aquí.
Haremos tres
tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para
Elías.
No
sabía lo que decía.
Todavía
estaba hablando, cuando llegó una nube que los
cubrió.
Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube
decía:
-
Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.
Cuando
sonó la voz, se encontró Jesús solo.
Ellos
guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo
que habían visto.
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7 de Agosto de 2007
Martes
de la 18º semana del tiempo ordinario
San
Cayetano y Sixto
Feria
o Memoria Libre
Ornamentos
Blancos, Verdes o Rojos
Lecturas
Primera
Lectura: Números 12,1-13
En
aquellos días, María y Aarón hablaron
contra
Moisés a causa de la mujer cusita que había
tomado por
esposa. Dijeron:
-
¿Ha hablado el Señor sólo a
Moisés? ¿No
nos ha hablado también a nosotros?
El
Señor lo oyó.
Moisés
era el hombre de más aguante del mundo.
El
Señor habló de repente a Moisés,
Aarón y
María:
-
Salid los tres hacia la tienda del encuentro.
Y
los tres salieron.
El
Señor bajó en la columna de nube y se
colocó a
la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y
María.
Ellos se adelantaron y el Señor les dijo:
-
Escuchad mis palabras: cuando hay entre vosotros un profeta del
Señor, me doy a conocer a él en visión
y le
hablo en sueños; no así a mi siervo
Moisés, el
más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara
a
cara; en presencia y no por enigmas contempla la figura del
Señor.
¿Cómo os habéis atrevido a hablar
contra mi
siervo Moisés?
La
ira del Señor se encendió contra ellos, y el
Señor
se marchó.
Al
apartarse la nube de la tienda, María tenía toda
la
piel descolorida, como nieve. Aarón se volvió y
la vio
con toda la piel descolorida.
Entonces
Aarón dijo a Moisés:
-
Perdón, Señor. No nos exijas cuentas del pecado
que
hemos cometido insensatamente. No la dejes a María como un
aborto que sale del vientre con la mitad de la carne comida.
Moisés
suplicó al Señor:
- Por favor,
cúrala.
Salmo
Responsorial: 50
Misericordia,
Señor, hemos pecado
Misericordia,
Dios mío, por tu bondad,
por
tu inmensa compasión borra mi culpa.
Lava
del todo mi delito,
limpia
mi pecado.
Pues
yo reconozco mi culpa,
tengo
siempre presente mi pecado.
Contra
ti, contra ti solo pequé,
cometí
la maldad que aborreces.
En
la sentencia tendrás razón,
en
el juicio resultarás inocente.
Oh
Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame
por dentro con espíritu firme;
no
me arrojes lejos de tu rostro,
no
me quites tu santo espíritu.
Evangelio:
Mateo 15,1-2. 10-14
En
aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y letrados
de
Jerusalén y le preguntaron:
-
¿Por qué tus discípulos desprecian la
tradición
de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?
Y,
llamando a la gente, les dijo:
-
Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca,
sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre.
Se
acercaron los discípulos y le dijeron:
-
¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al
oírte?
Respondió
él:
La
planta que no haya plantado mi Padre del cielo, será
arrancada
de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y
si un
ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el
hoyo.
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8 de Agosto de 2007
Miércoles
de la 18º semana del tiempo ordinario
Santo
Domingo de Guzman, Fundador
Memoria
Obligatoria
Ornamentos
Blancos
Lecturas
Primera
Lectura: Números 13,1-2.25-14,1.26-30.34-35
En
aquellos días, el Señor dijo a Moisés
en el
desierto de Farán: -Envía gente a explorar el
país
de Canaán, que yo voy a entregar a los israelitas:
envía
uno de cada tribu, y que todos sean jefes.
Al
cabo de cuarenta días volvieron de explorar el
país; y
se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la
comunidad
israelita, en el desierto de Farán, en Cades. Presentaron su
informe a toda la comunidad y les enseñaron los frutos del
país. Y les contaron:
-Hemos
entrado en el país adonde nos enviaste; es una tierra que
mana
leche y miel; aquí tenéis sus frutos. Pero el
pueblo
que habita el país es poderoso, tienen grandes ciudades
fortificadas (hemos visto allí hijos de Anac). Amalee vive
en
la región del desierto, los hititas, jebuseos y amorreos
viven
en la montaña, los cananeos junto al mar y junto al
Jordán.
