HOME
Directorio
Artículos
Oraciones
Biblia
Evangelios leídos
Magisterio
Catecismo
Código Derecho Canónico
Liturgia de las Horas
Red Oración
Consultas
Al Sacerdote
Colaborar
Contacto
Curso de Teología
Curso de Catequesis
lecturas_agosto07

Agosto 2007

 

enero febrero marzo
abril mayo junio
julio agosto septiembre
octubre noviembre diciembre
Domingo Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado
-- -- -- 1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31 --

 




 1º de Agosto de 2007

Miércoles de la XVII semana del tiempo ordinario

San Alfonso de Ligorio

Memoria Obligatoria

Ornamentos Blancos

Lecturas

Primera Lectura: Exodo 34,29-35

Cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de la alianza en la mano, no sabía que tenía radiante la piel de la cara, de haber hablado con el Señor. Pero Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de la cara radiante, y no se atrevieron a acercarse a él.

Cuando Moisés los llamó, se acercaron Aarón y los jefes de la comunidad, y Moisés les habló.

Después se acercaron todos los israelitas; y Moisés les comunicó las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí.

Y cuando terminó de hablar con ellos, se echó un velo por la cara.

Cuando entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta la salida. Cuando salía comunicaba a los israelitas lo que le habían mandado. Los israelitas veían la piel de su cara radiante, y Moisés se volvía a echar el velo por la cara, hasta que volvía a hablar con Dios.

Salmo Responsorial: 98

Santo es el Señor y nuestro Dios

Ensalzad al Señor, Dios nuestro,

postraos ante el estrado de sus pies:

Él es santo.


Moisés y Aarón con sus sacerdotes,

Samuel con los que invocan su nombre,

invocaban al Señor, y él respondía.


Dios les hablaba desde la columna de nube,

oyeron sus mandatos y la ley que les dio.


Señor, Dios nuestro, tú les respondías,

tú eras para ellos un Dios de perdón,

y un Dios vengador de sus maldades.


Evangelio: Mateo 13,44-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

- El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

 

volver



2 de Agosto de 2007

Jueves de la XVII semana del tiempo ordinario


San Eusebio de Vercelli

San Juan de Rieti

San Pedro Julián Eymard

Memoria Libre

Ornamentos Blancos y Verdes

Lecturas

Primera Lectura: Exodo 40,16-21. 34-38

En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado.

El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario.

Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella, y la gloria del Señor llenaba el santuario.

Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero, cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase.

De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.


Salmo Responsorial: 83

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!


Mi alma se consume

y anhela los atrios del Señor,

mi corazón y mi carne

retozan por el Dios vivo.


Hasta el gorrión ha encontrado una casa;

y la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos:

tus altares, Señor de los ejércitos,

Rey mío y Dios mío.


Dichosos los que viven en tu casa,

alabándote siempre.

Dichosos los que encuentran en ti su fuerza;

caminan de baluarte en baluarte.


Vale más un día en tus atrios

que mil en mi casa,

y prefiero el umbral de la casa de Dios

a vivir con los malvados.


Evangelio: Mateo 13,47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

- El Reino de los Cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y a los malos los tiran.

Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

- ¿Entendéis bien todo esto?

Ellos le contestaron:

- Sí.

Él les dijo:

- Ya veis, un letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.


volver



3 de Agosto de 2007

Viernes de la XVII semana del tiempo ordinario

Beato Agustin, Obispo de Lucera

Feria

Ornamentos Verdes


Lecturas

Primera Lectura: Levítico 2,1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37

El Señor habló a Moisés:

- Éstas son las festividades del Señor: las asambleas litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo.

El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor.

El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes ázimos dedicada al Señor.

Comeréis panes ázimos durante siete días.

El primer día os reuniréis en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno.

Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor.

Al séptimo os volveréis a reunir en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno.

El Señor habló a Moisés:

- Di a los israelitas:

Cuando entréis en la tierra que yo os voy a dar, y seguéis la mies, la primera gavilla se la llevaréis al sacerdote.

Éste la agitará ritualmente en presencia del Señor, para que os sea aceptada; la agitará el sacerdote el día siguiente al sábado.

Pasadas siete semanas completas a contar desde el día siguiente al sábado -día en que lleváis la gavilla para la agitación ritual-, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, haréis una nueva ofrenda al Señor.