Caleb
hizo callar al pueblo ante Moisés y dijo:
-Tenemos
que subir y apoderarnos de esa tierra, porque podemos con ella.
Pero
los que habían subido con él replicaron:
-No
podemos atacar al pueblo, porque es más fuerte que nosotros.
Y
desacreditaban la tierra que habían explorado delante de los
israelitas.
-La
tierra que hemos cruzado y explorado es una tierra que devora a sus
habitantes; el pueblo que hemos visto en ella es de gran estatura.
Hemos visto allí gigantes, hijos de Anac:
parecíamos
saltamontes a su lado, y así nos veían ellos.
Entonces
toda la comunidad empezó a dar gritos, y el pueblo
lloró
toda la noche.
El
Señor dijo a Moisés y Aarón:
-¿Hasta
cuándo seguirá esta comunidad malvada protestando
contra mí? He oído a los israelitas protestar de
mí.
Pues diles: Por mi vida _oráculo del Señor_, que
os
haré lo que me habéis dicho en la cara; en este
desierto caerán vuestros cadáveres, y de todo
vuestro
censo, contando de veinte años para arriba, los que
protestasteis contra mí no entraréis en la tierra
donde
juré que os establecería. Sólo
exceptúo a
Josué, hijo de Nun, y a Caleb, hijo de Jefoné.
Contando
los días que explorasteis la tierra, cuarenta
días,
cargaréis con vuestra culpa un año por cada
día,
cuarenta años. Para que sepáis lo que es
desobedecerme.
Yo,
el Señor, juro que trataré así a esa
comunidad
perversa que se ha amotinado contra mí: en este desierto se
consumirán y en él morirán.
Salmo
Responsorial: 105
Acuérdate
de mí, Señor, por amor a tu pueblo
Hemos
pecado con nuestros padres,
hemos
cometido maldades e iniquidades.
Nuestros
padres en Egipto
no
comprendieron tus maravillas.
Bien
pronto olvidaron sus obras
y
no se fiaron de sus planes:
ardían
de avidez en el desierto
y
tentaron a Dios en la estepa.
Se
olvidaron de Dios, su salvador,
que
había hecho prodigios en Egipto,
maravillas
en el país de Cam,
portentos
junto al mar Rojo.
Dios
hablaba ya de aniquilarlos;
pero
Moisés, su elegido,
se
puso en la brecha frente a él,
para
apartar su cólera del exterminio.
Evangelio:
Mateo 15,21-28
En
aquel tiempo, Jesús salió y se retiró
al país
de Tiro y Sidón.
Entonces
una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a
gritarle:
-
Ten compasión de mí, Señor, Hijo de
David. Mi
hija tiene un demonio muy malo. Él no le
respondió
nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
-
Atiéndela, que viene detrás gritando.
Él
les contestó:
-
Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
Ella
los alcanzó y se postró ante él, y le
pidió
de rodillas:
-
Señor, socórreme.
Él
le contestó:
-
No está bien echar a los perros el pan de los hijos.
Pero
ella repuso:
-
Tienes razón, Señor; pero también los
perros se
comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
Jesús
le respondió:
-
Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.
En
aquel momento quedó curada su hija.
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9 de Agosto de 2007
Jueves
de la 18º Semana del Tiempo Ordinario
San
Emigdio, Mártir
Santa
Edith Stein, Mártir
Fiesta
Ornamentos
Rojos
Lecturas
Primera
Lectura: Números 20,1-13
En
aquellos días, la comunidad entera de los israelitas
llegó
al desierto de Sin el mes primero, y el pueblo se instaló en
Cadés. Allí murió María y
allí la
enterraron. Faltó agua al pueblo, y se amotinaron contra
Moisés y Aarón. El pueblo
riñó con
Moisés, diciendo: ¡Ojalá
hubiéramos muerto
como nuestros hermanos, delante del Señor! ¿Por
qué
has traído a la comunidad del Señor a este
desierto,
para que muramos en él, nosotros y nuestras bestias?
¿Por
qué nos has sacado de Egipto para traernos a este sitio
horrible, que no tiene grano ni higueras ni viñas ni
granados
ni agua para beber?
Moisés
y Aarón se apartaron de la comunidad y se dirigieron a la
tienda del encuentro, y, delante de ella, se echaron rostro en
tierra. La gloria del Señor se les apareció, y el
Señor
dijo a Moisés: Coge el bastón, reúne
la
asamblea, tú con tu hermano Aarón, y, en
presencia de
ellos, ordenad a la roca que dé agua. Sacarás
agua de
la roca para darles de beber a ellos y a sus bestias. Moisés
retiró la vara de la presencia del Señor, como se
lo
mandaba; ayudado de Aarón, reunió la asamblea
delante
de la roca, y les dijo: Escuchad, rebeldes:
¿Creéis que
podemos sacaros agua de esta roca? Moisés alzó la
mano
y golpeó la roca con el bastón dos veces, y
brotó
agua tan abundantemente que bebió toda la gente y sus
bestias.
El Señor dijo a Moisés y a Aarón: Por
no haberme
creído, por no haber reconocido mi santidad en presencia de
los israelitas, no haréis entrar a esta comunidad en la
tierra
que les voy a dar. (Ésta es fuente de Meribá,
donde los
israelitas disputaron con el Señor, y él les
mostró
su santidad.)
Salmo
Responsorial: 94
Ojalá
escuchéis hoy la voz del Señor: No
endurezcáis
vuestro corazón.
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándoles gracias,
aclamándolo
con cantos.
Entrad,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
me tentaron, aunque habían visto mis obras.
Evangelio:
Mateo 16,13-23
En
aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo,
Jesús preguntó a sus discípulos:
¿Quién
dice la gente que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Unos que
Juan Bautista, otros que Elías, otros que
Jeremías o
uno de los profetas. Él les preguntó: Y vosotros,
¿quién decís que soy yo?
Simón Pedro tomó
la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de
Dios
vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso
tú,
Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha
revelado
nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra
edificaré
mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te
daré
las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra,
quedará
atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará
desatado en el cielo. Y les mandó a los
discípulos que
no dijesen a nadie que él era el Mesías.
Desde
entonces empezó Jesús a explicar a sus
discípulos
que tenía que ir a Jerusalén y padecer
allí
mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que
tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer
día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
¡No lo
permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte. Jesús
se
volvió y dijo a Pedro: Quítate de mi vista,
Satanás,
que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como
Dios.
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10 de
Agosto de 2007
Viernes
de la 18º semana del tiempo ordinario
San
Lorenzo, Diácono y Mártir
Fiesta
Ornamentos
Rojos
Lecturas
Primera
Lectura: II Corintios 9,6-10
Hermanos:
El
que siembra tacañamente, tacañamente
cosechará;
el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada
uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni
por
compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios
poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo
siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la
Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es
constante, sin falta».
El
que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os
proporcionará y aumentará la semilla, y
multiplicará
la cosecha de vuestra justicia.
Salmo
Responsorial: 111
Dichoso
el que se apiada y presta
Dichoso
quien teme al Señor,
y
ama de corazón sus mandatos.
Su
linaje será poderoso en la tierra,
la
descendencia del justo será bendita.
Dichoso
el que se apiada y presta,
y
administra rectamente sus asuntos.
El
justo jamás vacilará,
su
recuerdo será perpetuo.
No
temerá las malas noticias,
su
corazón está firme en el Señor.
Su
corazón está seguro, sin temor,
hasta
que vea derrotados a sus enemigos.
Reparte
limosna a los pobres;
su
caridad es constante, sin falta,
y
alzará la frente con dignidad.
Evangelio:
Juan 12,24-26
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-
Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda
infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí
mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este
mundo
se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que
me siga, y donde esté yo, allí también
estará
mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.
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11 de Agosto de 2007
Sábado
de la 18º semana del tiempo ordinario
Santa
Clara, Virgen Fundadora de las Clarisas
Memoria
Obligatoria
Ornamentos
Blancos
Lecturas
Primera
Lectura: Deuteronomio 6,4-13
Escucha,
Israel: el Señor, nuestro Dios, es solamente uno.