El día diez del séptimo mes es el Día de la Expiación. Os reuniréis en asamblea litúrgica, haréis penitencia y ofreceréis una oblación al Señor.

El día quince del séptimo mes comienza la Fiesta de las Tiendas dedicada al Señor, y dura siete días.

El día primero os reuniréis en asamblea litúrgica. No haréis trabajo alguno.

Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor.

Al octavo volveréis a reuniros en asamblea litúrgica y a ofrecer una oblación al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No haréis trabajo alguno.

Éstas son las festividades del Señor, en las que os reuniréis en asamblea litúrgica y ofreceréis al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponda a cada día.


Salmo Responsorial: 80

Aclamad a Dios, nuestra fuerza


Acompañad, tocad los panderos,

las cítaras templadas y las arpas;

tocad la trompeta por la luna nueva,

por la luna llena, que es nuestra fiesta.


Porque es una ley de Israel,

un precepto del Dios de Jacob.


Oigo un lenguaje desconocido:

retiré sus hombros de la carga,

y sus manos dejaron la espuerta,

clamaste en la aflicción y te libré.

Evangelio: Mateo 13,54-58

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada:

- ¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

Y aquello les resultaba escandaloso.

Jesús les dijo:

- Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.

Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.



volver




4 de Agosto de 2007

Sábado de la XVII semana del tiempo ordinario

San Juan Maria Vianney, Cura de Ars

Ornamentos Blancos y Verdes

Memoria Obligatoria

Lecturas

Primera Lectura: Levítico 25,1. 8-17

El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí:

- Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea, cuarenta y nueve años.

A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes.

El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país.

Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis manumisión en el país para todos sus moradores.

Celebraréis júbilo: cada uno recobrará su propiedad y retornará a su familia.

El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes.

Porque es jubileo: lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos.

En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad.

Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques.

Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo.

Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales.

Cuantos más años falten, más alto será el precio; cuanto menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas.

Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios.

Yo soy el Señor, vuestro Dios.


Salmo Responsorial: 66

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.


El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación.


Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia;

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.


La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.

Que Dios nos bendiga;

que le teman hasta los confines del orbe.


Evangelio: Mateo 14,1-12

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes:

- Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él.

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.

El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera.

Ella, instigada por su madre, le dijo:

- Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.

El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.

Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

 
volver




5 de Agosto de 2007

Domingo de la 18º semana del tiempo ordinario

Fiesta de la Basílica de Santa María la Mayor

Ornamentos Verdes

Lecturas

Primera Lectura: Eclesiastés 1,2; 2,21-23

Vaciedad sin sentido, dice el Predicador,

vaciedad sin sentido; todo es vaciedad.

Hay quien trabaja con destreza,

con habilidad y acierto,

y tiene que legarle su porción

al que no la ha trabajado.

También esto es vaciedad y gran desgracia.

¿Qué saca el hombre de todo su trabajo

y de los afanes con que trabaja bajo el sol?

De día dolores, penas y fatigas;

de noche no descansa el corazón.

También esto es vaciedad.


Salmo Responsorial: 89


Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación


Tú reduces el hombre a polvo,

diciendo: «Retornad, hijos de Adán».

Mil años en tu presencia

son un ayer, que pasó,

una vela nocturna.


Los siembras año por año,

como hierba que se renueva:

que florece y se renueva por la mañana,

y por la tarde la siegan y se seca.


Enséñanos a calcular nuestros años,

para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?

Ten compasión de tus siervos.


Por la mañana sácianos de tu misericordia,

y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

Baje a nosotros la bondad del Señor

y haga prósperas las obras de nuestras manos.


Evangelio: Lucas 12,13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:

- Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

Él le contestó:

- Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?

Y dijo a la gente:

- Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.

Y les propuso una parábola:

- Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿qué haré? No tengo dónde almacenar la cosecha.

Y se dijo: haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida».

Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?».

Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

volver



6 de Agosto de 2007

Lunes de la 18º Semana de tiempo ordinario

San Hormidas

Ornamentos Blancos

Fiesta

Lecturas

Primera Lectura: Daniel 7,9-10. 13-14

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros.

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.

Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


Salmo Responsorial: 96

El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra


El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

Tiniebla y nube lo rodean,

justicia y derecho sostienen su trono.


Los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra;

los cielos pregonan su justicia,

y todos los pueblos contemplan su gloria.