Amarás
al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda
el
alma, con todas las fuerzas.
Las
palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las
repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando
en
casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a
tu
muñeca como un signo, serán en tu frente una
señal;
las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales.
Cuando
el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que
juró
a tus padres -a Abrahán, Isaac y Jacob- que te
había de
dar, con ciudades grandes y ricas que tú no has construido,
casas rebosantes de riquezas que tú no has llenado, pozos ya
excavados que tú no has excavado, viñas y
olivares que
tú no has plantado, comerás hasta hartarte.
Pero
cuidado: no olvides al Señor que te sacó de
Egipto, de
la esclavitud.
Al
Señor, tu Dios, temerás, a él
sólo
servirás, sólo en su nombre jurarás.
Salmo
Responsorial: 17
Yo
te amo, Señor, tú eres mi fortaleza
Yo
te amo, Señor,
tú
eres mi fortaleza, Señor,
mi
roca, mi alcázar, mi libertador.
Dios
mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío,
mi
fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco
al Señor de mi alabanza,
y
quedo libre de mis enemigos.
Viva
el Señor, bendita sea mi Roca,
sea
ensalzado mi Dios y Salvador;
tú
diste gran victoria a tu rey,
tuviste
misericordia de tu Ungido.
Evangelio:
Mateo 17,14-19
En
aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le
dijo
de rodillas:
-
Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene
epilepsia y
le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo
he traído a tus discípulos, y no han sido capaces
de
curarlo.
Jesús
contestó:
-
¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo
os tendré
que soportar? Traédmelo.
Jesús
increpó al demonio, y salió; en aquel momento se
curó
el niño.
Los
discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron,
aparte:
-
¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?
Les
contestó:
-
Por vuestra poca fe.
Os
aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le
diríais
a aquella montaña que viniera aquí, y
vendría.
Nada
os sería imposible.
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12 de Agosto de 2007
Domingo
de la 19º semana del tiempo ordinario
Beato
Carlos Leisner
Beato
Inocencio XI, Papa
Ornamentos
Verdes
Lecturas
Primera
Lectura: Sabiduría 18,6-9
Aquella
noche se les anunció de antemano a nuestros padres, para que
tuvieran ánimo al conocer con certeza la promesa de que se
fiaban.
Tu
pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la
perdición de los culpables. Pues con una misma
acción
castigabas a los enemigos y nos honrabas llamándonos a ti.
Los
hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a
escondidas, y de común acuerdo se imponían esta
ley
sagrada: que todos los santos serían solidarios en los
peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos
tradicionales.
Salmo
Responsorial: 32
Dichoso
el pueblo a quien Dios escogió como heredad.
Aclamad,
justos, al Señor,
que
merece la alabanza de los buenos;
dichosa
la nación cuyo Dios es el Señor,
el
pueblo que él se escogió como heredad.
Los
ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en
los que esperan en su misericordia,
para
librar sus vidas de la muerte
y
reanimarlos en tiempo de hambre.
Nosotros
aguardamos al Señor:
él
es nuestro auxilio y escudo;
que
tu misericordia, Señor,
venga
sobre nosotros,
como
lo esperamos de ti.
Evangelio:
Lucas 12,32-48
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
[No
temas, pequeño rebaño: porque vuestro Padre ha
tenido a
bien daros el reino.
Vended
vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a
perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los
ladrones ni roe la polilla. Porque donde esté vuestro
tesoro,
allí estará también vuestro
corazón.]
Tened
ceñida la cintura y encendidas las lámparas:
vosotros
estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la
boda,
para abrirle, apenas venga y llame.
Dichosos
los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en
vela: os aseguro que se ceñirá, los
hará sentar
a la mesa y los irá sirviendo.
Y
si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra
así,
dichosos ellos.
Comprended
que si supiera el dueño de casa a qué hora viene
el
ladrón, no le dejaría abrir un boquete.
Lo
mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos
penséis,
viene el Hijo del hombre.