Porque tú eres, Señor,

altísimo sobre toda la tierra,

encumbrado sobre todos los dioses.

Segunda Lectura: II Pedro 1,16-19

Esta voz del cielo la oímos nosotros

Queridos hermanos:

Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza.

Él recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: «Éste es mi Hijo amado, mi predilecto». Esta voz, traída del cielo, la oímos nosotros, estando con él en la montaña sagrada.

Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones.


Evangelio: Lucas 9,28b-36

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que se iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:

- Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

No sabía lo que decía.

Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:

- Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.

Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.


volver



7 de Agosto de 2007

Martes de la 18º semana del tiempo ordinario

San Cayetano y Sixto

Feria o Memoria Libre

Ornamentos Blancos, Verdes o Rojos

Lecturas

Primera Lectura: Números 12,1-13

En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado por esposa. Dijeron:

- ¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?

El Señor lo oyó.

Moisés era el hombre de más aguante del mundo.

El Señor habló de repente a Moisés, Aarón y María:

- Salid los tres hacia la tienda del encuentro.

Y los tres salieron.

El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y María. Ellos se adelantaron y el Señor les dijo:

- Escuchad mis palabras: cuando hay entre vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños; no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara; en presencia y no por enigmas contempla la figura del Señor. ¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés?

La ira del Señor se encendió contra ellos, y el Señor se marchó.

Al apartarse la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida, como nieve. Aarón se volvió y la vio con toda la piel descolorida.

Entonces Aarón dijo a Moisés:

- Perdón, Señor. No nos exijas cuentas del pecado que hemos cometido insensatamente. No la dejes a María como un aborto que sale del vientre con la mitad de la carne comida.

Moisés suplicó al Señor:

- Por favor, cúrala.


Salmo Responsorial: 50

Misericordia, Señor, hemos pecado


Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.


Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado.

Contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,

en el juicio resultarás inocente.


Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.


Evangelio: Mateo 15,1-2. 10-14

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y letrados de Jerusalén y le preguntaron:

- ¿Por qué tus discípulos desprecian la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?

Y, llamando a la gente, les dijo:

- Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre.

Se acercaron los discípulos y le dijeron:

- ¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oírte?

Respondió él:

La planta que no haya plantado mi Padre del cielo, será arrancada de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.

volver



8 de Agosto de 2007

Miércoles de la 18º semana del tiempo ordinario


Santo Domingo de Guzman, Fundador


Memoria Obligatoria


Ornamentos Blancos


Lecturas


Primera Lectura: Números 13,1-2.25-14,1.26-30.34-35


En aquellos días, el Señor dijo a Moisés en el desierto de Farán: -Envía gente a explorar el país de Canaán, que yo voy a entregar a los israelitas: envía uno de cada tribu, y que todos sean jefes.

Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país; y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad israelita, en el desierto de Farán, en Cades. Presentaron su informe a toda la comunidad y les enseñaron los frutos del país. Y les contaron:

-Hemos entrado en el país adonde nos enviaste; es una tierra que mana leche y miel; aquí tenéis sus frutos. Pero el pueblo que habita el país es poderoso, tienen grandes ciudades fortificadas (hemos visto allí hijos de Anac). Amalee vive en la región del desierto, los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, los cananeos junto al mar y junto al Jordán.

Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés y dijo:

-Tenemos que subir y apoderarnos de esa tierra, porque podemos con ella.

Pero los que habían subido con él replicaron:

-No podemos atacar al pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

Y desacreditaban la tierra que habían explorado delante de los israelitas.

-La tierra que hemos cruzado y explorado es una tierra que devora a sus habitantes; el pueblo que hemos visto en ella es de gran estatura. Hemos visto allí gigantes, hijos de Anac: parecíamos saltamontes a su lado, y así nos veían ellos.

Entonces toda la comunidad empezó a dar gritos, y el pueblo lloró toda la noche.

El Señor dijo a Moisés y Aarón:

-¿Hasta cuándo seguirá esta comunidad malvada protestando contra mí? He oído a los israelitas protestar de mí. Pues diles: Por mi vida _oráculo del Señor_, que os haré lo que me habéis dicho en la cara; en este desierto caerán vuestros cadáveres, y de todo vuestro censo, contando de veinte años para arriba, los que protestasteis contra mí no entraréis en la tierra donde juré que os establecería. Sólo exceptúo a Josué, hijo de Nun, y a Caleb, hijo de Jefoné.