[Pedro
le preguntó:
-
Señor, ¿has dicho esa parábola por
nosotros o
por todos?
El
Señor le respondió:
-
¿Quién es el administrador fiel y
solícito a
quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les
reparta la ración a sus horas?
Dichoso
el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose
así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos
sus
bienes.
Pero
si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y
empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y
emborracharse, llegará el amo de ese criado el
día y a
la hora que menos lo espera y lo despedirá,
condenándolo
a la pena de los que no son fieles.
El
criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a
ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe,
pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al
que mucho se le dio mucho se le exigirá; al que mucho se le
confió más se le exigirá.]
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13 de Agosto de 2007
Lunes
de la 19º semana del tiempo ordinario
San
Estanislao de Kostka, Seminarista
San
Ponciano y San Hipólito
Feria
o Memoria Libre
Ornamentos
Verdes o Rojos
Lecturas
Primera
Lectura: Deuteronomio 10,12-22
Habló
Moisés al pueblo y dijo:
-
Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el
Señor,
tu Dios?
Que
temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames,
que
sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y
con
toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios,
y
los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien.
Cierto:
del Señor son los cielos, hasta el último cielo,
tierra
y todo cuanto la habita, con todo, sólo de vuestros padres
se
enamoró el Señor, los amó, y de su
descendencia
os escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede
hoy.
Circuncidad
vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz:
que el
Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de
señores.
Dios
grande, fuerte y terrible, no es parcial ni acepta soborno, hace
justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero,
dándole
pan y vestido.
Amaréis
al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto. Temerás
al
Señor, tu Dios, te pegarás a él, en su
nombre
jurarás.
Él
será tu orgullo, él será tu Dios, pues
él
hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto.
Setenta
eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor,
tu
Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.
Salmo
Responsorial: 147
Glorifica
al Señor, Jerusalén
Glorifica
al Señor, Jerusalén,
alaba
a tu Dios, Sión:
que
ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y
ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
Ha
puesto paz en tus fronteras,
te
sacia con flor de harina;
él
envía su mensaje a la tierra,
y
su palabra corre veloz.
Anuncia
su palabra a Jacob,
sus
decretos y mandatos a Israel;
con
ninguna nación obró así,
ni
les dio a conocer sus mandatos.
Evangelio:
Mateo 17,22-27
En
aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos
recorrían
juntos Galilea, les dijo Jesús:
-Al
Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo
matarán, pero resucitará al tercer día.
Ellos
se pusieron muy tristes.
Cuando
llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las
dos
dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:
-¿Vuestro
Maestro no paga las dos dracmas?
Contestó:
-Sí.
Cuando
llegó a casa, Jesús se adelantó a
preguntarle:
-¿Qué
te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a
quién
le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?
Contestó:
-A
los extraños.
Jesús
le dijo:
-Entonces,
los hijos están exentos. Sin embargo, para no
escandalizarlos,
ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique,
ábrele
la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela
y
págales por mí y por ti.
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14 de Agosto de 2007
Martes
de la 19º semana del tiempo ordinario
San
Maximiliano Kolbe
Memoria
Obligatoria
Ornamentos
Rojos o Blancos
Lecturas
Primera
Lectura: Deuteronomio 31,1-8
Moisés
dijo estas palabras a los israelitas:
-
He cumplido ya ciento veinte años, y me encuentro impedido;
además el Señor me ha dicho: «No
pasarás
ese Jordán».
El
Señor, tu Dios, pasará delante de ti.
Él
destruirá delante de ti esos pueblos, para que te apoderes
de
ellos.
Josué
pasará delante de ti, como ha dicho el Señor.
El
Señor los tratará como a los reyes amorreos
Sijón
y Og, y como a sus tierras, que arrasó.
Cuando
el Señor os los entregue, haréis con ellos lo que
yo os
he ordenado.
¡Sed
fuertes y valientes, no temáis, no os acobardéis
ante
ellos!, que el Señor, tu Dios, avanza a tu lado, no te
dejará
ni te abandonará.
Después
Moisés llamó a Josué, y le dijo en
presencia de
todo Israel:
-
Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir
a
este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios,
prometió
dar