Contando los días que explorasteis la tierra, cuarenta días, cargaréis con vuestra culpa un año por cada día, cuarenta años. Para que sepáis lo que es desobedecerme.

Yo, el Señor, juro que trataré así a esa comunidad perversa que se ha amotinado contra mí: en este desierto se consumirán y en él morirán.


Salmo Responsorial: 105


Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo


Hemos pecado con nuestros padres,

hemos cometido maldades e iniquidades.

Nuestros padres en Egipto

no comprendieron tus maravillas.


Bien pronto olvidaron sus obras

y no se fiaron de sus planes:

ardían de avidez en el desierto

y tentaron a Dios en la estepa.


Se olvidaron de Dios, su salvador,

que había hecho prodigios en Egipto,

maravillas en el país de Cam,

portentos junto al mar Rojo.


Dios hablaba ya de aniquilarlos;

pero Moisés, su elegido,

se puso en la brecha frente a él,

para apartar su cólera del exterminio.


Evangelio: Mateo 15,21-28


En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón.

Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:

- Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo. Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:

- Atiéndela, que viene detrás gritando.

Él les contestó:

- Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas:

- Señor, socórreme.

Él le contestó:

- No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Pero ella repuso:

- Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

Jesús le respondió:

- Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.

En aquel momento quedó curada su hija.


 volver



9 de Agosto de 2007

Jueves de la 18º Semana del Tiempo Ordinario

San Emigdio, Mártir

Santa Edith Stein, Mártir

Fiesta

Ornamentos Rojos

Lecturas

Primera Lectura: Números 20,1-13

En aquellos días, la comunidad entera de los israelitas llegó al desierto de Sin el mes primero, y el pueblo se instaló en Cadés. Allí murió María y allí la enterraron. Faltó agua al pueblo, y se amotinaron contra Moisés y Aarón. El pueblo riñó con Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto como nuestros hermanos, delante del Señor! ¿Por qué has traído a la comunidad del Señor a este desierto, para que muramos en él, nosotros y nuestras bestias? ¿Por qué nos has sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible, que no tiene grano ni higueras ni viñas ni granados ni agua para beber?

Moisés y Aarón se apartaron de la comunidad y se dirigieron a la tienda del encuentro, y, delante de ella, se echaron rostro en tierra. La gloria del Señor se les apareció, y el Señor dijo a Moisés: Coge el bastón, reúne la asamblea, tú con tu hermano Aarón, y, en presencia de ellos, ordenad a la roca que dé agua. Sacarás agua de la roca para darles de beber a ellos y a sus bestias. Moisés retiró la vara de la presencia del Señor, como se lo mandaba; ayudado de Aarón, reunió la asamblea delante de la roca, y les dijo: Escuchad, rebeldes: ¿Creéis que podemos sacaros agua de esta roca? Moisés alzó la mano y golpeó la roca con el bastón dos veces, y brotó agua tan abundantemente que bebió toda la gente y sus bestias. El Señor dijo a Moisés y a Aarón: Por no haberme creído, por no haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no haréis entrar a esta comunidad en la tierra que les voy a dar. (Ésta es fuente de Meribá, donde los israelitas disputaron con el Señor, y él les mostró su santidad.)


Salmo Responsorial: 94

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: No endurezcáis vuestro corazón.


Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándoles gracias,

aclamándolo con cantos.


Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.


Ojalá escuchéis hoy su voz:

No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras.


Evangelio: Mateo 16,13-23

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo. Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: ¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte. Jesús se volvió y dijo a Pedro: Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.

volver



 10 de Agosto de 2007

Viernes de la 18º semana del tiempo ordinario

San Lorenzo, Diácono y Mártir

Fiesta

Ornamentos Rojos

Lecturas

Primera Lectura: II Corintios 9,6-10

Hermanos:

El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta».

El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.

Salmo Responsorial: 111

Dichoso el que se apiada y presta


Dichoso quien teme al Señor,

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.


Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.


No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados a sus enemigos.


Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.


Evangelio: Juan 12,24-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

 

volver



11 de Agosto de 2007

Sábado de la 18º semana del tiempo ordinario

Santa Clara, Virgen Fundadora de las Clarisas

Memoria Obligatoria

Ornamentos Blancos

Lecturas

Primera Lectura: Deuteronomio 6,4-13

Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.

Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales.

Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que juró a tus padres -a Abrahán, Isaac y Jacob- que te había de dar, con ciudades grandes y ricas que tú no has construido, casas rebosantes de riquezas que tú no has llenado, pozos ya excavados que tú no has excavado, viñas y olivares que tú no has plantado, comerás hasta hartarte.

Pero cuidado: no olvides al Señor que te sacó de Egipto, de la esclavitud.

Al Señor, tu Dios, temerás, a él sólo servirás, sólo en su nombre jurarás.


Salmo Responsorial: 17

Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza


Yo te amo, Señor,

tú eres mi fortaleza, Señor,

mi roca, mi alcázar, mi libertador.


Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,

mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoco al Señor de mi alabanza,

y quedo libre de mis enemigos.


Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

sea ensalzado mi Dios y Salvador;

tú diste gran victoria a tu rey,

tuviste misericordia de tu Ungido.


Evangelio: Mateo 17,14-19

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas:

- Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.

Jesús contestó:

- ¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.

Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron, aparte:

- ¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?

Les contestó:

- Por vuestra poca fe.

Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría.

Nada os sería imposible.



volver

 



12 de Agosto de 2007

Domingo de la 19º semana del tiempo ordinario

Beato Carlos Leisner

Beato Inocencio XI, Papa

Ornamentos Verdes

Lecturas

Primera Lectura: Sabiduría 18,6-9

Aquella noche se les anunció de antemano a nuestros padres, para que tuvieran ánimo al conocer con certeza la promesa de que se fiaban.

Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables. Pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas llamándonos a ti.

Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas, y de común acuerdo se imponían esta ley sagrada: que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos tradicionales.


Salmo Responsorial: 32

Dichoso el pueblo a quien Dios escogió como heredad.


Aclamad, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos;

dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se escogió como heredad.


Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre.


Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

que tu misericordia, Señor,

venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

Evangelio: Lucas 12,32-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

[No temas, pequeño rebaño: porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.

Vended vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.]

Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del hombre.

[Pedro le preguntó:

- Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?

El Señor le respondió:

- ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?

Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.

El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le dio mucho se le exigirá; al que mucho se le confió más se le exigirá.]


volver

 



13 de Agosto de 2007

Lunes de la 19º semana del tiempo ordinario

San Estanislao de Kostka, Seminarista

San Ponciano y San Hipólito

Feria o Memoria Libre

Ornamentos Verdes o Rojos

Lecturas

Primera Lectura: Deuteronomio 10,12-22

Habló Moisés al pueblo y dijo:

- Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios?

Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien.

Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo, tierra y todo cuanto la habita, con todo, sólo de vuestros padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia os escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede hoy.

Circuncidad vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz: que el Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores.

Dios grande, fuerte y terrible, no es parcial ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero, dándole pan y vestido.

Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto. Temerás al Señor, tu Dios, te pegarás a él, en su nombre jurarás.

Él será tu orgullo, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto.

Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.


Salmo Responsorial: 147

Glorifica al Señor, Jerusalén


Glorifica al Señor, Jerusalén,

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.


Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina;

él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz.


Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos.


Evangelio: Mateo 17,22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús:

-Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.

Ellos se pusieron muy tristes.

Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:

-¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?

Contestó:

-Sí.

Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle:

-¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?

Contestó:

-A los extraños.

Jesús le dijo:

-Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.

volver



14 de Agosto de 2007

Martes de la 19º semana del tiempo ordinario

San Maximiliano Kolbe

Memoria Obligatoria

Ornamentos Rojos o Blancos

Lecturas

Primera Lectura: Deuteronomio 31,1-8

Moisés dijo estas palabras a los israelitas:

- He cumplido ya ciento veinte años, y me encuentro impedido; además el Señor me ha dicho: «No pasarás ese Jordán».

El Señor, tu Dios, pasará delante de ti.

Él destruirá delante de ti esos pueblos, para que te apoderes de ellos.

Josué pasará delante de ti, como ha dicho el Señor.

El Señor los tratará como a los reyes amorreos Sijón y Og, y como a sus tierras, que arrasó.

Cuando el Señor os los entregue, haréis con ellos lo que yo os he ordenado.

¡Sed fuertes y valientes, no temáis, no os acobardéis ante ellos!, que el Señor, tu Dios, avanza a tu lado, no te dejará ni te abandonará.

Después Moisés llamó a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel:

- Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar